Cerca de 50.000 trabajadores con discapacidad, con un grado igual o superior al 45%, podrán anticipar su edad de jubilación a los 56 años por la enfermedad que padecen. Son datos del Gobierno, que en verano amplió el acceso a ese tipo de jubilación a personas afectadas por 11 nuevas patologías, como párkinson, espina bífida o lesión medular de origen no traumático. Ya en septiembre, otras tres dolencias neurodegenerativas recibieron informes favorables: ataxia de Friedreich, ataxia SCA3 y paraparesia espástica familiar. "Cada enfermedad que entra en el listado es una auténtica alegría", afirma a EL PERIÓDICO Daniel-Aníbal García Diego, secretario de Finanzas de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE).Seguir leyendo....
Cerca de 50.000 trabajadores con discapacidad, con un grado igual o superior al 45%, podrán anticipar su edad de jubilación a los 56 años por la enfermedad que padecen. Son datos del Gobierno, que en verano amplió el acceso a ese tipo de jubilación a personas afectadas por 11 nuevas patologías, como párkinson, espina bífida o lesión medular de origen no traumático. Ya en septiembre, otras tres dolencias neurodegenerativas recibieron informes favorables: ataxia de Friedreich, ataxia SCA3 y paraparesia espástica familiar. "Cada enfermedad que entra en el listado es una auténtica alegría", afirma a EL PERIÓDICO Daniel-Aníbal García Diego, secretario de Finanzas de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (COCEMFE).
Una Comisión Técnica, integrada por especialistas médicos, científicos y expertos en discapacidad que representan a distintas sociedades y organismos –entre ellos, el Instituto de Salud Carlos III, el Consejo Médico Forense a la Sociedad Española de Medicina Interna y la Dirección General de Ordenación de la Seguridad Social (DGOSS)–, es el organismo encargado de avalar la inclusión de las nuevas patologías generadoras de discapacidad en el marco previsto por el Real Decreto 1851/2009, explica García Diego.
En julio, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que se amplía el acceso a la jubilación anticipada a nuevas patologías generadoras de discapacidad. El procedimiento permitía actualizar un anexo legal con la incorporación de esas nuevas dolencias. Así, podrán anticipar su edad de jubilación, sin que ello suponga una reducción de la cuantía de su pensión, los pacientes que, entre otros requisitos, hayan acreditado 15 años de cotización a lo largo de su vida laboral.
Treintena de enfermedadesDesde 2015, explica el portavoz de COCEMFE, son más de una treintena las enfermedades que han entrado en ese listado. "En estos años, hicimos muchísima presión para que se pusiese en marcha el modelo de actualización porque hay cambios sociales y científicos, y es importante que se puedan ir ampliando las patologías que puedan ir apareciendo o de las que hay evidencia". Para los afectados, este avance supone un logro de "enorme relevancia social", fruto de un intenso trabajo de incidencia política y coordinación técnica, señala la entidad.
Las enfermedades entran en el listado tras un largo proceso en el que se aporta "evidencia científica rigurosa" sobre la reducción de la esperanza de vida asociada a las dolencias
Pacientes con espina bífida, párkinson, esclerosis sistémica o enfermedad renal crónica (estadio G5) son algunos de los afectados que, desde julio, pueden acogerse al derecho a jubilarse de forma anticipada. Para acceder a este derecho, las enfermedades pasan por un largo proceso en el que se aporta "evidencia científica rigurosa" sobre la reducción de la esperanza de vida asociada a esas dolencias, el requisito establecido por el Gobierno, explica García Diego.
InformesLa tarea no siempre es fácil y requiere minuciosidad y numerosos informes, asegura. "La medida se basa en las enfermedades que tienen evidencia y en algunas es más fácil de demostrar que en otras", señala. La reducción de la esperanza de vida debe ser "apreciable, significativa y generalizada". "Esto quiere decir que debe ser de más de cinco años y debe registrarse en todas las formas de la enfermedad", detalla el responsable de COCEMFE sobre la letra pequeña.
Además de las dolencias incluidas en verano, en septiembre, la entidad celebraba que otras tres patologías neurodegenerativas –ataxia de Friedreich, ataxia SCA3 y paraparesia espástica familiar– habían recibido el visto bueno para acceder a la jubilación anticipada. Por delante, sin embargo, todavía queda trabajo hasta que esa jubilación sea un derecho para los enfermos que cumplan los requisitos legales, advierte el portavoz de la Confederación, que ha reclamado al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones la "máxima celeridad para culminar los trámites pendientes".
Formas más severasEn la misma tanda de septiembre, la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico y el síndrome de fatiga crónica recibieron informes desfavorables por parte de la Seguridad Social. "Lo que ocurre es que hay formas muy variables tanto de la artritis, como del lupus o la fatiga crónica, con pacientes muy graves y menos graves. Lo que vamos a tener que hacer es acotar más las peticiones para las formas más severas y que no haya ninguna duda de que se reduce la esperanza de vida", indica el experto.
"No vale cualquier informe ni publicación. Cuanto más robusto sea el análisis, más fácil será que el comité lo apruebe", admite COCEMFE sobre la evaluación que deben pasar las enfermedades
Admiten desde la entidad que elaborar estos informes "es un trabajo muy complicado". A ello se suma la dificultad de catalogar la enfermedad, ya que "en la práctica clínica no siempre está diagnosticada con la precisión suficiente como para justificar que se trata de su forma más grave", añade García Diego: "No vale cualquier informe ni cualquier publicación. Cuanto más robusto sea el informe, más fácil será que el comité lo apruebe".
Salud y dignidadCada año, COCEMFE presenta informes sobre nuevas patologías que podrían acogerse a la jubilación anticipada. Con las que ahora han quedado fuera de la lista, volverán a intentarlo en 2027. La Confederación asegura que seguirá trabajando para que las personas con enfermedades que tienen evidencia científica sobre la reducción de la esperanza de vida y que aún no han sido incorporadas al listado puedan acceder también a este derecho.
"Se trata de salud, de dignidad y de igualar la transición hacia la jubilación ante situaciones específicas que atraviesan muchas personas con discapacidad física y orgánica, especialmente en contextos de trayectorias laborales marcadas por la precariedad, el sobreesfuerzo físico y el deterioro progresivo asociado a determinadas patologías", concluyen desde COCEMFE.
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