Dior, Maison Margiela y Saint Laurent dan comienzo a la primera jornada de la Semana de la Moda de París a través del lujo y un imaginario lleno de artesanía.
«La felicidad es el secreto de toda belleza; no hay belleza que sea atractiva sin felicidad». Christian Dior siempre tuvo claro que la gracia física iba más allá, y parece ser que para esta primera jornada de la Semana de la Moda de París, este simbolismo puede arraigarse de una manera espectacular. Después de haber disfrutado de las faldas como armadura de Prada, como parte de un imaginario femenino y, por supuesto, la sensualidad felina de Max Mara, del día a la noche.
El segundo día en París es una oda hacia el lujo en su máximo esplendor, un broche de oro a esta temporada que augura nuevas tendencias, pero, sobre todo, una inspiración pura que trasciende estilismos. La jornada arranca con Dior, bajo la batuta de Jonathan Anderson, pero continuará con Maison Margiela, donde Glenn Martens nos deleitará con sus diseños profundamente experimentales. Y, por supuesto, acabará con Saint Laurent, con el espíritu sexy de Anthony Vaccarello.
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Esto es solo el comienzo de una de las Semanas de la Moda más esperadas durante meses, sobre todo porque París es el epicentro global del savoir faire, pero también del buen gusto, y porque, como dirían las francesas en las calles de la capital francesa, en estos días tan señalados se respira un allure mucho más especial, porque la moda sale a la calle a través de sus emplazamientos más icónicos.
Dior encuentra la belleza en la asimetría de la naturalezaJonathan Anderson parte de una idea sencilla, pero metódica, al igual que sugerente: la belleza de la naturaleza reside también en su imperfección. La referencia de unas nueces típicas de la tradición china se hace girar entre las manos durante años hasta adquirir una superficie lisa y brillante. En parte, como metáfora de que la belleza solo se logra a través del tiempo y la dedicación. Donde la simetría es difícil de lograr, por lo que el punto de partida gira en torno a la irregularidad y la huella del tiempo.







Dior abre su desfile en el Jardín de las Tullerías, donde el propio director creativo continúa creando un nuevo universo para la maison desde la delicadeza. Sobre todo, en faldas cortas con vuelo, transparencias y volúmenes. De hecho, algunos estilismos parecen cobrar vida a través de los tejidos que recuerdan a pétalos de flores, presentes en múltiples looks, trasladando la idea de la belleza orgánica e imperfecta.
La colección también evoluciona hacia una dimensión más nocturna, con vestidos con volúmenes, blazers y pantalones metalizados en clave sartorial. Los brillos, lentejuelas y flecos son parte del ADN de la maison mediante una propuesta rica en tejidos y texturas, donde Anderson amplía el lenguaje de Dior a través de una mujer femenina, sofisticada y brillante.
Maison Margiela juega con el volumen y la deconstrucciónMaison Margiela continúa una exploración del lenguaje de la casa: el diálogo entre construcción y deconstrucción. El desfile arranca con una presencia marcada por estilismos sartoriales y prendas de corte masculino, pero luego ha pasado hacia prendas más etéreas y a una paleta cromática basada en tonos neutros, pero, sobre todo, blanco y negro. Además del uso del estampado floral como parte de un universo lúgubre y gótico.







El volumen adquiere especial protagonismo, sobre todo en las chaquetas, mientras la piel aporta una dimensión más contundente. De hecho, la experimentación de materiales se hace más constante conforme avanza el desfile, sobre todo mediante una transformación de prendas clásicas y la reinterpretación de los códigos que forman parte del lenguaje de Margiela.
Saint Laurent encuentra en el oro su nueva edad doradaSaint Laurent convierte el oro en el nuevo objeto de deseo para su colección primavera-verano 2027, presentada bajo la iluminación de la Torre Eiffel. Anthony Vaccarello recupera un código que, para el propio Yves Saint Laurent, era un color mágico. De hecho, el desfile redefine sus grandes arquetipos como parte de su archivo: saharianas, blusas, faldas que envuelven la silueta femenina y las chaquetas de gran volumen, tan propias de Vaccarello.







El oro aparece en todo tipo de estilismos, pero también en materiales, desde el lamé y la organza hasta el algodón metalizado, ya que no es solo un detalle ornamental, sino que envuelve cada estilismo de una forma sofisticada y sensual. Aunque también ha habido cabida para el negro en los últimos looks, para evocar esa estética más parisina. Entre opulencia y libertad se podrían definir las siluetas nocturnas de Saint Laurent.
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