Casa 4 Madrid acoge Ecos de la tierra, exposición que reúne obra del artista estadounidense Christopher Peary (Washburn, Maine, 1980) y de la artista española María Luisa Assens (Madrid, 1954) en torno a la relación entre paisaje, territorio y memoria. La muestra, compuesta por una veintena de piezas de cada artista entre dibujo y obra gráfica, puede visitarse hasta el 22 de octubre en este espacio cultural, inaugurado en 2024 por los artistas y comisarios Guillermo Cárdenas Fischer y Margarita Lozano.El proyecto explora los ecos y reminiscencias que permanecen de los lugares de origen y la forma en que estos se transforman al quedar fijados en la memoria. A partir de ahí, sus obras muestran dos formas distintas de relacionarse con el paisaje y de convertir la experiencia personal en una imagen. La exposición se inscribe además en la vocación de Casa 4 de generar vínculos entre Europa y América a través de las artes visuales. Nacido en Bogotá en 2017 y establecido en Madrid desde 2024, el espacio ha presentado en su sede madrileña cerca de una veintena de exposiciones de corta duración, habitualmente articuladas en torno al diálogo entre un artista americano y otro europeo. En Ecos de la tierra, este encuentro toma forma a través de Christopher Peary, estadounidense, y María Luisa Assens, española. Dos territorios alejados geográficamente se encuentran así en una preocupación común: la manera en que los lugares permanecen en la memoria y continúan formando parte de quienes los han dejado atrás.“Como observar el paisaje a través de la ventanilla de un coche en marcha”. Así define el propio Christopher Peary la experiencia que propone su obra. La mayoría de sus dibujos recorren Aroostook, un condado al norte de Maine, próximo a la frontera con Canadá y alejado de la costa atlántica, donde el frío, la soledad y cierta sensación de inquietud construyen una particular imagen de la región. Carreteras que parecen prolongarse hasta el infinito, postes de telefonía, casas de armazón de madera, extensas franjas de vegetación salvaje e inmensas toneladas de nieve derritiéndose componen un territorio reconocible para el artista y, al mismo tiempo, distante y enigmático.Los dibujos de Peary reproducen minuciosamente los paisajes de su tierra. El propio artista explica que son “escenas familiares y banales, pero una sensación de incertidumbre y peso se cuela por los bordes”, una percepción que vincula tanto con su propio proceso de transición hacia un nuevo hogar como con “el estado general de los tiempos en los que vivimos”. Con este proyecto, Peary vuelve a sus orígenes y consigue homenajear a través de su propia mirada un territorio que “no ha sido priorizado por los artistas en los últimos 150 años”, según explica. Graduado en Bellas Artes por la Universidad de Maine, el artista ha expuesto su obra en distintos espacios de su estado natal y es también editor de Detritus, una antología dedicada al arte, los cómics y la escritura. La práctica de María Luisa Assens nace de un interés por el viaje y por explorar las sensaciones que nos producen los lugares que dejamos atrás. Para construir sus imágenes, combina fotografías, mapas, formas vegetales y referencias de obras de arte sobre papel hecho a mano, que ella misma concibe como una materia capaz de conservar la memoria. Mediante el fotograbado, la estampación y el collage, reúne estos elementos en composiciones que mezclan diferentes lugares y momentos. En sus obras, las plantas aparecen entre mapas y fotografías, superpuestas o parcialmente ocultas, como imágenes que vuelven a la memoria sin hacerlo de forma completa. Assens utiliza estas capas para mostrar cómo cambia nuestra percepción de un lugar cuando nos alejamos de él y lo recordamos desde la distancia. Así, sus paisajes no pretenden reproducir un sitio concreto, sino reconstruir la sensación que permanece de él, entre lo vivido y lo imaginado.Licenciada en Sociología y en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, Assens reside y trabaja en Madrid. Ha publicado los fotolibros Tropos (2015) y Juego de encuentros (2021), y ha expuesto en espacios como la Calcografía Nacional, Matadero Madrid, la Fundación Antonio Pérez de Cuenca y la Fundación Segundo y Santiago Montes de Valladolid, entre otros. La exposición se acompaña de un catálogo que reúne la totalidad de las obras presentadas e incluye textos sobre el trabajo y la trayectoria de ambos artistas, además de un texto del comisario Guillermo Cárdenas Fischer en torno a los conceptos de territorio, memoria y lugar de origen que atraviesan la muestra. El catálogo permite profundizar en dos prácticas diferentes que, desde lenguajes y procesos de creación distintos, convergen en una misma reflexión sobre la relación con los lugares que dejamos atrás.