Con más de un millar de personas al día de media en Conde Duque, duplica las cifras de asistencia de otras muestras con gran cantidad de público como la dedicada a Almodóvar, la de juguetes o la del Madrid hiperrealistaSí, yo fui a EGB y esta exposición sin pintadas contra la OTAN ni heroinómanos no es más que la cáscara de mis recuerdos
Las colas para entrar a la sala de Conde Duque que albergaba la exposición Yo fui a EGB han sido una constante durante el verano. La muestra, incluida en la programación de Veranos de la Villa 2026, alargó tres semanas su exhibición debido al éxito de público y cerró este domingo con 71.584 visitantes, alcanzando una media de 1.044 personas por cada día de apertura durante sus 65 jornadas de actividad.
La apuesta por la nostalgia (bastante edulcorada) ha batido récords en los museos municipales, con datos de asistencia que han duplicado otras muestras muy populares como Madrid, chica Almodóvar, que en el mismo espacio recibió 541 visitantes diarios durante su exhibición en 2024. También supera la media diaria de otras muestras de gran afluencia como Del juguete al cielo (Conde Duque), con 587 visitantes diarios, y Naturaleza de asfalto. Madrid hiperrealista (Museo de Historia), con 555.
El análisis de Marta Rivera de la Cruz, delegada de cultura, es el de que “los museos y las exposiciones municipales tienen la capacidad de llegar a públicos muy amplios cuando encuentran nuevas formas de acercarse a la memoria y a la cultura”. Según la delegada, “esta exposición ha conseguido algo especialmente valioso: reunir a distintas generaciones alrededor de recuerdos compartidos y convertir esa memoria en una experiencia cultural”. También confirma, a su entender “el interés de los madrileños y de quienes nos visitan por una programación cultural diversa, capaz de combinar patrimonio, arte y memoria colectiva”.
La exposición, inaugurada el pasado 8 de julio, estaba inicialmente prevista hasta el 30 de agosto, pero el Ayuntamiento decidió ampliar su estancia en Conde Duque hasta el 20 de septiembre ante la gran acogida del público. En agosto, la muestra ya había superado los 31.700 visitantes.
Yo fui a EGB ha propuesto un recorrido inmersivo por las décadas de los setenta, ochenta y noventa a través de objetos, imágenes, sonidos, olores y recreaciones de espacios cotidianos, recuperando algunos de los referentes que forman parte de la memoria de varias generaciones. La exposición ha permitido a los visitantes reencontrarse con objetos escolares, juegos, programas de televisión, canciones, personajes y espacios cotidianos vinculados a la Enseñanza General Básica, en una experiencia concebida para conectar con públicos de distintas edades.
Uno de los rincones de 'Yo fui a EGB'
Objetos de la muestra 'Yo fui a EGB'
Recreación de una clase en la muestra 'Yo fui a EGB'
Objetos de la muestra 'Yo fui a EGB'
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Las colas para entrar a la sala de Conde Duque que albergaba la exposición Yo fui a EGB han sido una constante durante el verano. La muestra, incluida en la programación de Veranos de la Villa 2026, alargó tres semanas su exhibición debido al éxito de público y cerró este domingo con 71.584 visitantes, alcanzando una media de 1.044 personas por cada día de apertura durante sus 65 jornadas de actividad.
La apuesta por la nostalgia (bastante edulcorada) ha batido récords en los museos municipales, con datos de asistencia que han duplicado otras muestras muy populares como Madrid, chica Almodóvar, que en el mismo espacio recibió 541 visitantes diarios durante su exhibición en 2024. También supera la media diaria de otras muestras de gran afluencia como Del juguete al cielo (Conde Duque), con 587 visitantes diarios, y Naturaleza de asfalto. Madrid hiperrealista (Museo de Historia), con 555.
El análisis de Marta Rivera de la Cruz, delegada de cultura, es el de que “los museos y las exposiciones municipales tienen la capacidad de llegar a públicos muy amplios cuando encuentran nuevas formas de acercarse a la memoria y a la cultura”. Según la delegada, “esta exposición ha conseguido algo especialmente valioso: reunir a distintas generaciones alrededor de recuerdos compartidos y convertir esa memoria en una experiencia cultural”. También confirma, a su entender “el interés de los madrileños y de quienes nos visitan por una programación cultural diversa, capaz de combinar patrimonio, arte y memoria colectiva”.
La exposición, inaugurada el pasado 8 de julio, estaba inicialmente prevista hasta el 30 de agosto, pero el Ayuntamiento decidió ampliar su estancia en Conde Duque hasta el 20 de septiembre ante la gran acogida del público. En agosto, la muestra ya había superado los 31.700 visitantes.
Yo fui a EGB ha propuesto un recorrido inmersivo por las décadas de los setenta, ochenta y noventa a través de objetos, imágenes, sonidos, olores y recreaciones de espacios cotidianos, recuperando algunos de los referentes que forman parte de la memoria de varias generaciones. La exposición ha permitido a los visitantes reencontrarse con objetos escolares, juegos, programas de televisión, canciones, personajes y espacios cotidianos vinculados a la Enseñanza General Básica, en una experiencia concebida para conectar con públicos de distintas edades.