La tercera jornada de la Semana de la Moda de París explora su artesanía, maestría y savoir faire a través de las colecciones de Balenciaga, Schiaparelli e Isabel Marant.
«Un buen modisto debe ser arquitecto para los patrones, escultor para la forma, pintor para los dibujos, músico para la armonía y filósofo para la medida». El gran maestro Cristóbal Balenciaga tenía claro que su oficio iba más allá de crear diseños bonitos, y lo demostró convirtiéndose en uno de los grandes nombres de nuestro mundo. De hecho, hoy su legado como diseñador se mantiene más vivo que nunca de la mano de Pierpaolo Piccioli, tras su paso por Valentino.
En esta tercera jornada de la Semana de la Moda de París, Balenciaga es una de las maisons más esperadas, pero también hay cabida para Schiaparelli e Isabel Marant, entre otras. Todas ellas representan la maestría y el savoir faire a la perfección, pero también nos dejan entrever su inspiración de una manera sutil y en clave chic, sobre todo porque la Ciudad de la Luz todavía tiene muchos días por delante para que podamos dejarnos llevar por todas las tendencias de la primavera-verano 2027.
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La Semana de la Moda de París avanza, pero no podemos olvidar el majestuoso desfile de Christian Dior en el Jardín de las Tullerías, el sensualismo de Tom Ford con la caminata de Laura Ponte y el oro como objeto de deseo en Saint Laurent. Sin duda alguna, aún quedan varias jornadas para seguir disfrutando de la moda parisina, pero en este día llegamos casi al ecuador de los desfiles. Será el martes cuando Louis Vuitton ponga el broche de oro a una semana que promete seguir dejándonos grandes momentos.
Balenciaga construye un universo de volúmenes escultóricosPierpaolo Piccioli es un genio de los volúmenes y del savoir faire de la colorimetría, y parece ser que en Balenciaga ha encontrado su sitio a través de la naturaleza y la resiliencia. De hecho, la colección primavera-verano 2027 se ha llamado Los corales de la libertad, donde el naranja es uno de los grandes protagonistas, pero también, por supuesto, el uso del blanco y el negro como contrapunto visual, combinados con azul, rosa y amarillo.








Los volúmenes son otro de los grandes fuertes de Balenciaga, sobre todo mediante formas abombadas que conviven con una sastrería metódica, donde las proporciones juegan con los pliegues a través de bombers y blusas con cinturas onduladas. Los vestidos con flores de organza y en capa son otro de los grandes protagonistas de uno de los desfiles más esperados de la Semana de la Moda de París. Sin duda alguna, el legado del gran maestro Cristóbal Balenciaga está más vivo que nunca, con la construcción y el movimiento como parte del ADN de la maison.
Isabel Marant recupera su esencia bohemia con un espíritu militarIsabel Marant vuelve a recuperar su lenguaje más reconocible a través de su espíritu bohemio y desenfadado. La diseñadora francesa consigue mezclar su sello de identidad con referencias militares, pero también con ese espíritu festivalero que tanto la caracteriza. Los vestidos fluidos y las siluetas cortas han sido los estilismos más repetidos de la colección, al igual que los estampados boho-chic y el verde militar, todo ello a través de una actitud libre y sensual.







Una colección que no necesita alejarse de sus códigos para resultar reconocible, pero donde, sobre todo, se aprecia esa actitud rock femenina que encontramos en una propuesta que parece hecha para vivirla de manera despreocupada. Todo ello mantiene un equilibrio entre lo romántico y cierto aire de guerrera, dos conceptos que conviven de manera natural dentro del universo de Isabel Marant.
Schiaparelli entre volantes, color y sofisticaciónSchiaparelli plantea un ejercicio de equilibrio entre estructura y fluidez, alejándose de líneas más encorsetadas. Daniel Roseberry toma como referencia las cortinas que cubrían las ventanas del atelier de Place Vendôme durante la época de Elsa Schiaparelli para crear volantes de cuero y lino. Una paleta cromática dominada por el negro, el hueso y algunas pinceladas de color. El resultado mantiene una fuerza propia de la alta costura, pero con una actitud mucho más relajada.







El espíritu de Schiaparelli aparece a través de bordados inspirados en vegetales y de colores procedentes del archivo de la maison, como el azul kingfisher, el verde musgo y el rosa salmón. Bajo el título «Going Clear», Roseberry propone, en definitiva, alejarse del ruido y de la necesidad de aprobación para encontrar una voz propia: una idea más íntima, inmediata y atemporal.
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