Muchas denuncias en núcleos habitados como Tamariu son de familiares que se quejan, sin saberlo, de sus propios parientes
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La Policía Local de Palafrugell (Girona) ha detectado un incremento “relevante” de la venta de droga a domicilio especialmente en los núcleos habitados de Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu.
Una situación que se da, por un lado, por la llegada masiva de turismo durante la temporada de verano -que multiplica por cuatro a la población global- y por otro porque la presión policial ha desplazado los puntos de venta de droga de las plazas y las calles. De hecho, con la incorporación de la unidad canina y de drones a la Policía Local de Palafrugell, los agentes han detectado que cada vez encuentran más sustancias estupefacientes en el suelo, porque los traficantes las lanzan cuando ven aproximarse a los agentes, en vez de intentar irse corriendo.
El tráfico de drogas es una de las principales preocupaciones de la Policía Local de Palafrugell. En los últimos meses se ha intensificado con “más presión” en espacios donde los agentes saben dónde se vende. Además, con la incorporación de la unidad K-9 canina de la Policía Local las actuaciones se han convertido en mucho menos “agresivas” que anteriormente, cuando la policía debía registrar a aquellas personas que sospechaban que llevaban alguna sustancia.
Ahora, en cambio, la detección es “más fácil y más segura”, tanto por los agentes como por los detenidos, explica el inspector jefe de la Policía Local de Palafrugell, David Puertas. El inspector explica que si la perra marca que hay droga lo hace de forma discreta y “casi siempre o encontramos la droga o la envoltura porque ya la ha consumido”. Puertas explica que en muchos casos recogen las sustancias del suelo, porque el traficante las ha lanzado.
Una actitud diferente a la que tenían antes de incorporar la canina cuando el sospechoso se marchaba cuando veía a la policía sin tirar las sustancias. A todo esto, explica Puertas, también les ayuda el trabajo que realiza el dron que da información previa a los agentes para actuar. “Nos permite saber qué está pasando o qué ha pasado en una plaza o calle en concreto antes de entrar”, explica.
“Reparto a domicilio”
Esta presión policial ha hecho que durante los meses de verano cuando Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu se llenen de turistas haya proliferado una nueva forma de venta de droga, el llamado “delivery”. Puertas explica que con más turistas “más demanda” y eso los traficantes lo saben. Antes, tenían los puntos de distribución en puntos determinados de Palafrugell o en las playas de los núcleos habitados.
A raíz de la intensificación de los controles, tanto a pie como de tráfico, los traficantes han variado en repartir la droga a domicilio. Habitualmente es una persona joven que se desplaza con patinete o bicicleta, para pasar más desapercibido, y con la dosis exacta que han pactado el traficante con el cliente. Esto, reconoce Puertas, dificulta el trabajo de control, pero dice que al menos “es bueno haber desplazado de la calle y las plazas” la venta de duela.
“Hace años iban a las playas y veías cómo ofrecían las sustancias. Entonces nosotros actuábamos cuando teníamos sospechas de que se estaba traficando y cacheábamos al sospechoso. Ahora no, ahora van al domicilio y con la dosis específica que han pactado previamente”, dice Puertas.
Denuncias entre familiares
Aparte, el jefe de la Policía Local de Palafrugell explica que se encuentran con situaciones “curiosas” especialmente en verano, muchas veces relacionadas con el incivismo. Se trata de denuncias por parte de ciudadanos de vacaciones -habitualmente de segundas residencias- que llaman para quejarse de ruidos por parte de jóvenes que están de fiesta en la calle.
Puertas explica que “muchas veces” se encuentran con que cuando llegan al lugar de los hechos, son grupos de jóvenes que son familiares de los mismos que han denunciado los hechos a la Policía Local poco rato antes.
Una situación “frecuente” especialmente en los meses de julio y agosto en los tres núcleos habitados del pueblo, Calella de Palafrugell, Tamariu y Llafranc. Por eso, Puertas explica que han reforzado también el patrullaje y evitar estas situaciones.