La mayoría son perros que vienen de países del este y el beneficio para las mafias se puede multiplicar por veinte
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Los Mossos d'Esquadra han detectado un incremento del tráfico de animales, especialmente perros, a través de la AP-7.
En este sentido, la policía avisa de que algunas de estas bestias podrían traer enfermedades de sus países de origen, ya que a veces vienen “sin ningún control”.
La Unidad Regional de Medio Ambiente (URMA) de los Mossos de Girona persigue a las organizaciones que se dedican a traficar con animales y que multiplican por diez o por veinte los beneficios, una vez han vendido el perro. Se trata de bandas que llevan a los animales habitualmente de países del este para venderlos al Estado. “Siempre hay alguna baja, pero el negocio está ahí y, por eso, se está haciendo”, señala el jefe de la URMA en Girona, Toni Martín.
“Por la AP-7 entran muchas cosas, es un punto crítico al ser fronterizo”. Es el cabo y jefe de la URMA de los Mossos de Girona, Toni Martín. Y una de las principales preocupaciones de Martín son los animales que algunas bandas se dedican a entrar en el estado, provenientes de países del este. Básicamente, son perros de razas muy buscadas, como chihuahua, teckel, labrador o golden retriever.
El jefe de la URMA explica que se trata de un negocio especialmente lucrativo, ya que el beneficio puede multiplicarse por diez o incluso por veinte. En algunos casos, los traficantes de animales pagan a 100 euros el ejemplar y lo revenden primero a 500 a un intermediario y, finalmente, éste puede venderlo a un particular por 2.000 euros. “Es muy rentable, por eso se sigue haciendo”, señala.
El problema es que muchos de estos perros llegan sin los pertinentes controles sanitarios y eso hace que “haya algunas bajas”. Además, algunos pueden traer enfermedades que se desarrollan cuando el cliente final ha comprado el perro.
“La persona piensa que compra un animal con las garantías sanitarias y, como viene de fuera y no se ha controlado cómo se ha criado y el perfil genético no es el adecuado, y se encuentran con que el perro desarrolla una enfermedad posteriormente. Con esto nos encontramos bastante”, señala el cabo y jefe de la URMA en Girona.
Sin embargo, Martín explica que el control de tráfico de animales no sólo se concentra en aquellos que lo hacen de manera ilegal, sino que también deben estar pendientes de los que trabajan correctamente y que tienen la documentación de transporte internacional pertinente. “El problema es que por ahí pasa todo el mundo y nosotros debemos intervenir en aquellos que se quedan en la región y en los que se marchan”, explica.
Animales, residuos y medio naturalEl tráfico de animales es sólo una de las funciones que realiza la Unidad Regional de Medio Ambiente de los Mossos en Girona. De hecho, la principal actividad que ocupa los agentes es el vertido incontrolado de residuos en el medio natural, una práctica que ha ido en aumento en los últimos años.
Esto incluye desde empresas -muchas dedicadas a la construcción- que llevan los desechos en puntos escondidos para evitar una correcta gestión, pero más cara de los residuos, a talleres ilegales que trabajan de forma fraudulenta y no tienen ni los permisos ni los utensilios necesarios para la gestión de los aceites u otros productos que acaban vertidos en cualquier lugar.
Los agentes de la URMA en Girona patrullan constantemente en puntos concretos en los que saben que se dejan residuos de todo tipo y de toda actividad. Rieras o zonas boscosas son espacios donde se encuentran a menudo con problemáticas determinadas.