Los paseos y el ejercicio físico no siempre bastan para satisfacer las necesidades de una raza criada para trabajar y tomar decisiones; los juegos de olfato y los retos mentales también ayudan a mejorar su bienestar
Los border collie destacan por su capacidad de aprendizaje, su atención y su predisposición al trabajo. Durante generaciones, estos perros han sido seleccionados para desempeñar tareas de pastoreo que requieren mantenerse alerta, responder a indicaciones y tomar decisiones. Por eso, cuando uno de ellos parece tener energía inagotable, la solución no consiste necesariamente en alargar los paseos o hacerle correr hasta que esté agotado.
La veterinaria Sofía Rivera aborda esta cuestión en una publicación de Instagram en la que propone combinar la actividad física con la estimulación mental. Entre sus recomendaciones están esconder parte de la comida, utilizar juguetes interactivos o de olfato y enseñar nuevos trucos. Son actividades sencillas que permiten al perro utilizar sus capacidades y que, si se adaptan a sus necesidades, pueden ayudarle a relajarse después en casa.
No basta con hacer ejercicio para que un perro esté equilibrado
La idea de que un perro necesita terminar físicamente exhausto para estar tranquilo puede llevar a aumentar la intensidad del ejercicio sin atender a otras necesidades. La Guía del Border Collie advierte de que las recomendaciones de correr con el animal, lanzarle una pelota repetidamente o dejarlo jugar hasta que se canse no son necesariamente beneficiosas. En determinados casos, la sobreestimulación puede contribuir a que el perro esté más excitado, en lugar de favorecer la calma.
Esto es especialmente importante en cachorros y perros jóvenes, que necesitan dormir y descansar durante buena parte del día. La propia guía recoge actividades alternativas, como los juegos de olfato, los ejercicios sencillos de obediencia, los paseos con correa larga y el aprendizaje de pautas para compartir juguetes. También desaconseja someter a los cachorros a esfuerzos físicos intensos o a sesiones de lanzamiento de objetos repetitivas.
De esta forma, el objetivo no es mantener al perro ocupado en todo momento, sino ofrecerle oportunidades adecuadas para desarrollar comportamientos propios de su especie y alternarlos con periodos de descanso.
Esconder comida y dejar que el perro utilice su olfatoLa especialista en comportamiento canino María Paz Deleris explica que el bienestar animal no consiste únicamente en evitar el sufrimiento. También implica permitir que el perro olfatee, explore, juegue, resuelva problemas, se comunique y pueda descansar voluntariamente. El enriquecimiento ambiental busca precisamente facilitar estas experiencias de forma segura y adaptada a cada individuo.

Entre las opciones más accesibles se encuentran las actividades de forrajeo, es decir, aquellas en las que el perro tiene que buscar y conseguir su alimento. Esconder parte de su ración en distintos puntos de una habitación, distribuirla entre cajas de cartón o utilizar una alfombra olfativa son formas de convertir una comida habitual en una oportunidad para explorar y resolver pequeños retos.
Estas propuestas también permiten que el animal actúe a su propio ritmo y tome decisiones sin depender constantemente de las indicaciones de su tutor. Deleris destaca la importancia de observar qué actividades disfruta cada peludo, ya que no todos responden igual a los mismos estímulos. La dificultad debe aumentar progresivamente y la experiencia tiene que resultar satisfactoria, no convertirse en una fuente de frustración.
Para evitar que estos juegos impliquen una ingesta excesiva, conviene reservar para ellos parte de la ración diaria, en lugar de añadir comida extra. Si conviven varios animales y existe competencia por los recursos, también es importante organizar las actividades por separado y supervisar las primeras sesiones.
Cómo estimularlo sin sobreexcitarloEnseñar trucos sencillos es otra alternativa para trabajar la atención y el aprendizaje del border collie. Se puede empezar por conductas fáciles, como tocar una mano con el hocico, acudir cuando se le llama o aprender a esperar antes de recibir una recompensa. Las sesiones deben ajustarse a la edad, las capacidades y la respuesta del perro.

También conviene ofrecer paseos en los que pueda olfatear con calma, explorar distintos entornos y elegir qué estímulos investigar, siempre dentro de unas condiciones seguras. No todas las salidas tienen que centrarse en caminar deprisa o recorrer una gran distancia.
La clave está en encontrar un equilibrio entre movimiento, estimulación mental y descanso. Un perro que aprende a resolver pequeños retos y tiene oportunidades de explorar no necesita estar constantemente entretenido por su familia.