La ginecóloga y especialista en patología mamaria y en menopausia resalta la necesidad de hablar con las mujeres y hacer una buena historia clínica para acompañarlas durante esta etapa vital
Licenciada en Medicina por la Universidad Autónoma de Madrid y especializada en Ginecología y Obstetricia vía MIR en el Hospital Puerta de Hierro Majadahonda, Isabel Rodríguez-Piñero es experta en patología mamaria y en menopausia por la Universidad Francisco de Vitoria y la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Actualmente, tras una larga trayectoria profesional, ejerce en el Madrid Gynecologic Center (Magyc) Ruber Internacional. Rodríguez-Piñero aboga por la formación de los profesionales para poder ofrecer a las mujeres el mejor tratamiento y por valorar en cada caso la idoneidad del tratamiento hormonal para la menopausia.
La menopausia es el cese de la menstruación y de la vida reproductiva de la mujer, pero es un diagnóstico retrospectivo, ya que precisa de un año entero sin regla para poder establecerse. “Me gustaría dejar claro que la menopausia es un proceso fisiológico del que no debemos intentar hacer algo patológico”, matiza la especialista. “Muchas mujeres pasan por la menopausia sin tener sintomatología, pero hay muchas que ven profundamente alterada su calidad de vida y, es realmente ahí, cuando deben acudir a un profesional y consultar, para que podamos ayudarlas a pasar por esta transición con la mejor calidad de vida posible”.
¿A qué edad suele aparecer la menopausia?
La edad media de inicio de la menopausia en España, según estudios de la AEEM, está en torno a los 51-52 años, considerándose dentro de la normalidad entre los 45 y 55 años. Cabe destacar que aquellas pacientes menores de 40 años con diagnóstico de lo que comúnmente se llamaba menopausia precoz —y que, ahora, se llama insuficiencia ovárica prematura— son candidatas, sin ningún tipo de duda, a una terapia hormonal, salvo contraindicaciones expresas, por el aumento de riesgo cardiovascular y de osteoporosis que presentan y por la mejora sustancial que podemos hacer en su calidad de vida.
¿Cuáles son los síntomas principales de la menopausia?
Existen muchísimos síntomas asociados a la menopausia, pero podemos dividirlos en 5 grandes grupos: vasomotores (sofocos y sudoración nocturna), genitourinarios (sequedad vaginal, sequedad vulvar o síntomas urinarios como infecciones de repetición o incontinencia urinaria de urgencia —hoy son conocidos como el Síndrome Genitourinario de la Menopausia (SGM)—, psicológicos (cambios de humor, irritabilidad, labilidad emocional, insomnio, entre otros), cognitivos (la famosa niebla mental o dificultad para concentrarse) y sexuales (falta de libido o dolor con las relaciones sexuales).
¿Se puede tener la menopausia y no presentar casi ningún síntoma?
En 2023 se publicó el estudio nacional realizado por Sigma Dos para la AEEM, en el que se entrevistó a 1750 mujeres españolas de entre 40 y 70 años. El 90% de las mujeres con menopausia sufre algún síntoma físico o psicológico. Sin embargo, existen mujeres que tienen pocos o ningún síntoma, pero son pocas. Para mí, la pregunta clave es si la sintomatología que tienen afecta a su calidad de vida. Ahí está la cuestión. Además, la menopausia llega en un momento crucial de la vida de la mujer: suele tener hijos adolescentes que demandan mucha carga mental, padres mayores que inician problemas de salud y suele coincidir con una carga laboral en pleno auge de su carrera profesional. Es por esto que es un momento exigente en el que muchas mujeres no se perciben al 100% con los cambios producidos por la menopausia y que precisan ayuda profesional para tratar de mejorar su calidad de vida durante la transición a la menopausia.
¿Por qué aumenta el riesgo de diabetes en la menopausia?
Aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 debido a la caída de los estrógenos. Los estrógenos no solo tienen efecto a nivel sexual, también tienen un efecto a nivel metabólico; de hecho, también influyen sobre el metabolismo lipídico. Al caer los estrógenos, aumenta la resistencia a la insulina y se produce una distribución de la grasa hacia el patrón androide, aumentando la grasa a nivel visceral. Este acúmulo de grasa a nivel visceral genera un estado proinflamatorio que aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Y no solo de diabetes tipo 2, también aumenta el riesgo cardiovascular. La principal causa de muerte en mujeres posmenopáusicas es la enfermedad cardiovascular, no el cáncer de mama como puede pensar mucha gente.
Isabel Rodríguez-Piñero
¿Y qué me dice de la relación entre menopausia y depresión?
Las mujeres tenemos entre 1,5 y 3 veces mayor riesgo que los hombres de sufrir un trastorno depresivo ya desde la adolescencia. Durante la menopausia, estos datos aumentan y la prevalencia de mujeres con depresión en la perimenopausia sube al 30-40%. Dicho esto, me gustaría aclarar que muchas veces confundimos sintomatología puramente menopáusica (como irritabilidad, cambios de humor o labilidad emocional) con una depresión y hay muchas mujeres en tratamiento con antidepresivos que, quizá, podrían haberse beneficiado de un tratamiento hormonal de la menopausia previo a un tratamiento con antidepresivos en primera instancia, siempre y cuando, por supuesto, la sintomatología no sea acusada y no haya contraindicaciones.
