Los conductores españoles tendrán que prestar atención a un nuevo elemento a partir del próximo 1 de octubre. La DGT pondrá en marcha un sistema de límites de velocidad variables que permitirá modificar la velocidad máxima de una carretera en función de las circunstancias que se produzcan en cada momento.Seguir leyendo....
Los conductores españoles tendrán que prestar atención a un nuevo elemento a partir del próximo 1 de octubre. La DGT pondrá en marcha un sistema de límites de velocidad variables que permitirá modificar la velocidad máxima de una carretera en función de las circunstancias que se produzcan en cada momento.
El límite de 120 km/h en autopistas y autovías no desaparece. La novedad está en que los conductores podrán encontrarse con velocidades máximas inferiores a la habitual cuando la situación de la vía lo requiera. El sistema comenzará a probarse en dos carreteras de Cataluña antes de valorar su extensión progresiva al resto de España.
La AP-7 podrá reducir el límite hasta los 60 km/hUna de las primeras vías en incorporar esta tecnología será la AP-7. El nuevo sistema utilizará diferentes dispositivos capaces de analizar las condiciones de circulación y detectar situaciones que puedan incrementar el riesgo para los conductores. La densidad del tráfico, un accidente, la presencia de obstáculos, la meteorología o una reducción de la visibilidad serán algunos de los factores que podrán provocar un cambio en la velocidad máxima.
Cuando sea necesario, los paneles de señalización variable mostrarán el nuevo límite que deberán respetar los vehículos. Así, un tramo que normalmente permita circular a 120 km/h podrá pasar a tener límites de 100, 80 o incluso 60 km/h dependiendo de las circunstancias.
La niebla también modificará la velocidad en la AP-2La segunda prueba se desarrollará en la AP-2, concretamente entre Castelldans y Les Borges Blanques. En este caso, el proyecto está especialmente orientado a los episodios de niebla, una situación que puede reducir considerablemente la visibilidad y aumentar el riesgo para los conductores. En los episodios más desfavorables, la velocidad máxima podrá llegar a reducirse hasta los 40 km/h.
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Estas dos pruebas servirán para evaluar el funcionamiento del sistema antes de estudiar su implantación en otras carreteras españolas durante los próximos años.