Hay lugares donde una ciudad parece concentrar toda su memoria. En apenas unos minutos a pie, Madrid permite recorrer siglos de pintura, arquitectura e historia a través de un eje único: el Paseo del Arte. Entre árboles, palacios y edificios históricos se abre un recorrido que conecta algunas de las colecciones más importantes del mundo y que convierte un simple paseo por el centro en un viaje por la evolución del arte.Seguir leyendo....
Hay lugares donde una ciudad parece concentrar toda su memoria. En apenas unos minutos a pie, Madrid permite recorrer siglos de pintura, arquitectura e historia a través de un eje único: el Paseo del Arte. Entre árboles, palacios y edificios históricos se abre un recorrido que conecta algunas de las colecciones más importantes del mundo y que convierte un simple paseo por el centro en un viaje por la evolución del arte.
Y es que apenas dos kilómetros bastan para enlazar tres grandes colecciones artísticas. El Paseo del Arte reúne Prado, Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía dentro de un territorio que forma parte del Paisaje de la Luz, reconocido como Patrimonio Mundial en 2021. El conjunto incorpora además el Paseo del Prado, El Retiro y el barrio de los Jerónimos.
El Museo del Prado abrió en 1819 dentro de un edificio neoclásico que Juan de Villanueva había diseñado décadas antes para albergar un Gabinete de Ciencias Naturales. Sus antiguas colecciones reales permiten pasar de Velázquez a El Bosco o Goya, con obras como Las Meninas, El Jardín de las Delicias y las Pinturas negras.
Tres colecciones para recorrer siglos de arteFrente al Prado, el Palacio de Villahermosa alberga el Thyssen-Bornemisza. Su colección recorre la pintura europea desde la Edad Media hasta finales del siglo XX y reúne nombres como Canaletto, Gauguin, Kandinsky o Hopper. El edificio abrió como museo en 1992.
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El tercer vértice es el Reina Sofía, instalado en el antiguo Hospital General de Madrid y ampliado por Jean Nouvel. Sus fondos continúan el relato hacia el arte moderno y contemporáneo, con Dalí, Miró y Juan Gris, mientras el Guernica de Picasso ocupa el lugar más reconocible del recorrido.