De hecho, según diversos estudios, se estima que el 25% de las mujeres recibe tratamiento con antidepresivos durante la menopausia. ¿Es el tratamiento más adecuado?
Como he dicho antes, a veces es difícil diferenciar un trastorno depresivo de una sintomatología menopáusica. Puede haber solapamiento de síntomas, alteraciones en el sueño, falta de libido, fallos de concentración, irritabilidad… Son síntomas que pueden verse perfectamente en una paciente en su transición a la menopausia. Es decir, no toda sintomatología emocional en la menopausia es depresión y viceversa; no podemos achacar todo a la menopausia y dejar pasar por alto una depresión. Por eso, es fundamental una buena historia clínica, hablar con la paciente, escucharla y poder llegar a un plan terapéutico adecuado con ella. Por supuesto, hay signos de alarma que nos tienen que hacer pensar que no pueda deberse solo a una menopausia y, ante cualquiera, debemos derivar al especialista.

¿Hay un sobretratamiento en este sentido?
En mi humilde opinión, me parece que hay un sobretratamiento de sintomatología menopáusica que está siendo tratado como depresión. No es una crítica al sistema, pero muchas mujeres acuden a su médico de atención primaria con esta sintomatología y el médico saturado (insisto, no juzgo a los médicos de atención primaria, a los cuales apoyo totalmente y creo que están completamente sobrepasados, como toda la sanidad pública de este país) les receta un antidepresivo en lugar de derivar a una consulta especializada de menopausia, donde se podrían haber beneficiado de un tratamiento hormonal de menopausia.
¿Hay hábitos preventivos que pueden ayudar a que, cuando llegue la menopausia, se sobrelleve mejor?
El mejor consejo que le puedo dar a una mujer entre los 35 y los 45 años de cara a prepararse para la menopausia es empezar a hacer ejercicio físico de fuerza. La fuerza va a ser nuestra aliada antes, durante y después de la menopausia. La menopausia conlleva no solo un acúmulo de grasa visceral, sino también una pérdida de masa muscular y masa ósea. La fuerza es fundamental para crear músculo, para mantener la masa ósea y evitar la famosa osteoporosis. Las mujeres nos hemos criado pensando que si hacemos pesas vamos a acabar “mazadas” como hombres y eso está muy lejos de la realidad.
Además del ejercicio de fuerza, ¿hay otros hábitos preventivos?
Sí, y son importantes; no fumar, ya que el tabaco aumenta, no sólo el riesgo de cáncer de mama, también aumenta el riesgo de sufrir sofocos durante la menopausia. Llevar una alimentación sana y saludable y evitar el alcohol, que también aumenta el riesgo de sofocos.
El porcentaje de mujeres con menopausia que recibe terapia hormonal es bajo. ¿Por qué?
En los años 2000 salió un estudio, el famoso estudio WHI, que hizo que la prescripción de terapia hormonal de la menopausia se desplomara drásticamente. El problema del estudio es que tenía un gran defecto metodológico: la edad media de las pacientes superaba los 60 años, por lo que no era representativa de la población típica que buscaba terapia hormonal. Esto dio lugar a conclusiones falsas y alarmistas en torno a la terapia hormonal, que no solo afectaban a las pacientes, sino también a los profesionales. Pongo mi ejemplo: mi residencia se inició en 2013 y no recibí ninguna formación sobre terapia hormonal de la menopausia: estaba proscrita. No ha sido hasta 2025 que la FDA ha retirado las advertencias sobre la terapia hormonal.
Isabel Rodríguez-Piñero
O sea, ¿ha cambiado la evidencia respecto a la terapia hormonal?
Años antes de la retirada por parte de la FDA de las advertencias sobre la terapia hormonal, ya se habían publicado numerosos artículos retractándose de las conclusiones del estudio, pero el daño ya estaba hecho. Lo que es importante es que hoy los profesionales nos formemos para poder dar a nuestras pacientes el tratamiento que se merecen, contestando a las dudas que necesiten con el mayor rigor científico disponible. Me gustaría recalcar que contamos con la AEEM, que es conocida a nivel internacional, que tiene muchísimos cursos y ofrece multitud de recursos formativos a los profesionales, incluida una guía de elegibilidad de la terapia hormonal, que es un documento increíble y que está al acceso de todos los profesionales. Me parece fundamental, como profesional especialista en menopausia, agradecer a la AEEM su función y su labor divulgativa.
¿Podría reducirse el diagnóstico de depresión en mujeres con menopausia si recibieran tratamiento hormonal?
