La laguna salada vuelve a estar en el centro de los focos de las instituciones, en este caso para mejorar la monitorización de las aguas subterráneas de su vertiente y así controlar en mejor medida el equilibrio de su ecosistema.
La laguna salada vuelve a estar en el centro de los focos de las instituciones, en este caso para mejorar la monitorización de las aguas subterráneas de su vertiente y así controlar en mejor medida el equilibrio de su ecosistema.
El Gobierno regional ha concluido los trabajos de mejora de la red piezométrica del Mar Menor, una infraestructura que resulta esencial para monitorizar y seguir la evolución de las aguas subterráneas de la cuenca vertiente, así como para conocer mejor su conexión con el ecosistema lagunar. La actuación se ha desarrollado en sus 19 puntos de control, ubicados en los términos municipales de San Pedro del Pinatar, San Javier, Los Alcázares y Cartagena.
Los trabajos han incluido la revisión y puesta a punto de los puntos de control, la reparación o adecuación de elementos deteriorados y la mejora de las condiciones de uso de las instalaciones. También se han realizado actuaciones complementarias para facilitar el acceso, reforzar la protección, mejorar la identificación de los puntos de medición y favorecer su mantenimiento en condiciones adecuadas.
El consejero de Medio Ambiente, Industria, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, apuntó que durante este pasado año hidrológico "los niveles del acuífero han sido muy elevados, como así constatan las mediciones realizadas tanto por la red de piezómetros de Gobierno regional como por la de medición que gestiona la Confederación Hidrográfica del Segura".
Los datos reflejan que la masa de agua subterránea mantiene un nivel cercano al de la superficie, aumentando su flujo desde el acuífero a la laguna. En este sentido, Juan María Vázquez insistió en la necesidad de que el Gobierno de España "actúe para mitigar el impacto que esta agua subterránea tiene sobre el equilibrio del ecosistema, al que se añaden las que llegan de manera superficial a través de la rambla de El Albujón, por la que solo este año han entrado al Mar Menor más de 10 hectómetros cargados de nutrientes, lo que duplica las cifras del pasado año y la convierte más en un río que en una rambla".
Infraestructura claveLa red piezométrica aporta información sobre el nivel de las aguas subterráneas y otros parámetros relacionados con su estado, datos que son necesarios para analizar la evolución del acuífero y valorar su posible influencia sobre la laguna. La mejora de esta infraestructura permite obtener registros más fiables, comparables y continuados en el tiempo.
Vázquez subrayó que "el Mar Menor exige un seguimiento permanente y una gestión apoyada en datos, no en impresiones". En este sentido, remarcó que "la Comunidad sigue reforzando las herramientas que permiten conocer mejor la realidad ambiental de la laguna y actuar con mayor capacidad de anticipación". El consejero indicó que esta actuación forma parte del trabajo que desarrolla el Gobierno regional para consolidar un sistema de control ambiental cada vez más completo, en el que se integran distintas fuentes de información científica y técnica.
"La recuperación y protección del Mar Menor requiere constancia, inversión y conocimiento. Por eso seguimos mejorando los instrumentos que nos permiten evaluar la evolución de la laguna y planificar nuevas medidas con una base técnica sólida", argumentó Juan María Vázquez.