El Puerto de la Torre vivió este sábado una jornada marcada por la historia, la fe y el sentimiento de barrio. El Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad protagonizó una salida extraordinaria con motivo del XXV aniversario de la bendición de su imagen, una efeméride que invitó a mirar atrás y recordar el camino recorrido desde aquel 18 de marzo de 2001.
El Puerto de la Torre vivió este sábado una jornada marcada por la historia, la fe y el sentimiento de barrio. El Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad protagonizó una salida extraordinaria con motivo del XXV aniversario de la bendición de su imagen, una efeméride que invitó a mirar atrás y recordar el camino recorrido desde aquel 18 de marzo de 2001.
Aunque no en viernes de dolores, la Cofradía del barrio volvió a poner a su titular cristífero en las calles. No quedaba ni un vecino en sus casas, al igual que parecía que toda Málaga había subido al entorno de la Parroquia de la Virgen de los Dolores para no perderse la salida del Señor. Entre ellos Marta, un bebé de tan solo cinco meses que, desde el carrito, no quería perder detalle de lo que ocurría alrededor. Junto a ella su madre, que admitía entre risas que «el año que viene ya está vestida de burdeos».
Veinticinco años de una imagen que hizo historiaLa historia del actual crucificado comenzó a tomar forma en el año 2000, cuando la cofradía, entonces bajo el mandato del hermano mayor Santiago Rodríguez Rodríguez, valoró la necesidad de sustituir la imagen anterior por el estado que presentaba. La decisión dio paso al encargo de una nueva talla al imaginero sevillano Manuel Ramos Corona, que realizó la obra ese mismo año.
En realidad, el día comenzó como cualquier otro sábado. Los comercios abiertos, la línea 21 con su frecuencia habitual y los comercios cumpliendo con su jornada diaria. Pero lo que iba a pasar tan solo en unas horas poco tenía que ver con un sábado cualquiera en la vida del barrio. Los portadores se agrupaban frente con al señor esperando el momento de ponerse junto a los varales, y entretanto, los espacios de los alrededores de la parroquia estaban cada vez más cotizados entre los asistentes.

El Cristo de Hermandad y Caridad sale en procesión extraordinaria este sábado por el Puerto de la Torre con motivo del 25 aniversario de su bendición. / Eduardo Nieto
La cruz guía se puso en la calle a la hora prevista juntos a la Banda de Cornetas y Tambores De la Vera-Cruz de Almogía, y tras ella, un cortejo de velas burdeos anunciaban la llegada del señor. Unos minutos después, tras los primeros toques de campana de la mano de un ex hermano mayor de la corporación, el Señor comenzaba a andar. Junto a él, su inseparable Agrupación Musical Cautivo de Estepona, que acompaña el camino del señor cada Viernes de Dolores desde 2014.
Más de 650 personas tras el crucificadoLa dimensión de la convocatoria se reflejó en las cifras facilitadas por la hermandad. Un total de 653 personas estaban previstas para participar en la salida extraordinaria, entre ellas 336 integrantes del equipo de trono, 180 músicos, 100 participantes con velas y 37 personas vinculadas a los enseres y los acólitos.
El acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Cornetas y Tambores de la Vera+Cruz de Almogía, encargada de abrir el cortejo, y de la Agrupación Musical Cautivo de Estepona, formación que acompaña al Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad desde 2014.
«Hoy es un día grande para el barrio», es lo que le salía del corazón a una mujer emocionada viendo al señor en la avenida. Desde luego que lo era. Antonio de la Rubia, actual hermano mayor, pudo resumir en una frase la importancia de un día como este: «Yo a mi Cristo le pido todos los días, especialmente por quienes más lo necesitan». Y ahí reside la importancia de poner al señor en la calle: pedir y rezar al que cada día está para escuchar.

El Cristo de Hermandad y Caridad sale en procesión extraordinaria este sábado por el Puerto de la Torre con motivo del 25 aniversario de su bendición. / Eduardo Nieto
El amor de quien escucha todo el añoEntre quienes deambulaban de una punta a otra de la procesión controlando que todo estuviese bajo control, también había lugar para las lágrimas de emoción. «Llevo toda la vida aquí. Él no me ha abandonado en ningún momento», decía uno de los chicos que alumbraba el paso del señor sin poder apartar la mirada de él. A estas alturas, la noche ya era protagonista en las calles del Puerto de la Torre, y también lo era la brisa otoñal que, aunque no para sacar el chaquetón, despertaba cierta sensación de fresco entre quienes ocupaban ambas aceras.
Sonó “Eterna melodía” la obra póstuma de Sergio Larrinaga Soler, característica en los metales de quienes acompañaban al Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad. La composición del gaditano consiguió que el silencio fuese lo más ruidoso del momento. Quienes vivieron el momento no podían evitar la cara de asombro, al igual que el hombre que intentando contener las lágrimas, no dudó en afirmar que «no hay momento más grande que cuando el señor anda por su barrio».

El Cristo de Hermandad y Caridad sale en procesión extraordinaria este sábado por el Puerto de la Torre con motivo del 25 aniversario de su bendición. / Eduardo Nieto
Se acercaba el momento del cambio de turno de portadores y portadoras. Se veía en quienes caminaban junto al trono vestidos de traje, y en el ejércitos de madres que esperaban con un bocadillo y una botella de agua a quienes terminaban. Los varales iban quedando libres, aunque los había que alargaban el momento un poco más, sin dejar de mirar ni un momento al señor. Una vez más con todos en su sitio, el sonido de la guitarra de Jesús Gutiérrez y las voces carnavaleras de Rubén Tejada y Jorge Javier Solano dieron paso a continuar el recorrido de esta celebración.
El Señor continuó andando por las calles de su barrio repartiendo Hermandad y Caridad a quienes habían ido hasta allí para pedirle y rezarle. Veinticinco años después de su bendición, el Señor volvió a recordar a sus vecinos que hay devociones que se heredan, sentimientos que se comparten y vínculos que el tiempo no consigue borrar. Porque, al final, más allá de las marchas, los estrenos y la celebración, lo que hizo histórica esta jornada fue comprobar que el Santísimo Cristo de Hermandad y Caridad sigue siendo parte de la vida de todo un barrio.