La cuarta jornada de la Semana de la Moda de París continúa a través de las colecciones de Loewe, Lanvin, Givenchy y Victoria Beckham.
«El norte no lo pierde la moda, lo pierden las personas». Enrique Loewe tenía bastante claro que la industria de la moda sigue sus propias lógicas, pero es el ser humano el que a veces pierde el criterio o el sentido común. Este sector no deja de ser una brújula estética que nos acompaña hacia la evolución y la experimentación. Dos factores que ya hemos podido vislumbrar en las diferentes jornadas de la Semana de la Moda de París con sus diferentes universos.
Por este motivo, se deberían dejar atrás las frivolidades y apreciar el verdadero lujo: los detalles a través de la artesanía. Ahí es donde verdaderamente reside el gran poder de una de las industrias que más nos hace soñar despiertos, y todo ello engloba el street style, los looks de las celebrities y, por supuesto, la magia de los momentos previos a que empiece un desfile en cuestión. Sin duda alguna, un privilegio que muy pocos pueden tener —en mi caso, pude ir a un desfile de Christian Dior Homme, todo un honor en 2025—.
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En esta cuarta jornada de la Semana de la Moda de París, una de las colecciones más esperadas es la de Loewe, bajo la dirección creativa de Jack McCollough y Lázaro Hernández, pero también tendremos en este viernes parisino las propuestas de Lanvin, Givenchy y Victoria Beckham, entre otros. Sin duda alguna, la expectación es máxima, sobre todo porque apenas quedan días restantes para desfiles y el martes será el broche de oro con Louis Vuitton.
Loewe explora la arquitectura de la silueta entre volumen y colorLoewe convierte la arquitectura de la ropa en uno de los grandes protagonistas de esta colección, donde el volumen y la construcción dan un giro de guion a prendas reconocibles. Faldas amplias, gabardinas con proporciones generosas y polos que se convierten en vestidos, pero que, a su vez, conviven con chaquetas y piezas de piel, material esencial de la casa española. Los cut-outs son otros de los grandes recursos utilizados, sobre todo en vestidos que dejan al aire el abdomen como parte de ese sensualismo.









Aunque también hemos observado una exploración de siluetas más rígidas que habíamos visto en colecciones anteriores para la firma de Jack McCollough y Lázaro Hernández. El color, por supuesto, es uno de los fuertes de la colección, sobre todo por esa propuesta tan llamativa: amarillo, rojo, azul y tonos tierra son algunos de los más repetidos. Aunque también ha habido cabida para rayas verticales y transparencias, adoptando una mayor ligereza, sobre todo con estampados florales y siluetas que juegan con la exposición del cuerpo femenino.
De hecho, el escenario no ha podido ser una mejor elección: el Château de Vincennes. Un espacio circular que se inspira en los anfiteatros, donde la colección, acorde a su espacio, juega a través de las formas y las proporciones. Y, por este motivo, esta colección sigue siendo un vínculo al legado de Loewe, donde la experimentación y la artesanía son los pilares fundamentales, pero también un juego visual y colorista bien construido.
Lanvin reinterpreta la elegancia entre transparencias y vestidos metalizadosLanvin construye un universo dedicado a la sucesión de prendas de exterior que reinterpretan algunos de los códigos de la casa, pero de una manera contemporánea. Las gabardinas y abrigos en sus versiones cruzadas, en algunos casos con cuello esmoquin a través de blazers y chaquetas, adquieren una presencia magnética. Además, también hay cabida para camisas de líneas fluidas, faldas de corte lápiz y faldas con vuelo. Todo ello componiendo una colección entre sastrería y una feminidad más relajada.







La fluidez se hace notoria, sobre todo, en prendas más ligeras, con faldas con tejidos vaporosos, transparencias y plisados en vestidos. De hecho, las prendas lenceras son otras de las más llamativas, que logran una sensualidad más delicada. El desfile ha sido un predominio del negro y el blanco, pero con pocas notas de color a través del amarillo, azul o rojo. Los brillos y metalizados adquieren mayor importancia en los looks de noche, donde la sofisticación se une a la elegancia contenida.
Victoria Beckham lleva su elegancia depurada hacia la ligerezaVictoria Beckham consigue atraparnos con su lenguaje más reconocible en su nueva colección primavera-verano 2027, donde la sastrería se presenta desde una perspectiva más ligera. Los trajes de corte masculino y las líneas depuradas conviven con el canalé y los plisados. Toda una proeza de precisión en la que la británica logra jugar con diferentes texturas y proporciones.







Frente a estos estilismos más estructurados, Beckham nos introduce en un universo más etéreo a través de vestidos lenceros, tejidos fluidos, camisas masculinas y polos de manga corta. De hecho, la paleta cromática se mantiene muy suave, sobre todo a través de combinaciones de celeste y verde, tonos neutros, azul marino y diferentes tonalidades de amarillo. El resultado, por supuesto, es una línea llena de sofisticación que busca ensalzar la silueta femenina a través de una elegancia innata.
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