La forma, el ajuste y el tipo de sujeción pueden influir en la comodidad y en la manera de caminar del peludo durante los paseos
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Salir a pasear forma parte de la rutina diaria de la mayoría de los perros y elegir correctamente el sistema con el que van sujetos no es una cuestión únicamente de comodidad. El mercado ofrece cada vez más modelos de arnés, con diferentes formas, puntos de enganche y sistemas para controlar los tirones, pero no todos afectan de la misma manera al movimiento del animal.
Un trabajo publicado en la revista Animals ha revisado la evidencia científica disponible sobre collares, arneses y otros sistemas de sujeción utilizados durante los paseos. Las investigadoras Camila Cavalli y Alexandra Protopopova, de la Universidad de Columbia Británica, estudiaron cómo estos dispositivos pueden afectar al movimiento, la distribución de la presión sobre el cuerpo y algunas señales de estrés. ¿Su conclusión principal? No existe un sistema que sea el adecuado para todos los peludos: la elección debe adaptarse a las características del animal y a las necesidades de cada paseo.
¿Qué dice la ciencia sobre los diferentes tipos de arnés?
Una investigación publicada en 2024 ya puso el foco específicamente en el diseño de los arneses. El estudio comparó seis tipos diferentes en 30 perros y analizó cómo afectaban al movimiento de las extremidades delanteras, especialmente de los hombros y los codos. Los resultados mostraron diferencias entre los modelos: algunos permitían una mayor amplitud de movimiento, mientras que otros la reducían.
El trabajo más reciente también señala diferencias entre los sistemas de sujeción. En el caso de los perros que tiran, la revisión considera que los arneses que se enganchan por delante y no se aprietan al tensar la correa pueden ofrecer un equilibrio entre reducir los tirones y evitar una incomodidad excesiva. En cambio, los arneses que se tensan, determinados collares y los collares que sujetan la cabeza pueden generar más incomodidad y deben utilizarse con precaución.
Para los perros que no suelen tirar, la revisión considera adecuados algunos arneses que se enganchan por detrás, especialmente los que tienen una correa en el pecho o presentan una forma similar a una 'Y'. En estos casos, el objetivo es permitir que el peludo camine con libertad sin necesidad de aplicar un control adicional sobre su movimiento.
La veterinaria Eva Sánchez Paniagua coincide en que no se debe elegir un arnés únicamente por su aspecto. Según explica, los modelos en 'Y' dejan libres los hombros y permiten un movimiento más natural, mientras que deben evitarse aquellos cuyas bandas cruzan por delante de los hombros o presionan zonas sensibles.

Los llamados arneses antitirones también requieren atención. Algunos incorporan el punto de enganche en la zona central del pecho y, cuando la correa se tensa, hacen que el perro se desplace lateralmente. Sánchez Paniagua señala que pueden ofrecer mayor control, pero un uso inadecuado o continuado puede generar frustración y modificar la forma de caminar.
¿Cómo debe quedar un arnés para que sea seguro?La talla es uno de los aspectos fundamentales. Un arnés demasiado suelto puede facilitar que el perro se escape, mientras que uno demasiado ajustado puede provocar presión y rozaduras. La veterinaria recomienda que quede sujeto, pero sin oprimir, y que se puedan introducir uno o dos dedos entre el arnés y el cuerpo.
También es importante comprobar que las cintas no rocen las axilas ni interfieran con los hombros y que el arnés no se desplace o gire excesivamente durante el paseo. El ajuste debe revisarse además cuando el perro está creciendo o experimenta cambios de peso.
La elección tampoco debería ser igual para todos los animales. La morfología, el tamaño, la edad, el nivel de actividad y el comportamiento influyen en qué modelo puede resultar más apropiado. No tiene las mismas necesidades un perro de cuerpo muy estrecho que uno de constitución robusta, ni un animal que camina tranquilamente que otro que tira constantemente de la correa.

De este modo, no existe un arnés universalmente perfecto. El dispositivo debe escogerse teniendo en cuenta tanto al perro como la situación en la que se va a utilizar. Por ese motivo, es necesario comprobar que el arnés permite libertad de movimiento, está correctamente ajustado y responde a las necesidades concretas del animal..