Los españoles tienen más ganas de cambiar de moto, aunque no necesariamente de estrenar una. El 55% de los usuarios consultados por motos.net asegura que tiene previsto comprar una motocicleta durante los próximos doce meses, doce puntos más que el año pasado. Pero detrás de este notable incremento de la intención de compra aparece un cambio todavía más interesante: la moto de ocasión vuelve a ganar terreno con fuerza.Seguir leyendo....
Los españoles tienen más ganas de cambiar de moto, aunque no necesariamente de estrenar una. El 55% de los usuarios consultados por motos.net asegura que tiene previsto comprar una motocicleta durante los próximos doce meses, doce puntos más que el año pasado. Pero detrás de este notable incremento de la intención de compra aparece un cambio todavía más interesante: la moto de ocasión vuelve a ganar terreno con fuerza.
La mitad de quienes se plantean comprar una moto optaría por un modelo usado, frente a solo un 20% que elegiría una nueva. El cambio respecto a 2025 es considerable: entonces la nueva alcanzaba el 39% de las preferencias y la ocasión se quedaba en el 35%.
También cambia el dinero que los compradores están dispuestos a poner encima de la mesa. El presupuesto medio previsto para una moto nueva baja casi 2.000 euros, hasta los 9.116 euros, mientras que el destinado a una usada aumenta hasta los 5.067 euros.
Son algunas de las conclusiones del Estudio Anual Movilidad en Moto 2026-2027, elaborado por motos.net en colaboración con ANESDOR. Y dibujan un comprador que mantiene las ganas de moto, pero que parece mirar con bastante más atención cuánto obtiene por cada euro invertido.
Esa sensibilidad al precio ayuda también a entender otro de los grandes cambios que está viviendo el mercado español: la llegada de los fabricantes chinos. Un 55% de los potenciales compradores se plantearía adquirir una moto de una de estas marcas y, entre quienes lo harían, el 77% señala precisamente el precio como principal argumento. La tecnología aparece muy por detrás, con un 11%.
No todo está ganado para los nuevos fabricantes. Entre quienes todavía descartan una moto china pesan especialmente las dudas sobre el servicio posventa, los recambios y la durabilidad.
Hay otro dato que debería preocupar a las marcas tradicionales: solo el 18% de los futuros compradores asegura que repetirá marca, mientras un 37% piensa cambiar y un 45% todavía no ha decidido cuál comprará. Honda, BMW y Yamaha son las que presentan una mayor fidelidad entre sus usuarios.
“El estudio confirma la buena salud del sector: la intención de compra crece con fuerza tanto en moto nueva como de ocasión. El interés por las marcas chinas refleja un consumidor cada vez más sensible al precio”, señalan conjuntamente Marcel Blanes y José Mª Riaño, desde motos.net y ANESDOR.
La moto sigue siendo también una herramienta de movilidadEl estudio permite además desmontar parcialmente la imagen de la motocicleta como un vehículo exclusivamente de ocio. Cuatro de cada diez usuarios aseguran utilizarla diariamente y un 47% la emplea para ir y volver del trabajo o del centro de estudios. El ocio y el turismo, eso sí, continúan siendo su principal ámbito de utilización, citado por el 67%.
El recorrido medio anual se sitúa en 5.536 kilómetros y el 65% supera los 2.000 kilómetros al año. En los desplazamientos cotidianos, la duración media es de 38 minutos y seis de cada diez motoristas combinan carretera y ciudad. Madrid y Barcelona destacan especialmente en este tipo de movilidad.
Precisamente en los atascos aparece una de las reivindicaciones que mayor consenso genera. El 95% apoya la regulación que permitirá utilizar el arcén derecho en determinadas situaciones de congestión a partir del 1 de octubre, mientras que el 88% reclama carriles específicos para motos en los accesos a las ciudades. Ocho de cada diez ven también positivamente permitir su circulación por el carril bus en situaciones de tráfico intenso.
“Las políticas de movilidad orientadas a la moto responden a una demanda real y mayoritaria del colectivo”, sostienen motos.net y ANESDOR, que confían en que la nueva regulación contribuya también a mejorar la seguridad vial.
El estudio deja, sin embargo, una paradoja interesante para el futuro. La intención de compra crece, las marcas se multiplican y el motorista está cada vez más dispuesto a cambiar de fabricante, pero el presupuesto disponible para una moto nueva disminuye. El mercado puede crecer, pero la batalla ya no parece estar únicamente en vender más motos, sino en convencer a un comprador mucho menos fiel y bastante más atento al precio.