El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía previsto inaugurar este lunes el XXIX Congreso Nacional del Instituto de la Empresa Familiar. Y así se había planeado en el Teatro Príncipe Pío de Madrid, al que se desplazó a primera hora de esta mañana el personal de seguridad de Moncloa para realizar el control pertinente de todos los asistentes. Sin embargo, Sánchez canceló su presencia a los organizadores del encuentro poco antes de las 8 de la mañana, debido a su comparecencia pública para anunciar el adelanto electoral para el próximo 29 de noviembre.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tenía previsto inaugurar este lunes el XXIX Congreso Nacional del Instituto de la Empresa Familiar. Y así se había planeado en el Teatro Príncipe Pío de Madrid, al que se desplazó a primera hora de esta mañana el personal de seguridad de Moncloa para realizar el control pertinente de todos los asistentes. Sin embargo, Sánchez canceló su presencia a los organizadores del encuentro poco antes de las 8 de la mañana, debido a su comparecencia pública para anunciar el adelanto electoral para el próximo 29 de noviembre.
Los cerca de 700 asistentes al evento se quedaron así sin escuchar al presidente del Gobierno, a pesar de que el domingo a mediodía Moncloa seguía asegurando que sí asistiría. Iba a ser la primera vez que Sánchez acudía a esta cita desde 2018, justo al principio de su mandato, cuando participó en el encuentro que entonces se celebró en València. Pero finalmente no ha sido así, hecho que aprovechó el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, para prometer a los presentes lo que ansiaban escuchar, que si él llega a presidente del Gobierno tras las elecciones del 29 de noviembre "los impuestos no se van a subir" y, además, va a deflactar el IRPF y a premiar a las empresas que tengan menos bajas médicas.
El dirigente popular ha citado, así, algunas de sus propuestas de cara a los próximos comicios generales, aunque de forma vaga y sin apenas detalles durante una charla con Ignacio Rivera, expresidente del lobi y presidente de la Corporación Hijos de Rivera, matriz de la cervecera Estrella Galicia. Entre ellas, ha mencionado acabar con el absentismo laboral, una de las principales preocupaciones de los empresarios, con un "modelo de bonus" de forma que las empresas con menos bajas médicas estarán exentas de "determinadas obligaciones". "Como es posible que la mayoría de bajas se den los lunes y los viernes", ha advertido Feijóo, tras asegurar que si en 2018 había 400.000 personas de baja, en 2025 se elevaron a 1,2 millones y el gasto prácticamente se ha triplicado hasta los 31.000 millones de euros.
No obstante, el político gallego ha asegurado que lo que más le preocupa son los indicadores de compra de vivienda. Ha prometido construir más y reformar la Ley antiocupación, aunque sin más detalle. "Si construimos 200.000 viviendas al año crearemos 500.000 puestos de trabajo. Y creceremos de verdad, no mediante anabolizantes de deuda pública o gasto público", ha agregado. Además, ha propuesto reformar la Ley de suelo para bajar de 10 a 4 años los planeamientos urbanísticos, dotando de mayor transparencia a la expedición de licencias para que si a los 90 días el ayuntamiento en cuestión no contesta, la licencia se conceda por silencio administrativo.
También ha planteado reducir la burocracia en las reformas con declaraciones responsables, salvo en el caso de aquellas reformas que afecten a cuestiones estructurales o a edificios que sean patrimonio. "La vivienda ha sido el gran fracaso de este Gobierno y tiene que ser el éxito del gobierno siguiente. Estoy convencido de que si tenemos esa oportunidad lo vamos a hacer", ha añadido, quien ha vuelto a vincular, como había hecho en una declaración institucional por la mañana, el adelanto electoral con el "miedo" de Sánchez a que se conozcan más detalles sobre los casos de corrupción abiertos.
En cualquier caso, si bien el presidente del Partido Popular ha reconocido que España tiene "muchos problemas económicos", lo que realmente le preocupa es "la desafección de la política", pese a que él no se siente partícipe de la polarización existente en el parlamento español y de la que los propios empresarios llevan años quejándose, sino más bien parte afectada. "Si uno crispa y el otro no contesta parece que tiene miedo al enfrentamiento y otro lo rentabilizará", ha asegurado.
Sobre la política exterior, ha dicho que tiene que ser "prooccidental, proeuropea y que juegue como una rótula entre la Unión Europea e Hispanoamérica y no para hacer política interior" y ha aclarado que si el Partido Popular rechazó la semana pasada el Tratado de Amistad con Francia es porque considera que "deberían especificarse de forma concreta las interconexiones energéticas". "Lo único que se pone es un espantajo sobre un proyecto verde de hidrógeno entre Barcelona y Marsella a sabiendas de que no se va a hacer", ha asegurado sobre los planes de Enagás de construir una tubería de hidrógeno verde que conecte ambos países para transportar este vector energético al resto del continente.
El político gallego ha reconocido que está "en el momento más importante" de su vida política. "Sé que muchos españoles me están mirando, sé que ganar las elecciones es difícil, pero soy un gran afortunado. Me presenté cinco veces a unas elecciones y las cinco las gané, cuatro con mayoría absoluta en Galicia y me tuvieron que dejar gobernar, y la otra que no pude gobernar porque el objetivo era comprar a cambio el Código Penal", ha asegurado, en relación a la eliminación del delito de sedición y la reforma de la malversación. Y sobre quienes le critican por no ser un excelente orador, como otros de sus interlocutores en el Congreso de los Diputados, Feijóo asegura que "la oratoria está bien para ganar un concurso, pero cuando uno se mete en un despacho no va a convencer a nadie".
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