El ejercicio físico siempre es beneficioso para la salud, sea del tipo que sea. Pero, si lo que buscamos es maximizar sus efectos en la longevidad, no todos son igual de efectivos. Así quería demostrarlo (y lo ha conseguido) un equipo liderado por especialistas en ejercicio y salud de la prestigiosa universidad estadounidense de Harvard.
El ejercicio físico siempre es beneficioso para la salud, sea del tipo que sea. Pero, si lo que buscamos es maximizar sus efectos en la longevidad, no todos son igual de efectivos. Así quería demostrarlo (y lo ha conseguido) un equipo liderado por especialistas en ejercicio y salud de la prestigiosa universidad estadounidense de Harvard.
El estudio, publicado en British Journal of Sports Medicine en julio, incluyó los datos de más de 147.000 participantes, que fueron recogidos durante 30 años. En ese tiempo, las personas que participaron en la investigación practicaron tanto ejercicio aeróbico (cardio) como de fuerza o de resistencia.
Runedia - Mundo Deportivo
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"En comparación con la ausencia de entrenamiento de resistencia, realizar entre 90 y 119 minutos de entrenamiento de fuerza a la semana (entre 13 y 17 minutos al día) se asoció con un 13 % menos de riesgo de mortalidad por todas las causas; un riesgo un 19 % menor de mortalidad cardiovascular; y un 27 % menos de mortalidad por enfermedades neurológicas", concluyen los autores de la investigación.
En cambio, al realizar más de 120 minutos de ejercicio de fuerza a la semana (más de 17 minutos diarios), "no se observó ningún beneficio adicional". En el caso de la mortalidad por cáncer, "la reducción del riesgo solo se observó en los niveles más bajos de entrenamiento de resistencia", que señalan en un rango de "entre 1 y 59 minutos a la semana".
Pero el verdadero descubrimiento llegó cuando realizaron los análisis conjuntos de distintos tipos de ejercicio combinados. "El riesgo de mortalidad fue menor entre los participantes que combinaron los entrenamientos aeróbico y de resistencia altos", exponen los expertos.
"Los participantes que realizaron el entrenamiento de fuerza combinado con el ejercicio aeróbico con regularidad, tuvieron hasta un 45 % menos de riesgo de morir que quienes realizaron poca actividad aeróbica y ningún entrenamiento de fuerza", explica el doctor Robert H. Shmerling, exjefe de reumatología del Beth Israel Deaconess Medical Center (BIDMC), en un análisis del estudio.
"Si aún no realizas entrenamiento de fuerza, es una buena idea empezar", asegura el médico, que recomienda: "Comienza con ejercicios con el propio peso corporal, como sentadillas o flexiones. Añade bandas de resistencia o mancuernas ligeras para aumentar los beneficios y considera la posibilidad de consultar con un fisioterapeuta o entrenador personal".