Ya lo dijo el mítico John McEnroe hace unos días en una visita a Madrid. La leyenda comentó que "EEUU debería estudiar lo que pasa en España", en alusión a los éxitos pasados de Rafa Nadal prolongados por Carlos Alcaraz y Rafa Jódar. Se olvidó en su argumentación de otro baluarte, el 'guerrero' Alejandro Davidovich, que se coronó este domingo en la primera final española de la historia en el Masters 1.000 de Shanghái ante Jódar. Tuvo en su mano el triunfo el joven madrileño, que se vino abajo y acabó superado por el malagueño tras dos horas y 26 minutos de batalla (1-6, 7-6, 6-4).Seguir leyendo....
Ya lo dijo el mítico John McEnroe hace unos días en una visita a Madrid. La leyenda comentó que "EEUU debería estudiar lo que pasa en España", en alusión a los éxitos pasados de Rafa Nadal prolongados por Carlos Alcaraz y Rafa Jódar. Se olvidó en su argumentación de otro baluarte, el 'guerrero' Alejandro Davidovich, que se coronó este domingo en la primera final española de la historia en el Masters 1.000 de Shanghái ante Jódar. Tuvo en su mano el triunfo el joven madrileño, que se vino abajo y acabó superado por el malagueño tras dos horas y 26 minutos de batalla (1-6, 7-6, 6-4).
Bajo la atenta mirada de Roger Federer en la grada, Jódar estuvo cerca de convertirse en el primer tenista de la historia en conquistar un Masters 1.000 en su primer año como profesional. Con 20 años recién cumplidos, el madrileño es un talento impresionante. Firme con el servicio, apenas concede errores y tiene un arma letal en sus restos. Debe mejorar su resistencia física, una carencia que aprovechó Davidovich para levantar un partido que tenía muy cuesta arriba y convertirse en el primer campeón español en Shanghái. Ni siquiera lo había logrado Nadal, que perdió dos finales. Ferrer y Bautista también se quedaron en esa última barrera que Alejandro, de padres rusos, derribó a lo grande.
Inicio demoledorJódar empezó la final como un trueno. En el segundo juego tuvo su primera bola de break. La aprovechó, puso el 2-0 y no desactivó el ‘modo ciclón’ hasta cerrar la primera manga en 27 minutos. En la segunda, el break de Jódar llegó con 2-2 y todo apuntaba hacia una paliza de libro, pero Davidovich supo devolver la rotura en el siguiente juego y se agarró al partido con bravura, alternando momentos brillantes con otros de ofuscación. "¡No puedo hacer nada, no puedo hacer nada! A él le entran todas y a mí se me van", le gritaba desesperado a su entrenador Pepo Clavet. No era del todo cierto.

Jódar conecta un golpe durante su partido contra Davidovich en Shanghái. / ALEX PLAVEVSKI / EFE
En otras épocas, el andaluz se habría desquiciado entre gritos y reproches, pero ahora "es otra persona", como dijo después de tumbar a Zverev, futuro número uno, en semifinales. El campeón llegó a salvar incluso una bola de partido contra Tiafoe en dieciseisavos. Ante Jódar equilibró la batalla al llevarse el tie-break del segundo set y certificó la remontada en el tercero contra un rival agotado.
La Davis, en el horizonteLa novena final entre españoles en un Masters 1000, la primera desde 2017, encumbró a un tenista de 27 años que no había ganado ningún título hasta este 2026. Ahora, tras superar una lesión de espalda, suma tres trofeos, incluido su primer Masters 1.000 tras la final perdida en Montecarlo ante Tsitsipas en 2022.
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Mientras Jódar se acerca a las ATP Finals, Davidovich ocupa ya el puesto 13º del ranking mundial, el mejor de su carrera, un motivo más para convencer a David Ferrer en su objetivo de disputar la Copa Davis en noviembre, aunque sea como quinto hombre. "Siempre creí en mí. Nunca perdí la fe. Hoy tenían que sacarme en silla de ruedas para ganarme. Entreno cada día para estos momentos", proclamó el campeón.
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