La lluvia cambia la montaña. Los ríos aumentan su caudal, aparecen pequeñas cascadas, el bosque se vuelve más oscuro y los colores del otoño adquieren mayor intensidad. Para un corredor de trail, sin embargo, ese espectáculo tiene una contrapartida: el terreno también cambia.
La lluvia cambia la montaña. Los ríos aumentan su caudal, aparecen pequeñas cascadas, el bosque se vuelve más oscuro y los colores del otoño adquieren mayor intensidad. Para un corredor de trail, sin embargo, ese espectáculo tiene una contrapartida: el terreno también cambia.
Por eso estas tres rutas son especialmente interesantes después de la lluvia, pero siempre que las condiciones permitan realizar la salida con seguridad:
1. Errekaidorra, en la Selva de IratiLa primera opción es prácticamente evidente. Errekaidorra atraviesa la Selva de Irati desde las Casas de Irati hasta la cascada del Cubo. El recorrido ronda los 10 kilómetros y transcurre por pistas forestales y caminos.
La propia documentación turística avisa de que algunos tramos pueden estar embarrados en días lluviosos. Pero esa misma lluvia hace que el agua gane protagonismo y que la cascada y los cursos de agua del bosque se conviertan en parte fundamental de la experiencia. Es una ruta para correr después de la lluvia, no para ignorar sus efectos.
Selva de Irati - NavarraInstagram2. Cola de Caballo, en OrdesaPocas rutas cambian tanto de ambiente cuando el agua aparece. El itinerario clásico parte de la Pradera de Ordesa y sigue el río Arazas durante 17,5 kilómetros ida y vuelta, con 490 metros de desnivel positivo.
Durante el recorrido aparecen varias cascadas, el Bosque de las Hayas y las Gradas de Soaso. Después de un episodio de lluvia, el agua se convierte todavía más en protagonista. Eso no significa que sea el mejor momento para correr rápido. Al contrario: piedras y raíces mojadas obligan a reducir el ritmo y aumentar la atención.
Cascadas de Cola de Caballo en Ordesa, HuescaParque Natural de Ordesa y Monte Perdido3. Los Empedrats de Bor, en Cadí-MoixeróLa tercera opción lleva hasta la Cerdanya. El recorrido de Los Empedrats de Bor tiene 14 kilómetros y 600 metros de desnivel positivo y forma una ruta circular. El propio Parque Natural del Cadí-Moixeró destaca el paso por los empedrados y las vistas del entorno.
Es precisamente el agua la que puede hacer que determinados sectores del recorrido tengan un aspecto diferente después de un periodo húmedo. Pero aquí la elección del día es especialmente importante: si el terreno está demasiado resbaladizo, el objetivo debería cambiar de correr a recorrer la ruta con tranquilidad.
Els Empedrats de Bor, Cadí-MoixeróParcs Naturals de CatalunyaLa lluvia también pone límites para correrHay una diferencia importante entre una ruta bonita después de llover y una ruta recomendable durante un episodio meteorológico adverso. AEMET señala que la planificación de una actividad de montaña debe incluir la consulta de la meteorología, las condiciones de acceso y los riesgos del recorrido.
Por eso, el mejor momento puede llegar unas horas después de que deje de llover. El suelo seguirá húmedo, las cascadas tendrán agua y el bosque conservará toda su intensidad. Pero la tormenta ya habrá pasado. Y esa combinación es la que convierte una salida de trail en una experiencia especialmente espectacular.