Hay gestos que hacemos cada día casi de forma automática y que rara vez nos paramos a cuestionar. Uno de ellos es coger el cepillo de dientes justo después de terminar de comer.Seguir leyendo....
Hay gestos que hacemos cada día casi de forma automática y que rara vez nos paramos a cuestionar. Uno de ellos es coger el cepillo de dientes justo después de terminar de comer.
La imagen parece incluso la de una rutina perfecta de higiene: terminar el desayuno, la comida o la cena y eliminar inmediatamente cualquier resto de comida.
Sin embargo, el momento en el que se realiza el cepillado es relevante en la protección del esmalte dental, especialmente cuando la comida o la bebida ha sido ácida.
Los ácidos que tenemos en la bocaEl odontólogo Adrián Granella ha puesto el foco precisamente en esta cuestión en uno de sus vídeos publicados en Instagram: "Siempre te han enseñado que es después de comer, pero ¿quieres saber la verdad? Estuvimos siempre equivocados".
Granella explica que el problema está en lo que ocurre en la boca después de ingerir determinados alimentos: "Hoy se sabe que, cuando tú comes, todas las bacterias eliminan ácido".
Y a partir de ahí utiliza una comparación muy gráfica para explicar por qué considera que no conviene cepillarse inmediatamente: "Si tú después de comer te lavas los dientes, es como pasar ácido con algo que va a raspar tus dientes".
Base científicaAunque la explicación del odontólogo simplifica el proceso, sí existe una base científica detrás de la advertencia. Después de comer, especialmente cuando se consumen azúcares, las bacterias presentes en la placa dental pueden producir ácidos que disminuyen el pH de la boca. Estos ácidos intervienen en el proceso de desmineralización relacionado con la caries.
Al mismo tiempo, determinados alimentos y bebidas -como los cítricos, los zumos o los refrescos- contienen ácidos que pueden atacar directamente el esmalte y provocar erosión dental.
La Asociación Dental Americana (ADA, por sus siglas en inglés) diferencia precisamente entre esta erosión, causada por la disolución química del tejido dental por ácidos, y los procesos en los que intervienen las bacterias.
Bebidas o alimentos ácidosEs decir, por un lado, las bacterias de la placa pueden producir ácidos a partir de los azúcares; por otro, algunos alimentos y bebidas aportan sus propios ácidos. En ambos casos, la exposición a un medio ácido puede afectar temporalmente a la superficie del diente.
Ahí entra en juego el cepillado. Cuando el esmalte ha sufrido una exposición ácida, la superficie dental puede encontrarse temporalmente más vulnerable. La fricción del cepillo, especialmente si se realiza de manera agresiva, puede contribuir al desgaste en determinadas circunstancias. Por eso, la ADA recomienda enjuagarse con agua en lugar de cepillarse inmediatamente después de consumir bebidas o alimentos ácidos.
Esperar mínimo 20 minutosLa saliva es una de las grandes protagonistas de este proceso. Su función no se limita a mantener húmeda la boca: también ayuda a eliminar y neutralizar los ácidos y aporta minerales que favorecen la remineralización del esmalte. La ADA describe a la saliva como uno de los principales mecanismos naturales de protección frente a la erosión dental.
Por eso, Granella recomienda no coger el cepillo inmediatamente después de comer: "Si lo quieres hacer después, tienes que esperar mínimo 20 minutos para poder colocar el cepillo de dientes en tu boca sin dañar las piezas dentarias".
Depende del alimento consumidoSin embargo, ese margen de 20 minutos que menciona el odontólogo no debe entenderse como una cifra universal. Las recomendaciones de distintas fuentes especializadas varían en función del contexto. La ADA, por ejemplo, señala que quienes decidan cepillarse después del desayuno deberían esperar alrededor de 30 minutos y evitar hacerlo inmediatamente después de consumir alimentos ácidos.
En el caso concreto de la exposición a alimentos y bebidas ácidas, la propia ADA recomienda esperar incluso alrededor de una hora antes del cepillado para dar tiempo a la saliva a eliminar los ácidos y favorecer la recuperación del esmalte.
La diferencia es importante, porque no todas las comidas suponen el mismo riesgo para los dientes. No es lo mismo terminar un desayuno poco ácido que tomar un zumo de naranja, un refresco, una bebida energética o consumir alimentos especialmente ácidos. La frecuencia y el tiempo durante el que los dientes están en contacto con estos ácidos también influyen en el riesgo de erosión.
Cepillarse los dientes dos veces al díaEntonces, el objetivo no es dejar de lavarse los dientes, sino evitar hacerlo inmediatamente después de una exposición relevante a ácidos. La ADA mantiene entre sus recomendaciones generales cepillarse los dientes dos veces al día con pasta fluorada.
Una de las opciones es, precisamente, adelantar el cepillado y hacerlo antes de comer. La ADA recoge que cepillarse al levantarse ayuda a eliminar la placa acumulada durante la noche y puede aportar una protección adicional al esmalte antes de empezar a ingerir. Para quienes prefieren cepillarse después del desayuno, la recomendación es dejar pasar un tiempo, especialmente si han consumido alimentos o bebidas ácidas.
Por tanto, no es que el cepillo "pase" el ácido por la boca, sino que cepillarse mientras los dientes están sometidos a un entorno ácido puede añadir fricción en un momento en el que el esmalte está más vulnerable. La saliva necesita tiempo para hacer su trabajo y ayudar a neutralizar los ácidos y recuperar las condiciones de la superficie dental.