“No more dramas”. El cabeza de lista de Frente Amplio por Madrid, Emilio Delgado, ha recurrido este sábado a una expresión tan breve como elocuente para tratar de inaugurar una nueva etapa en la izquierda. “Se acabaron los dramas, no estamos aquí para contarnos las heridas ni ajustar cuentas con nadie, estamos aquí para ganar el futuro”, señaló, nombrando al elefante en la habitación. Apenas doce horas después de que expirase el plazo para registrar coaliciones electorales y se certificase que Podemos y el nuevo espacio concurrirán separados a las elecciones generales del 29 de noviembre en la mayor parte del país, el mensaje desde el Parque Lineal del Manzanares ha sido el de intentar cambiar el paso. Dejar atrás las disputas entre partidos, apelar al optimismo y concentrar los esfuerzos en movilizar a un electorado de izquierdas que vuelve a afrontar unas generales dividido.No era un estreno sencillo. Tampoco Ada Colau, candidata a la Presidencia del Gobierno y cabeza de lista por Barcelona, quiso esquivar el elefante en la habitación. “Sé que hay muchísima gente, yo incluida, que esperábamos que estuviéramos todas, que en lugar de 15 pudiéramos ser 16. Hoy sé que habrá gente decepcionada y lo siento”, reconoció en la última intervención de la jornada. La exalcaldesa de Barcelona defendió que quienes participaron en las negociaciones “lo han dado todo” hasta el último momento, que “se ofreció todo con extrema generosidad” y que “se tendió la mano”, antes de lanzar un reproche apenas velado a los morados: “Si alguien no se quiere sentar a una mesa, no se le puede obligar”.Las disculpas de Colau y la llamada de Delgado a abandonar los reproches han marcado el primer gran acto político del Frente Amplio, una coalición impulsada por quince formaciones que incluye a Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y los comunes. El espacio se presenta como una apuesta para reconstruir la esperanza de la izquierda, aunque lo hace con una herida todavía abierta: las negociaciones con Podemos solo han permitido cerrar candidaturas conjuntas en Canarias y la Comunitat Valenciana. En el resto de territorios, incluidos Madrid y Cataluña, las papeletas competirán por un electorado compartido.El auditorio del Parque Lineal del Manzanares se ha llenado de público para arropar a los candidatos. No era un escenario cualquiera: allí se produjo también la presentación de las listas de Sumar para las elecciones generales del 23 de julio de 2023, cuando la izquierda alternativa consiguió concurrir bajo una misma candidatura. Tres años después, el lugar volvía a acoger una puesta de largo, esta vez con una unidad más limitada.Entre los asistentes abundaban los carteles con el nombre de Frente Amplio y lemas como “Futuro, vida y casa” o “Ampliar la fuerza”. Algunos acabaron convertidos en improvisados abanicos para combatir el calor de una jornada sobre la que también planeaba la amenaza de lluvia. Detrás del atril, candidatos, cargos de los partidos y representantes de la sociedad civil arropaban a los oradores bajo un gran letrero con el nombre de la coalición: “Frente Amplio”. La escenografía y la música al son del Revolución de Amaral buscaban proyectar músculo colectivo frente a una división que apenas unas horas antes había quedado plasmada en el registro electoral.La exalcaldesa de Barcelona tenía una tarea especialmente delicada. Era su primera gran intervención ante los simpatizantes de la nueva coalición después del fracaso de las conversaciones con Podemos, y buena parte de la atención estaba puesta en cómo explicaría la ausencia de la formación morada. Colau ha reconocido abiertamente que ella misma esperaba una candidatura más amplia y ha sostenido que se intentó el acuerdo hasta el final. Pero, tras lamentar que no fuese posible sumar a una decimosexta formación, ha querido marcar un punto y aparte.