Una amplia mayoría del Parlamento Europeo reconoció al sector cerámico europeo lo que el Ejecutivo comunitario le había negado en los últimos meses: un sistema de comercio de derechos de emisión (ETS) que tenga más en cuenta las características de esta industria. La votación en Estrasburgo desautoriza el criterio de la Comisión Europea y le insta a crear un parámetro de referencia específico (benchmark) más ajustado a la realidad de estas empresas, que se implante durante el periodo 2026-2030 y no a partir de la próxima década, como pretendían los dirigentes de Bruselas.