La Direcció General de Trànsit (DGT) comenzará a probar a partir del 1 de octubre de 2026 un nuevo sistema de límites de velocidad variables en dos autopistas catalanas: la AP-7 y la AP-2.Seguir leyendo....
La Direcció General de Trànsit (DGT) comenzará a probar a partir del 1 de octubre de 2026 un nuevo sistema de límites de velocidad variables en dos autopistas catalanas: la AP-7 y la AP-2.
La medida no implica que desaparezca el límite máximo habitual de 120 km/h para los turismos y las motocicletas en autopistas y autovías. La principal novedad es que, en determinados tramos y ante situaciones concretas, la velocidad máxima permitida podrá reducirse temporalmente.
Los conductores tendrán que estar especialmente atentos a los paneles de señalización variable, que indicarán en cada momento cuál es la velocidad máxima que hay que respetar.
De 120 a 100, 80 o 60 km/h según la situaciónEl objetivo del sistema es adaptar la velocidad a las condiciones reales de la carretera y reducir los riesgos cuando la circulación se complica.
Entre las situaciones que pueden provocar una reducción del límite hay una densidad elevada de tráfico, un accidente, condiciones meteorológicas adversas, problemas de visibilidad u obstáculos en la calzada.
En la AP-7 se instalará un sistema tecnológico capaz de detectar estas circunstancias y modificar el límite en función del riesgo.
Así, los habituales 120 km/h podrán pasar temporalmente a 100, 80 o incluso 60 km/h cuando las condiciones lo requieran.
La velocidad máxima no será, por tanto, necesariamente la misma durante todo el trayecto: los conductores tendrán que consultar los paneles luminosos y adaptarse al límite que aparezca en ellos en cada momento.
La AP-2 tendrá un sistema especial contra la nieblaLa otra autopista donde se probará el sistema es la AP-2, concretamente en el tramo entre Castelldans y les Borges Blanques.
En este caso, el proyecto estará especialmente orientado a gestionar los episodios de niebla, que pueden reducir considerablemente la visibilidad de los conductores.
El sistema permitirá adaptar progresivamente la velocidad máxima en función de las condiciones de la carretera. Cuando la visibilidad sea especialmente reducida, el límite podrá bajar hasta los 40 km/h.
El límite de 120 km/h no desapareceEl cambio no supone una modificación permanente del límite máximo actual de las autopistas.
La novedad es que este límite podrá variar temporalmente según las circunstancias de la vía. Por eso, un mismo conductor podrá encontrar diferentes velocidades máximas a lo largo de un mismo trayecto, en función de la situación del tráfico o de la visibilidad.
Los paneles de señalización variable serán los encargados de informar a los conductores del límite vigente en cada momento.
Una prueba que comenzará en CatalunyaLa implantación en la AP-7 y la AP-2 servirá también como prueba en condiciones reales para comprobar el funcionamiento del sistema.
Los resultados obtenidos en estas dos autopistas catalanas permitirán valorar una posible aplicación futura de la tecnología en otras carreteras donde problemas como la niebla u otras situaciones de baja visibilidad hagan necesario reducir temporalmente la velocidad.
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Para los conductores, el cambio implicará sobre todo estar más pendientes de la señalización variable: a partir del 1 de octubre, la velocidad máxima de algunos tramos podrá cambiar en función de las condiciones de la carretera.
Fuente: Diari de Girona