“Las 15 formaciones que lo integran hoy estamos aquí porque no nos resignamos y, por encima de cualquier diferencia, sabemos quiénes somos, a quiénes representamos y que la historia nos ha puesto al frente de una batalla crucial”, ha proclamado. Su objetivo, ha asegurado, es “derrotar el fascismo el 29N con alegría y defendiendo la esperanza”. La candidata del Frente Amplio trató de transformar la decepción de las últimas horas en una llamada a la movilización. “No fallaremos”, ha prometido.También ha lanzado una advertencia sobre el rumbo que quiere dar a la campaña: “Esta será la última vez que me escuchéis hablar de siglas y partidos, porque lo importante lo va a protagonizar la gente de este país”. Su intervención ha reivindicado las movilizaciones sociales como origen de las grandes conquistas políticas. “Todo lo importante que se ha conseguido ha sido saliendo a las calles, juntándonos con nuestras vecinas, siempre en compañía, jamás solas”, ha recordado. Y ha situado especialmente a los sindicatos de inquilinas como protagonistas de una nueva etapa de lucha por el derecho a la vivienda.Pero Colau no solo ha tenido palabras para Podemos. También ha dirigido algunas de sus críticas más contundentes al PSOE. Ha pedido a los socialistas que comprendan que no basta con apelar al miedo a la extrema derecha para movilizar a la ciudadanía, sino que es necesario poner sobre la mesa cambios concretos. “Para defender a la gente hay que ser mucho más valientes de lo que ha sido el PSOE”, ha afirmado, reivindicando su experiencia de gestión al frente del Ayuntamiento de Barcelona. La antigua alcaldesa ha acusado a los socialistas de falta de valentía en determinadas políticas y ha resumido la distancia entre ambos proyectos con otra de las frases centrales de su discurso: “No hemos venido a gestionar la desigualdad, hemos venido a acabar con ella”, proclamó.Delgado fue otro de los encargados de poner palabras al cambio de tono que pretende imprimir la candidatura. El dirigente de Más Madrid aseguró que “hay muchos grupos que van a empujar para que nos quedemos en la nostalgia”, antes de reclamar el final de los “culebrones”. Mientras, ha señalado, hay personas que no llegan a pagar el alquiler y que esperan soluciones a problemas mucho más inmediatos. “Esa gente no necesita culebrones ni dramas”, ha insistido. Lo que necesita, según Delgado, es que sus esfuerzos se traduzcan en poder político y disponer de un proyecto en el que participar, capaz de volver a hablar de “sanidad, educación, salarios, pensiones y vivienda”.“Se acaba el tiempo de unir a los partidos, empieza el tiempo de unir a la gente”, proclamó. Toda una declaración de intenciones después de unas negociaciones que han vuelto a dejar a las formaciones a la izquierda del PSOE enfrentadas por las candidaturas. Delgado ha defendido que una solución progresista pasa por mejorar las condiciones de vida y distribuir de otro modo la riqueza y el tiempo. “Hay que repartir la renta, el tiempo y el dinero”, ha sostenido, convencido de que el espacio debe dejar de “contar derrotas” para ofrecer una alternativa de futuro. “Vengo a abrir puertas: esta es tu casa”, ha dicho en una apelación directa a quienes puedan sentirse desencantados con las luchas internas.Bustinduy llama a movilizar a la clase trabajadora y Urtasun carga contra FeijóoEl llamamiento a dejar atrás el desánimo ha recorrido prácticamente todas las intervenciones. El ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha sido uno de los más enfáticos. “Aquí no se rinde nadie”, ha proclamado, convencido de que los 43 días que restan hasta las elecciones permitirán movilizar a la clase trabajadora. ”Nos quieren desmoralizados, con los brazos caídos, y van a tener lo contrario”, ha advertido, dirigiéndose directamente a Colau y Delgado: “Aquí estamos, sin media distracción. Hasta la victoria”.Por su parte, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, tándem de Colau en Barcelona, ha situado la reforma fiscal como una de las grandes tareas pendientes del Frente Amplio. También ha anunciado que su espacio impulsará una nueva subida del salario mínimo interprofesional antes de las elecciones y ha elogiado a Yolanda Díaz, candidata el 23J por Sumar, como “la mejor ministra de Trabajo de este país”. Urtasun ha aprovechado la próxima visita de Javier Milei para cargar contra la derecha española. “Vienen con el programa de la motosierra”, ha denunciado, antes de lanzar un mensaje al presidente argentino: “Milei viene a ver perder a PP y Vox y después perderá la Casa Rosada”.También ha respondido al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que ha calificado el nuevo espacio como “coalición de desesperados”. Para el ministro, el verdadero desesperado es el líder popular, al que ha acusado de ir “arrastrándose con Vox” hacia la oposición. Urtasun ha concluido reivindicando el peso del electorado catalán y expresando su apoyo a Colau: “La futura presidenta del país será Ada Colau”.Las cargas contra los socialistas han sido otra constante del acto. Y lo han sido apenas unas horas después de que Frente