Esta respuesta es meramente subjetiva, ya que no hay evidencia científica sólida que lo respalde, pero guías internacionales como las NICE (Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica del Reino Unido), o incluso las españolas como la AEEM, sí que contemplan la terapia hormonal en sintomatología depresiva asociada a la menopausia. Tengo muchas pacientes que vienen a consulta con sintomatología tipo irritabilidad, cambios de humor, falta de concentración… y que inician una terapia hormonal, y ellas mismas lo definen como un cambio radical de su calidad de vida. Como he dicho antes, es fundamental hablar con ellas, escucharlas, valorar sus factores de riesgo y llegar a un plan terapéutico consensuado.
¿Hay suplementos que pueden ser de ayuda en esta etapa o son un placebo?
Sí, pero me parece fundamental consultar a un profesional antes de lanzarse a comprar todo tipo de suplementación. Hemos pasado de tener a la mujer menopáusica abandonada a tener todo tipo de productos para ella, y creo que hay que poner cabeza y orden en este aspecto. La suplementación está bien, pero previamente hay que hacer una analítica y una buena historia clínica para ver qué tipo de suplementos le vienen mejor a cada paciente, individualizando dosis necesarias en cada caso y consensuando siempre con la paciente.
¿Y productos naturales?
Existen productos naturales, como pueden ser las isoflavonas de soja o la cimífuga racemosa, para aquellas pacientes con sintomatología leve o para aquellas que, por factores de riesgo concomitantes como un antecedente de cáncer de mama, no pueden ser candidatas a una terapia hormonal. En estos casos, las terapias naturales pueden ser útiles en la disminución de la sintomatología. Es importante destacar que las terapias naturales se han estudiado con dosis determinadas y que deben seguirse y respetarse en la prescripción para poder obtener buenos resultados. La paciente que, quizás, más beneficio tenga de las terapias naturales, por su prevalencia, es la paciente con cáncer de mama, donde es fundamental conocer las contraindicaciones (por ejemplo, las isoflavonas están contraindicadas) o las interacciones con terapias endocrinas activas. Una vez más, insisto en la importancia de consultar a un profesional a la hora de iniciar este tipo de terapias.
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¿Pueden ser de ayuda la vitamina D, el omega-3, la creatina o el magnesio?
Estos suplementos son los que más evidencia científica tienen, con algún matiz. El magnesio ha demostrado disminuir el tiempo para conciliar el sueño y mejorar la calidad de este en la población en general. Es importante destacar que existen distintos tipos, como bisglicinato, malato o citrato, con diferentes aplicaciones. La creatina es, quizá, el suplemento con mayor evidencia científica disponible, ya que un metaanálisis de 2025 en mujeres posmenopáusicas ha demostrado que la creatina, junto con ejercicio físico de fuerza, mejora la masa muscular. Además, empieza a haber evidencia prometedora sobre sus efectos a nivel cognitivo; parece que podría mejorar la cognición global, la memoria de trabajo y la función ejecutiva. La vitamina D ha demostrado disminuir el riesgo de fracturas al reducir las caídas, es decir, mejora la función neuromuscular, el equilibrio y la coordinación. Además, la vitamina D tiene un papel importante en la modulación del sistema inmunitario. Sin embargo, previo a iniciar cualquier tratamiento con suplementos, es necesaria una buena anamnesis, una historia clínica detallada, un análisis de la sintomatología y una analítica sanguínea completa.
¿Qué recomendaciones daría a una mujer que acabe de empezar con la menopausia?
Que acuda a su ginecólogo cuanto antes para poder hacer una evaluación de síntomas y ver si, realmente, su sintomatología está afectando a su calidad de vida. Por lo demás, ejercicio físico de fuerza, dieta sana y equilibrada y evitar tabaco y alcohol.
Isabel Rodríguez-Piñero
¿Y qué hay que saber sobre la sexualidad en esta etapa?
Es un tema importante y del que se habla poco. La falta de libido, junto con la sequedad vaginal, hace que la vida sexual de muchas mujeres se vea profundamente afectada. Las relaciones sexuales deben ser algo placentero y son una parte importante de la esfera afectiva de la pareja. No hay que esperar meses, ni mucho menos años, a consultar por dolor en las relaciones. Es un síntoma dentro del SGM y contamos con multitud de productos y tratamientos para poder ayudar. Además, como especialista en patología mamaria, me gustaría también hacer referencia a aquellas mujeres que no son candidatas a una terapia hormonal, sea la razón que sea. No están solas, contamos con un arsenal terapéutico para poder ayudar a tener una buena calidad de vida.
¿Cuándo empieza la perimenopausia y qué consejos son útiles para esta etapa?
La perimenopausia comprende la transición a la menopausia, cuando empiezan las irregularidades menstruales y la sintomatología compatible con menopausia, y abarca el primer año desde la fecha de la última menstruación. Como he dicho, es fundamental para las mujeres en esta etapa hacer ejercicio físico, especialmente de fuerza, llevar una vida sana y equilibrada y conocer todos los cambios que van a poder darse en esta etapa. En el momento en el que algún síntoma pueda afectar a la calidad de vida, es imprescindible contactar con el ginecólogo para valorar la sintomatología y posibilidades de tratamiento.