La Fageda es una de las iniciativas empresariales más impresionantes de la reciente historia económica de Catalunya. Y la reciente muerte de su fundador, Cristóbal Colón, no supondrá ninguna amenaza para la continuidad de un proyecto que dirige Sílvia Domènech desde 2024.Seguir leyendo....
La Fageda es una de las iniciativas empresariales más impresionantes de la reciente historia económica de Catalunya. Y la reciente muerte de su fundador, Cristóbal Colón, no supondrá ninguna amenaza para la continuidad de un proyecto que dirige Sílvia Domènech desde 2024.
Pero el blindaje de La Fageda a la eventualidad de la muerte de su fundador requirió en su día una tarea colosal que llevaron a cabo dos personas. El propio Colón, el visionario psicólogo que montó en 1982 una fábrica de yogures para emplear a personas con discapacidad intelectual y trastornos de salud mental con el objetivo de mantenerlas alejadas del sombrío panorama de los centros de salud de la época. Y junto a él, un consejero que evitó siempre la publicidad y los focos.
Se trata de José Antonio Segarra, fallecido en 2019, que fue uno de los directivos más brillantes que ha dado la empresa catalana. Fue asesor de Colón en La Fageda y durante décadas uno de los mejores profesores del IESE. Persona de asombrosa energía, Segarra dedicó gran parte de su actividad profesional a una cuestión decisiva: los relevos generacionales en la empresa. Y en 2014 hacía este vaticinio sobre La Fageda: “Debajo del fundador a veces se hace un frío y una sombra… El modelo actual no sobrevive a Cristóbal”, afirmaba.
Fue desde este convencimiento que estudió a instituciones que habían resistido durante siglos, y en concreto el caso de la Abadía de Montserrat, que ha pervivido fundamentada sobre la regla de San Benito, escrita en el siglo VI. Sus conclusiones al respecto eran contundentes, crudas, llenas de un conocimiento profundo del funcionamiento de las empresas. “Para que algo perdure de verdad, tiene que haber una misión sólida y reglas de gobierno que eviten dramas”, afirmaba. “El que no planifica, planifica para el desastre”, añadía.
Y a la tarea de planificar el día después sin el fundador se dedicó junto al propio Colón. Como consecuencia de ello, en 2016 La Fageda abandonó la condición de cooperativa, que ambos temían, para pasar a ser una fundación. Y en 2024, Cristóbal Colón dejó paso a Josep Maria Bonmatí como presidente de la misma, con Domènech de directora general. Fue así como dos directivos, ya difuntos, aseguraron la continuidad de uno de los grandes proyectos empresariales de Catalunya.
Un insólito fan de Oques GrassesCuando se han apagado ya los últimos ecos de la triunfal gira de despedida de Oques Grasses, conviene explicar que el grupo osonense tenía entre su legión de fans una figura algo exótica. Al margen de niños, adolescentes y jóvenes, el grupo liderado por Josep Montero contaba entre sus seguidores con Carles Vilarrubí, fallecido en Barcelona en diciembre de 2025, a los 71 años de edad. El financiero explicaba que conoció Oques grasses de la mano de su hija, Sol Vilarrubí Daurella, y el grupo fue la banda sonora de alguno de sus últimos veranos.
Sol Vilarrubí, por cierto, empieza a dar sus primeros pasos en el gigantesco imperio de la embotelladora que lidera su madre, Sol Daurella, y hace pocas semanas apareció en el 'Boletín Oficial del Registro Mercantil' por su nombramiento en Cobega.
Suscríbete para seguir leyendo