Amplio y PSOE consiguieran cerrar un pacto para presentar candidaturas conjuntas al Senado en prácticamente todo el territorio, con Cataluña como principal excepción. El acuerdo, bautizado como “Senado de Progreso”, busca impedir que el PP vuelva a hacerse con la mayoría absoluta de la Cámara Alta.El entendimiento electoral no ha evitado, sin embargo, los reproches desde el escenario del Manzanares. La dirigente de Movimiento Sumar, Verónica Martínez Barbero, ha sido especialmente dura en materia de vivienda. A su juicio, las políticas para garantizar el acceso a una casa han tenido “un freno que se llama PSOE”, mientras que su principal impulso ha procedido de “la calle” y de la presencia de ministros de la izquierda alternativa en el Ejecutivo. También ha dirigido un mensaje al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska: “Con el derecho a la huelga no se juega”.El coordinador de IU en Andalucía, Toni Valero, ha incidido en esa misma idea. “Sabemos que al PSOE hay que obligarlo a hacer política de izquierdas”, ha señalado tras reivindicar el papel de su espacio como “motor del cambio” en el Gobierno. Valero ha pedido no confundir la esperanza con una simple operación de imagen. “La esperanza no es eso del merchandising, es algo que se amasa en cada lucha social que nos ha traído hasta aquí”, ha afirmado. También ha recordado los preparativos de la huelga prevista para el 11 de noviembre y ha defendido que el mejor resultado posible para la izquierda sería que el Frente Amplio se convirtiese en “la llave del futuro de este país”.Mientras Frente Amplio trataba de escenificar su nueva etapa en Madrid, Podemos celebraba prácticamente a la misma hora su Consejo Ciudadano Estatal, el máximo órgano de dirección del partido. La coincidencia de ambas citas ha servido para ilustrar la fractura de una izquierda que acudirá dividida a las urnas el próximo 29 de noviembre.Irene Montero, candidata de los morados a la Presidencia del Gobierno, ha defendido su alianza con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, y ha reconocido que alcanzar un acuerdo con los partidos del Frente Amplio resultaba complicado por las discrepancias acumuladas durante los últimos años. “Los acuerdos eran difíciles de conseguir y no por las listas, sino porque llevamos años teniendo discrepancias serias. Somos muy críticos con su forma de gobernar y su cercanía al PSOE”, ha señalado.La exministra de Igualdad ha hecho suyas las disculpas expresadas el viernes por Rufián, que pidió perdón por el “espectáculo dantesco” ofrecido por las izquierdas durante las negociaciones y reconoció públicamente su fracaso. Pero Podemos ha evitado presentar la falta de acuerdo como una renuncia a su propia estrategia. La formación sostiene que Izquierda Unida ha bloqueado su participación en las coaliciones alcanzadas por este partido y Movimiento Sumar en territorios como Aragón y Baleares. Pese a los intentos de negociación, las únicas dos candidaturas compartidas entre Podemos y Frente Amplio serán finalmente las de Canarias y la Comunitat Valenciana.La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha defendido que su organización ha “trabajado incansablemente estas semanas para lograr las candidaturas más amplias posibles”. Aunque ha admitido que no han llegado tan lejos como les habría gustado, se ha declarado satisfecha con el acuerdo de cooperación alcanzado con ERC. Belarra ha asegurado que Montero y Rufián son las “únicas personas” capaces de “plantarle cara de verdad a la derecha”, en una reivindicación del tándem que competirá con la candidatura de Colau y Delgado por buena parte del voto situado a la izquierda del PSOE.La colaboración entre ambos dirigentes se formalizará el sábado cuando Irene Montero protagonizará un acto junto a Rufián en Barcelona, según ha podido saber infoLibre.La disputa por el liderazgo de la izquierda alternativa continuará, por tanto, también sobre los escenarios de la precampaña. De un lado, el Frente Amplio tratará de hacer de Colau y Delgado las caras de una nueva etapa; del otro, Podemos reivindicará su alianza con ERC y el tirón político de Montero y Rufián.En el Parque Lineal del Manzanares, entretanto, el nuevo espacio ha intentado dejar atrás la imagen de las negociaciones fallidas para proyectar la de una candidatura preparada para competir. Lo ha hecho con un auditorio lleno, llamadas constantes a la movilización y un mensaje repetido de distintas formas por sus dirigentes: no resignarse.