Estos animales pueden mostrar pocas señales durante las primeras fases de una enfermedad, por lo que pequeñas variaciones de comportamiento adquieren importancia para advertir posibles alteraciones
El sueño profundo de un gato puede parecer la imagen más tranquila de la casa, pero esa calma también explica por qué sus problemas de salud pueden tardar en hacerse evidentes. Estos animales suelen disimular el malestar y ofrecen pocas pistas al principio. Por eso, observar cambios pequeños adquiere especial importancia antes de que aparezcan señales más reconocibles.
Ritmo torácicoLa respiración dormida puede alertar sobre enfermedades felinasEl movimiento del pecho durante el descanso permite comprobar un parámetro que puede advertir de un problema antes que otros síntomas. El veterinario Juanjo recomienda hacer la medición mientras el gato está dormido, tranquilo y relajado, porque cualquier estímulo altera el ritmo respiratorio.

Su propuesta consiste en grabar al animal durante 70 segundos y revisar después las elevaciones del tórax. En condiciones normales, la frecuencia suele situarse entre 20 y 30 respiraciones por minuto.
Juanjo concreta el procedimiento tirando de algo que todos tenemos muy a mano “Graba un minuto con el móvil y cuenta cuántas veces mueve el pecho”. El límite que exige actuar aparece por encima de 40 respiraciones por minuto en reposo, una frecuencia ante la que aconseja acudir al veterinario cuanto antes.
Concentración interiorLas partículas aumentan los trastornos respiratoriosLa calidad del aire dentro de casa también puede afectar a los pulmones felinos, especialmente ante partículas finas procedentes del humo del tabaco, los inciensos o determinados productos de limpieza.
Un estudio publicado en Companion Animal Medicine halló que la exposición interior a concentraciones de PM2.5 superiores a 35 μg/m³ multiplica por cuatro la probabilidad de desarrollar enfermedades respiratorias graves.

Los problemas de las vías altas presentan además causas diversas. Los análisis de laboratorio señalan que el 38% de los gatos afectados presenta infecciones causadas a la vez por virus como el herpesvirus felino FHV-1 y el calicivirus FCV, junto a bacterias como Mycoplasma.
Los estudios retrospectivos sitúan un riesgo mayor entre los animales menores de un año y los que viven con varios gatos o permanecen en refugios.
Distinto origenOtros órganos pueden provocar una respiración aceleradaUna respiración acelerada puede relacionarse con infecciones, trastornos respiratorios u otras enfermedades, y la presencia de tos o dificultad respiratoria tampoco permite atribuir siempre el origen a los pulmones. Otros órganos pueden estar implicados, lo que complica el diagnóstico, mientras un fallo respiratorio reduce el oxígeno que recibe el organismo y puede agravarse con rapidez sin tratamiento.
Juanjo añade varios signos que elevan la urgencia cuando aparecen junto al aumento de la frecuencia: “Si tu gato tose, estornuda, tiene secreción nasal, está decaído o respira con el abdomen, hay que acudir al veterinario cuanto antes”.
La tendencia de los gatos a esconder los signos de enfermedad hace especialmente útil vigilar estas variaciones durante el descanso, porque un minuto de observación puede ayudar a detectar antes un problema que todavía apenas se manifiesta.