"El 'a cambio de nada' se ha ido a la papelera de la historia". Esta fue la frase que Carles Puigdemont usó para anunciar que Junts daría sus votos a la investidura de Pedro Sánchez. Era el 9 de noviembre de 2023 y la formación acababa de firmar un pacto con el PSOE que incluía, entre otras cuestiones, la aprobación de la ley de amnistía. Unos meses antes, los posconvergentes habían apoyado a Francina Armengol como presidenta del Congreso, a cambio de que el Gobierno promoviera la oficialidad del catalán en la Unión Europea. Han pasado casi tres años y buena parte de lo pactado sigue en el aire, pero este otoño puede haber el examen definitivo.Seguir leyendo....
"El 'a cambio de nada' se ha ido a la papelera de la historia". Esta fue la frase que Carles Puigdemont usó para anunciar que Junts daría sus votos a la investidura de Pedro Sánchez. Era el 9 de noviembre de 2023 y la formación acababa de firmar un pacto con el PSOE que incluía, entre otras cuestiones, la aprobación de la ley de amnistía. Unos meses antes, los posconvergentes habían apoyado a Francina Armengol como presidenta del Congreso, a cambio de que el Gobierno promoviera la oficialidad del catalán en la Unión Europea. Han pasado casi tres años y buena parte de lo pactado sigue en el aire, pero este otoño puede haber el examen definitivo.
El Tribunal Constitucional empezará este martes a examinar los recursos presentados por los líderes del 1-O. El proceso aún se alargará unas semanas, pero debería culminar con el regreso de Puigdemont -y también de Toni Comín y Lluís Puig- a Catalunya. Aunque dentro de las filas posconvergentes impera una cierta prudencia, el hecho de que el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena haya dado por hecho que aplicará la amnistía al expresident en cuanto tenga el primer pronunciamiento del Constitucional sobre la malversación, despeja el camino y acerca su regreso. También este martes el Consejo de la UE volverá a debatir la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en las instituciones europeas, aunque las perspectivas en este caso son mucho menos optimistas.

El secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, y el expresident, Carles Puigdemont, durante una reunión en Bruselas / PSOE
El Gobierno ha pedido que la cuestión vuelva a la agenda europea el próximo 22 de septiembre, tras más de un año guardada en un cajón por las dudas de una decena de países. El hecho de que la decisión necesite de la unanimidad de los 27 dificulta que la propuesta pueda prosperar, pero en los últimos días el Ministerio de Exteriores ha subido el tono y ha avisado de que España no dará luz verde a la entrada de nuevos miembros en la Unión hasta que se acepte su petición lingüística. "Ya era hora, así es como se negocia en la UE", celebra un miembro del partido.
Sin cambios en las relacionesNo obstante, el partido no prevé cambios en su relación con el Gobierno de Sánchez durante los últimos meses de la legislatura. "Ya hemos hablado mucho con el PSOE, lo que queremos es que cumpla. Estamos en concurso de acreedores", resumía esta semana un alto cargo de la formación preguntado por el estado de las relaciones con los socialistas, que descartaba por completo entrar a negociar los presupuestos de 2027 si no se cumplía previamente con las inversiones pactadas en las anteriores cuentas.
La posición del grupo liderado en el Congreso por Míriam Nogueras está marcada desde la ruptura de las negociaciones en Suiza en otoño de 2025: no hay conversaciones formales, aunque sí se produce una especie de diálogo indirecto que permite que prosperen algunas iniciativas legislativas.

Pedro Sánchez recibe a la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, en La Moncloa en marzo de 2025. / Eduardo Parra / Europa Press
Tras años de confrontación con el Gobierno y de críticas a ERC por negociar con los socialistas, los resultados de las generales de 2023 llevaron a Puigdemont a un cambio radical de estrategia. "Sánchez no será presidente con los votos de Junts. Pagar por adelantado a un tipo al que no le comprarías ni un coche de segunda mano es un deporte de riesgo", había sostenido públicamente el expresident durante la campaña electoral.
El líder de Junts justificó el giro asegurando que la formación negociaría de una manera distinta de como lo había hecho ERC y que, por tanto, los resultados también serían diferentes. Sin embargo, el balance de aquel pacto lleva casi tres años en números rojos. La cuestión de la amnistía es probablemente la más llamativa, pero tampoco ha prosperado el traspaso de competencias en inmigración, ni ha habido ningún avance significativo en cuanto a la "resolución del conflicto", que debía abordarse mensualmente en Suiza con presencia de un mediador internacional. Se celebraron 19 encuentros, pero nunca se llegó a avanzar en dicha carpeta.
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Precisamente por eso, para Junts es importante que se cumplan al menos algunos de los acuerdos pendientes. De ello dependerá el balance que pueda exhibir cuando Sánchez decida activar el botón electoral, como muy tarde en septiembre de 2027.
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