El enrojecimiento ocular puede deberse a alergias o irritaciones, pero también ser una señal de úlceras, infecciones o glaucoma que requieren atención veterinaria
Bienvenidos al consultorio de Peludos. En este espacio, veterinarios, educadores y especialistas en comportamiento animal responden cada semana a las dudas de nuestros lectores. Aquí encontrarás respuestas prácticas y recomendaciones pensadas para mejorar la convivencia y el bienestar de los animales. ¿Tienes preguntas sobre tus peludos? Envíanoslas a peludos@lavanguardia.es y los expertos las resolverán.
Pregunta: Mi perro tiene los ojos muy rojos y legañosos cada mañana, ¿podría ser alergia o algo más grave?
Para responderla, hablamos con Manel Bolet, veterinario y experto en productos oftalmológicos. El llamado “ojo rojo” es uno de los motivos de consulta oftalmológica más frecuentes en medicina veterinaria. Aunque en muchas ocasiones puede deberse a procesos leves o pasajeros, también puede ser la primera señal de enfermedades oculares importantes que requieren tratamiento.
Manel Bolet explica que, cuando se habla de “ojo rojo” en oftalmología veterinaria, se hace referencia a un signo clínico común a múltiples enfermedades: la dilatación e inflamación de los vasos sanguíneos del ojo. Es decir, no se trata de una enfermedad en sí misma, sino de una manifestación visible de que algo está ocurriendo en la superficie ocular, en estructuras más profundas del ojo o incluso en el organismo.
Entre las causas más frecuentes se encuentran el síndrome del ojo seco, las infecciones víricas o bacterianas, como la conjuntivitis, la presencia de cuerpos extraños —polvo, espigas o pequeñas partículas—, las úlceras corneales, la exposición a sustancias irritantes y las alergias ambientales.

Sin embargo, el especialista advierte de que no todos los ojos rojos tienen la misma gravedad. La intensidad del enrojecimiento no siempre refleja la importancia del problema. Algunos procesos leves pueden provocar un ojo muy rojo y llamativo, mientras que otras patologías más graves pueden pasar desapercibidas durante sus fases iniciales.
Por este motivo, es fundamental evitar tratar al animal en casa sin haber acudido previamente a una consulta veterinaria. Aplicar colirios sin un diagnóstico o recurrir a remedios caseros puede empeorar el cuadro clínico e incluso retrasar el tratamiento adecuado. Algunos medicamentos aparentemente inocuos pueden resultar contraproducentes si existen úlceras o lesiones en la córnea.
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Durante una exploración oftalmológica, el veterinario evaluará la producción lagrimal, el estado de la córnea, la presión intraocular y la posible presencia de lesiones o inflamación interna. Estas pruebas permiten diferenciar entre una simple irritación y enfermedades potencialmente graves, como el glaucoma, las úlceras corneales o determinadas infecciones.
Al igual que ocurre con las personas, los perros pueden sufrir alergias ambientales. Sin embargo, a diferencia de los humanos, sus síntomas suelen manifestarse principalmente en la piel, con picor en las orejas, el abdomen, las axilas o las patas, enrojecimiento cutáneo y rascado constante.
En estos casos, además del ojo rojo, es habitual observar picor ocular, parpadeo frecuente o que el animal se frote la cara contra distintas superficiesAun así, los ojos también pueden verse afectados. Manel Bolet señala que las alergias pueden provocar inflamación conjuntival, lagrimeo, secreciones oculares y enrojecimiento persistente. En estos casos, además del ojo rojo, es habitual observar picor ocular, parpadeo frecuente o que el animal se frote la cara contra distintas superficies o utilice las patas para rascarse.
Por tanto, aunque una alergia puede explicar que un perro tenga los ojos enrojecidos y presente secreciones, no debe darse por hecho que este sea el origen del problema sin una exploración veterinaria.
¿Cuándo debemos preocuparnos?Existen determinados signos que requieren una visita veterinaria rápida. Entre ellos se encuentran el dolor evidente o la dificultad para abrir el ojo, la presencia de secreciones abundantes de color amarillento o verdoso, la aparición repentina del enrojecimiento, los cambios en el color de la córnea y cualquier indicio de pérdida de visión o desorientación.
Detectar el problema a tiempo es fundamental para evitar complicaciones y preservar la visión del animal. Manel Bolet recuerda que muchas enfermedades oculares pueden evolucionar rápidamente. Por ello, ante un ojo rojo persistente o recurrente, aunque las molestias parezcan leves o aparezcan principalmente por las mañanas, la recomendación es acudir al veterinario para obtener un diagnóstico preciso y establecer el tratamiento más adecuado.
Para esta respuesta se ha consultado con profesionales veterinarios y especialistas de la red de Pets&Vets. La información proporcionada se basa en criterios generales y recomendaciones orientativas. En ningún caso sustituye una consulta veterinaria personalizada, necesaria para valorar cada caso de forma individual, integral y clínica.