En su nuevo libro 'No porque te quiero' la experta habla sobre cuándo conviene ofrecer el primer móvil a los menores y las reglas y acuerdos que tienen que establacer las familias
“Hoy en día, lo que más nos está costando a los padres es establecer límites y mantenerlos en el tiempo”, afirma Nora Kurtin, fundadora de Sapos y Princesas, un medio de comunicación de impacto social dirigido a familias con hijos. Establecer límites y que se mantengan es uno de los grandes desafíos de la crianza, especialmente cuando los hijos entran en la preadolescencia.
Entre los 9 y los 12 años, los niños empiezan a cambiar su perspectiva, de mirarnos a nosotros, a la familia, como punto de referencia; giran y empiezan a ver a sus amigos, a su entorno, a eso que les rodea, y “es ahí donde tenemos que tener muy claro cuáles son nuestros valores, nuestros pilares en la familia y mantenerlos”, asegura Kurtin en el canal de YouTube del medio.
La experta reflexiona que con este crecimiento de los niños los padres tienen que ir cediendo, “porque ellos necesitan el espacio para crecer y tenemos que ir soltando, y creo que eso es lo complicado”.
Su nuevo libro, No porque te quiero (Larousse, 2026), está centrado en la preadolescencia con el objetivo de buscar una crianza activa de los 9 a 12 años, porque “es cuando empiezan los niños a sufrir esos cambios físicos y mentales, esos cambios que nos desconciertan a los padres”. La autora ha reunido las 100 preguntas más frecuentes de los padres que siguen a Sapos y Princesas, y en todas trata de dar unas respuestas prácticas y concretas a temas específicos, “siempre apoyadas por expertos”.
La obra nace con el objetivo de acompañar a las familias durante este periodo de transición. “El mayor reto no es que nuestros hijos crezcan, sino que nosotros nos vayamos adaptando y entendiendo que necesitan ser escuchados, estar contenidos y sobre todo que se sientan acompañados”, explica. En este sentido, señala que ese acompañamiento tiene que ir cambiando a medida que ellos crecen, y “creo que ese es el mayor reto como padres y en la crianza”.
El primer móvil: cuándo y para quéEntre las preocupaciones que más inquietan actualmente a las familias se encuentran las pantallas, las redes sociales y el acceso a internet. Aunque la tecnología ofrece entretenimiento, información y posibilidades de comunicación, un uso prematuro o excesivo puede desplazar actividades esenciales durante la infancia, como el juego, el movimiento, el descanso y las relaciones cara a cara. Por eso, decidir cuándo entregar el primer teléfono móvil y cómo regular su utilización se ha convertido en una cuestión central para muchos padres. Y este es uno de los puntos clave en el libro.
En España, la edad media de acceso al primer móvil se sitúa en 10,8 años. Sin embargo, Kurtin señala que antes de decidir si ha llegado el momento de darles su primer móvil, conviene preguntarse “para qué lo necesitan realmente y qué normas van a acompañar ese paso desde el principio”.

El libro también cuenta con la voz de María Zabala, experta en educación digital, que insiste en que “la clave no está solo en la fecha del cumpleaños, sino en la madurez del menor, en la necesidad real del dispositivo y en la capacidad de la familia para acompañarlo”. Según explica, “por norma general no necesitan un smartphone” y sitúa entre los 12 y los 13 años el momento en el que suele aparecer un componente más claro de socialización.
La Asociación Española de Pediatría, por su parte, recomienda retrasar al máximo la entrega del primer móvil con acceso libre a internet y limitar el tiempo de pantalla. Según las recomendaciones recogidas en el texto, entre los 7 y los 13 años el uso no debería superar la hora diaria, incluido el tiempo de pantalla en el colegio, mientras que entre los 13 y los 16 años no debería exceder las dos horas al día.
Más allá de la edad, Kurtin recuerda que las condiciones de uso deben quedar claras desde el primer momento. “Más importante que el aparato en sí son las condiciones que lo acompañan desde el primer día; conviene dejar claros los horarios, los momentos y lugares en los que se usa”, asegura.
Normas claras y educación digitalLa autora sostiene que la clave para acompañar a los menores en el uso de la tecnología es establecer con ellos “un acuerdo claro desde el principio con unas normas básicas”. Este pacto debe incluir la configuración y supervisión compartidas del dispositivo, de manera que padres e hijos decidan qué aplicaciones pueden utilizarse y cuáles no, además de abordar la importancia de proteger la privacidad.
Además, señala que el acuerdo debería incluir el compromiso de acudir a los padres si algo en internet les incomoda, así como dejar claro que el móvil no se puede utilizar para “humillar, insultar, excluir o difundir contenido hiriente”. El acuerdo familiar debe contemplar, asimismo, horarios, espacios de uso y momentos de desconexión. “El móvil no debería quitar tiempo al sueño, al estudio, al deporte ni a la vida fuera de la pantalla”, concluye Kurtin.
Enseñar a los menores a proteger su privacidad y sus datos personales es básico para intentar que hagan un consumo responsable de redes sociales. En este sentido, Kurtin aconseja algunas medidas para enseñarles a protegerse, como consultar la lista de contactos, evitar el uso de equipos públicos, configurar adecuadamente las opciones de privacidad y utilizar las medidas de seguridad.