María Barranco está como una niña con zapatos nuevos con la obra Mejor no decirlo’, escrita por Salomé Lelouch y dirigida por Claudio Tolcachir. Le encanta el texto y su reencuentro con Imanol Arias, con quien, asegura, tiene una gran química sobre el escenario. Seguir leyendo....
María Barranco está como una niña con zapatos nuevos con la obra ‘Mejor no decirlo’, escrita por Salomé Lelouch y dirigida por Claudio Tolcachir. Le encanta el texto y su reencuentro con Imanol Arias, con quien, asegura, tiene una gran química sobre el escenario.
¿Qué le convenció para embarcarse en ‘Mejor no decirlo’?
El texto me encantó. Es una función que habla de una pareja que ya viene de segundas vueltas y que se quiere muchísimo. Todo lo hacen juntos. Además, se tocan muchísimos temas muy diferentes. También me gustó muchísimo mi personaje y el hecho de que mi pareja fuera Imanol Arias. Trabajar con él es una bendición. Es mi hermano, nos conocemos desde hace muchísimos años. Hacemos de matrimonio en la función y para mí es uno de los mejores matrimonios que he hecho en mi vida. A todo eso hay que sumar que la obra está dirigida por Claudio Tolcachir. Es como cuando en un cóctel metes los ingredientes y está riquísimo porque todo funciona. Pues eso es lo que me ha pasado a mí con ‘Mejor no decirlo’. Esta obra ha sido para mí como volverme a enamorar del teatro y de esta profesión porque disfruto muchísimo haciéndola.
¿Cómo es la pareja protagonista?
Ella es una mujer muy empoderada, un torbellino que no se calla ni debajo del agua. Su marido es más moderado, prefiere ser más prudente y no contarle algunas cosas.
¿Cuál es el mayor reto como intérprete que le plantea su personaje?
El reto de este personaje es que vive momentos muy diferentes en la función. Me gusta mucho cómo ve las cosas. Aparte, puede meter la pata en algún momento dado, pero es sincera, positiva y vital. Yo creo que, en los momentos que estamos viviendo, es lo mejor que nos puede pasar en la vida, tener esas ganas de vivir.
«Esta obra ha sido para mí como volverme a enamorar del teatro y de esta profesión»
¿Se siente identificada con ella?
Algo mío le doy, pero el personaje es así. Te diré que yo también en la vida intento ser una mujer positiva porque creo que deprimirse es un lujo, siempre lo he dicho. En mi caso, si me quejara de algo sería para darme con la mano abierta porque soy una mujer muy privilegiada: me dedico a lo que me gusta y encima me pagan por ello.
Ha mencionado antes que esta obra toca muchos asuntos distintos. ¿Me puede citar alguno?
Se tocan temas muy actuales como la gestación subrogada, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el género, el ecologismo o el cambio climático.
En su opinión, ¿las parejas sobreviven mejor con la honestidad, con las medias verdades o a base de mentiras?
Se dice siempre que la verdad está sobrevalorada, pero yo creo que se debe decir todo, cuidando las maneras, porque hay quien va de sincero o sincera por la vida y para mí, más bien, es una mala persona. Se pueden maquillar las verdades sin desvirtuarlas. No sé si estoy muy de acuerdo con las mentiras piadosas. Contar la verdad creo que es la manera de ir limpio por la vida, y eso sirve no solo para la pareja, sino para todo. No le puedes caer bien a todo el mundo. Tienes que decir tus opiniones y lo que crees que es justo, respetando siempre al resto.

María Barranco e Imanol Arias dan vida a un matrimonio en la comedia ‘Mejor no decirlo’, con la que llevan de gira desde finales de 2025. / Enrique Cidoncha
Hablaba antes de su reencuentro con Imanol Arias, con el que ha coincidido en algún proyecto cinematográfico...
Sí, coincidimos en ‘Todos los hombres sois iguales’, de Manuel Gómez Pereira, donde yo hacía una colaboración, y luego hicimos una película en Bilbao, los dos de protagonistas, que se llamaba ‘Sálvate si puedes’. Este reencuentro ha sido fantástico para los dos. Con él me lo paso muy bien, estoy enamorada, es un ser generoso y divertido. Porque ya está casado; si no, le pediría matrimonio. Para mí ha sido un regalo volverme a encontrar con Imanol. Ten en cuenta que me ayudó muchísimo cuando llegué a Madrid. Le conocí a través de Antonio Banderas. Yo no tenía teléfono, así que venía a mi casa, tocaba el telefonillo para que bajara y me explicaba qué proyectos se iban a hacer, y eso era cuando él ya se había hecho un nombre. Siempre ha sido muy generoso conmigo. Después nos hemos visto mucho y hemos veraneado juntos. Somos casi familia, yo soy muy amiga de Pastora Vega y él de Imanol Uribe. Este encuentro ha sido estupendo, estoy muy feliz con este proyecto y con él. En esta función estamos todo el tiempo juntos y tenemos mucha química. Si no la hubiera, esta obra no se podría hacer, no te la creerías.
Tras el covid, que fue un momento muy duro para las artes escénicas, ¿cuál diría que es el estado de salud del teatro?
Creo que el teatro está viviendo uno de sus mejores momentos porque, vayas al espectáculo que vayas, las salas están llenas. El público está yendo al teatro muchísimo más que antes, como si la gente se hubiera saturado de tanta pantalla. Es la sensación que tenemos todos. Creo que esa comunión entre el público y el actor que está en el escenario es imposible que cambie, pase lo que pase. Ocurre lo mismo con los libros, cada vez hay más clubes de lectura.
«Las cosas siempre hay que hacerlas desde la verdad, sea comedia o sea drama»
¿Qué le falta y qué le sobra a la industria cinematográfica de hoy en día?
Creo que ahora mismo estamos viviendo uno de los momentos más brillantes del cine español. Este año tenemos muy buena cosecha, es fantástico lo que está pasando con películas como ‘El ser querido’, ‘La bola negra’ o ‘Amarga Navidad’. Yo creo que hay mucho talento en el cine actual, tanto en el equipo artístico como en el técnico. Lo que nos falta es que se nos cuide un poco más y contar con un poco más de ayuda económica. Si estuviéramos más protegidos, es decir, si hubiera leyes que protegieran nuestros productos, pienso que nos iría mejor a todos. Parece que aquí vivimos por la cara y que nos lo regalan todo, pero es mentira. Cuando te dan una subvención, ese dinero lo devuelves con creces.
Comenta que este año tenemos una muy buena cosecha, pero si tuviera que escoger una década de oro en el cine español, ¿con cuál se quedaría?
No sé decirte. Más que escoger una década, ahora que es el centenario de su nacimiento, resaltaría la figura y el trabajo de Rafael Azcona. Un genio como este señor no lo ha habido en ninguna cinematografía. Además, hay que destacar su humildad siendo un hombre tan brillante e inteligente.
Dígame un papel con el que sueñe todavía, ya sea en cine, televisión o teatro.
Siempre digo que me gustaría hacer de mala malísima, porque las malas triunfan muchísimo, pero también me gustan los papeles de mujer fuerte, con carácter. No es que no me hayan llegado de este tipo, pero de mala todavía no, ya llegará.
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