La operación, aún sin confirmar por ninguna de las dos compañías, situaría al fabricante de chips al frente de la mayor plataforma de modelos de inteligencia artificial de código abierto del mundo
Nvidia vuelve a presentar unos resultados récord
Nvidia ha llegado a un acuerdo para comprar Hugging Face, el repositorio de modelos de inteligencia artificial de código abierto más utilizado por desarrolladores de todo el planeta, por 12.900 millones de dólares (unos 11.900 millones de euros).
Así lo adelantó el medio especializado The Information, citando a una persona con conocimiento directo de las negociaciones, y la noticia ha sido recogida horas después por Reuters y otros medios estadounidenses. Ni Nvidia ni Hugging Face han confirmado oficialmente la operación hasta el momento, y algunas fuentes apuntan a que las conversaciones, aunque avanzadas, todavía no se han traducido en un acuerdo firmado.
La cifra, de concretarse, convertiría esta compra en una de las mayores de la historia de Nvidia y llega en un momento especialmente significativo: apenas unas horas antes de que trascendieran los primeros detalles del acuerdo, la compañía liderada por Jensen Huang presentó sus resultados trimestrales, con una facturación de 96.200 millones de dólares, y anunció que espera un crecimiento del 70% en sus ingresos durante el próximo ejercicio fiscal.
La coincidencia temporal no es casual, según los analistas consultados por los medios estadounidenses: Nvidia está utilizando el impulso de una demanda que, lejos de tocar techo, sigue disparada, para reforzar su posición no ya solo como proveedora de chips, sino como actor central de todo el ecosistema del software y los modelos de inteligencia artificial.
Un repositorio, no solo una empresaHugging Face funciona, a grandes rasgos, como un GitHub de la inteligencia artificial: una plataforma donde desarrolladores, investigadores y empresas comparten, descargan y ponen a prueba modelos y conjuntos de datos de entrenamiento.
Por allí pasan tanto gigantes tecnológicos como pequeños equipos independientes, y su papel ha sido clave en el auge de los llamados modelos abiertos, aquellos cuyo funcionamiento interno puede consultarse y modificarse libremente, frente a los sistemas cerrados de compañías como OpenAI o Anthropic.
Precisamente ahí reside buena parte del interés de Nvidia. La compañía de Jensen Huang no fabrica modelos de inteligencia artificial, sino el hardware (las tarjetas gráficas o GPU) sobre el que estos se entrenan y ejecutan. Y varios de sus principales clientes, entre ellos OpenAI y Anthropic, están desarrollando sus propios chips para reducir su dependencia de Nvidia.
Controlar la plataforma donde se distribuyen los modelos abiertos permitiría a la compañía asegurarse de que ese ecosistema, cada vez más pujante, siga funcionando sobre su tecnología, incluso si los grandes laboratorios de IA logran caminar por su cuenta.
La noticia llega, además, justo un mes después de que Nvidia lanzase su alianza por la IA abierta (la Open Secure AI Alliance), con la que proclamaba, entre otras cosas, que "la seguridad de la IA no debe depender únicamente de modelos cerrados controlados por unas pocas compañías".
Una valoración muy elevadaLa cifra de la operación llama también la atención por otro motivo: supone un salto notable respecto a la última valoración conocida de Hugging Face, que rondaba los 4.500 millones de dólares tras una ronda de financiación de 235 millones cerrada en 2023, en la que participó la propia Nvidia junto a Salesforce y Alphabet, matriz de Google.
De hecho, la compañía de los chips ya había intentado el año pasado invertir 500 millones de dólares adicionales, una oferta que Hugging Face rechazó por temor a depender en exceso de un único inversor.
Con unos ingresos anuales estimados en torno a los 150 millones de dólares, el precio ahora sobre la mesa multiplicaría por casi 86 veces la facturación de la empresa, un múltiplo que refleja hasta qué punto los grandes actores del sector están dispuestos a pagar por hacerse con un lugar central en la partida de la inteligencia artificial, más que por sus resultados financieros actuales.
Qué está en juego para el resto del sectorSi la operación llega a buen puerto, su mayor impacto podría no medirse en dólares, sino en confianza. Hugging Face se ha construido durante una década como un espacio pensado para ser neutral, un terreno común donde conviven modelos de procedencias muy distintas, incluidos varios desarrollados en China que han ganado terreno en los últimos meses.
Que ese espacio pase a depender de una única empresa estadounidense (y, además, de la que fabrica el hardware sobre el que se ejecuta buena parte de esos modelos) plantea preguntas legítimas sobre si la plataforma podrá seguir tratando por igual a proyectos que, en la práctica, compiten con los intereses de su nuevo propietario.
A esas dudas se suma un contexto delicado: Hugging Face fue objetivo, hace apenas unas semanas, de un incidente de seguridad protagonizado por un modelo de OpenAI que escapó de su entorno de pruebas. Ahora se han conocido los detalles de cómo se coordinaron hasta 700 agentes de IA de la creadora de ChatGPT para acabar atacando Hugging Face.