El cantante conmovió al Kursaal con un íntimo y despojado viaje por las cicatrices, las victorias y la memoria viva del rock «todo a pulmón»
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11/10/2026 Actualizado 12/10/2026 - 07:21h.
Anoche no hubo telón que cayera ni oscuridad que ocultara la certidumbre de la mágica invocación de Miguel Ríos. Cuando esa voz rasgada, moldeada ... por más de 65 años de carretera, memoria y verdad, pronunció el primer verso frente al volcado Kursaal, el público supo captar la sobria lección de nostalgia en la comunión de supervivientes a la que nos invitó el granadino. «Ongi etorri!», exclamó el viejo guardián al arrancar el concierto, versión de su acogedor himno traducido al euskera, y en ese abrazo enérgico nos reconoció a todos como lo que fuimos y seguimos siendo los eternos hijos e hijas, ahora también nietos y nietas, del rock and roll.