El Sporting se reencontró la senda de la victoria como local, pero dejando sensaciones de que todavía queda mucho por trabajar. En especial en defensa, donde un nuevo error casi vuelve a condenar a los de Larcamón. El técnico hizo debutar a Mata y llenó el equipo de canteranos en la segunda parte frente a las ocho bajas con las que contaba para este encuentro. El Celta Fortuna presentó más batalla con 10, tras la expulsión provocada por un Casas que llegó a Gijón con la misión de suplir los goles de Dubasin y con el doblete ante el filial celeste suma ya tres tantos en liga. La ventaja numérica marcó el resultado, pero sobre el cesped, en la segunda parte quiso más la victoria el Celta Fortuna ante un Sporting que se dejó llevar por el marcador y que acabó sufriendo.Leer la noticia completa
El Sporting se reencontró la senda de la victoria como local, pero dejando sensaciones de que todavía queda mucho por trabajar. En especial en defensa, donde un nuevo error casi vuelve a condenar a los de Larcamón. El técnico hizo debutar a Mata y llenó el equipo de canteranos en la segunda parte frente a las ocho bajas con las que contaba para este encuentro. El Celta Fortuna presentó más batalla con 10, tras la expulsión provocada por un Casas que llegó a Gijón con la misión de suplir los goles de Dubasin y con el doblete ante el filial celeste suma ya tres tantos en liga. La ventaja numérica marcó el resultado, pero sobre el cesped, en la segunda parte quiso más la victoria el Celta Fortuna ante un Sporting que se dejó llevar por el marcador y que acabó sufriendo.
Frente a las bajas, revolución en el once. La defensa de tres se volvió a materializar de forma más clara con Duñabeitia, Cuenca y Jorge Sáenz, debutante en el Sporting ante la decisión técnica de sentar a Pablo Vázquez. Pablo García se acomodó en el carril izquierdo y Gaspar con Enol Prendes flanquearon a Casas, principal referencia ofensiva.
El cordobés participaría en la primera del Sporting, recibiendo con un buen control de pecho y cediendo de cara para Manu Rodríguez que golpeó alto. En ataque, era Gaspar junto con Enol los que, aprovechando el despliegue de los carrileros, se metían por dentro para intentar generar superioridad ante un Celta Fortuna con un esquema de 5-2-3 calcado al rojiblanco.
El comienzo fue de intención, con los de Larcamón combinando y forzando varios córners, pero un nuevo error, otra jornada más, puso al Sporting por detrás. En uno de los saques de esquina, el guardameta celeste atrapó el balón y golpeó en largo para la carrera de Óscar Marcos. Guille, de cierre, midió mal los pasos de espaldas, rozó el balón, cayó al suelo y se lo dejó en bandeja al atacante gallego que superó a Yáñez con una preciosa vaselina. Recuerdos del día del Girona con el tanto de Asprilla. Son demasiados fallos en defensa los que han condenado al Sporting en estas primeras jornadas.
El gol no cambió la tendencia de lo que había parecido un buen inicio. Los tres centrales dieron estabilidad a la salida del balón que siempre acababa encontrando al hombre libre en banda. Al mismo tiempo, el Celta Fortuna incidía a la espalda de los zagueros, con muchos metros de retorno para cubrir. Arriesgó el Sporting, con una presión alta, marcaje al hombre a todo el campo y confianza en que los de atrás no volvieran a fallar en las disputas claves.
Llegó a dominar en los primeros 20 minutos, con el equipo volcado en campo rival y el área siempre cargado con dos o tres futbolistas. Sin embargo, los centros acababan de forma mansa en manos de Coke. En el minuto 26, cuando el Sporting iba a lanzar un nuevo córner, el árbitro detuvo el partido por una atención médica en el fondo norte. Los sanitarios estuvieron durante cerca de cinco minutos atendiendo a una señora por un golpe de calor. Fue trasladada por seguridad.
En la reanudación, el Celta Fortuna devolvió el regalo defensivo al Sporting. Anxo cedió para su área un balón con el que Ribes se trastabilló. Casas, siempre atento, se plantó en el mano a mano con Coke y lo esquivó con más acierto que finura para poner el empate con el que, por momentos, se envalentonó el Celta Fortuna que casi se vuelve a adelantar en un balón que Cuenca sacó en la línea.
Con los seis de descuento en la primera parte, el partido cambiaría de forma radical. El Sporting ha encontrado en Casas un faro que guía un ataque que vagaba sin rumbo en jornadas pasadas. El cordobés sabe recibir, bregar, descargar a banda y también ser pillo. En un balón filtrado por Enol Prendes, Meixus agarró al ariete rojiblanco que se plantaba solo frente al portero. Minutos de dudas en el VAR, una revisión entre nervios en la grada, una expulsión que dejó al Celta Fortuna con diez y una falta al borde del área. Un penalti con barrera que el propio Casas se encargó de fusiló al palo del portero para poner el segundo.
El paso por vestuarios puso el once patas arriba. Casas fuera, posiblemente por una molestia, junto a Cuenca y Pablo García para dar paso a Sarco, Iker Martínez y Diego Sánchez. El argentino pasó a la punta, el de El Entrego al carril derecho y el de Noreña a la defensa de tres. Lo sorprendente fue ver a Guille como carrilero izquierdo. Vale para todo y siempre bien.
Con la superioridad numérica sobre el campo, el Sporting se adueñó del balón y subió líneas para estrujar a los celestes en su área. Iker Martínez erró un claro remate de cabeza y Coke le sacó a Gaspar con el pie un buen tiro cruzado. En el 55, Enol Prendes, tras un gran encuentro, dijo basta. Se echó mano al muslo y pidió el cambio. Larcamón miró a los jugadores que estaban calentando y escogió a Mata para hacerle debutar.
Dos minutos tardó el canterano en desmarcarse, caracolear a trompicones en el área y ceder para Guille que, aprovechando la pierna cambiada, se orientó para dejarla pegada al palo y lejos del meta vigués. 3-1 y partido sentenciado. O eso parecía. Con la calma de la ventaja en el marcador y sobre el verde, los de Larcamón fueron dejando pasar los minutos e incluso mostrando cierta condescendencia a los vigueses.
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Vladimir dio un susto importante, quedando solo ante Yáñez y enviando el balón fuera por muy poco. Las tornas habían cambiado y hasta parecía que era el Sporting al que le faltaba un jugador. El susto inicial pasó a ser una amenaza seria con el tanto de Kibet desde fuera del área, batiendo a Yáñez por bajo, y dejando el empate a un gol de distancia. No espabiló el Sporting y el filial celeste apuró los cambios para lograr la épica. Con el descuento gozó de alguna oportunidad más. El Sporting apenas lo intentó, pero pudo amarrar los tres puntos en casa frente a un público que no celebró la victoria e incluso abucheó al equipo con una sonora pitada. La mala imagen de la segunda parte marcó el encuentro para un sector de la grada que también pidió la dimisión de la directiva. En un clima enrarecido, el Sporting se llevó los tres puntos con poco fútbol y gracias al acierto de Casas.
Fuente: La Nueva España