Mike Tyson vuelve a repasar los episodios más determinantes de su vida en 'TYSON', una docuserie de cuatro capítulos que Netflix estrenará el 13 de octubre. En una entrevista concedida a la revista 'People', el excampeón mundial de los pesos pesados reflexiona sobre las pérdidas personales, las adicciones y los problemas judiciales que han marcado su trayectoria, y sostiene que esas experiencias han influido en la persona que es hoy.Seguir leyendo....
Mike Tyson vuelve a repasar los episodios más determinantes de su vida en 'TYSON', una docuserie de cuatro capítulos que Netflix estrenará el 13 de octubre. En una entrevista concedida a la revista 'People', el excampeón mundial de los pesos pesados reflexiona sobre las pérdidas personales, las adicciones y los problemas judiciales que han marcado su trayectoria, y sostiene que esas experiencias han influido en la persona que es hoy.
A sus 60 años, el exboxeador reconoce que le cuesta comprender por qué su historia continúa generando tanta atención. «Simplemente no entiendo por qué todavía quieren saber de mí», comenta entre risas. Aunque admite que ya se han producido numerosos documentales sobre su vida, considera que esta nueva entrega ofrece una perspectiva interesante, pese a que algunos recuerdos siguen resultándole difíciles de afrontar.
La producción recorre un camino que va desde su infancia en un entorno de pobreza hasta su consagración en el boxeo profesional. Tyson alcanzó la cima de los pesos pesados y obtuvo enormes ingresos, aunque posteriormente perdió gran parte de su fortuna. El relato también se detiene en los golpes personales que ha sufrido: la muerte de su madre, de su entrenador Cus D’Amato y de su hija de cuatro años. A estas pérdidas se sumaron sus problemas con la cocaína y el alcohol, su matrimonio con la actriz Robin Givens, los conflictos económicos con personas de su entorno y una condena de dos años de prisión tras una acusación de violación que siempre ha negado. «El pasado es pasado», afirma. «Pero nuestros recuerdos permanecen para siempre prisioneros de nuestra mente».
Uno de los episodios más conocidos de su carrera fue el enfrentamiento con Evander Holyfield en 1997, cuando Tyson mordió en dos ocasiones la oreja de su rival. Casi tres décadas después, sigue sin sentirse cómodo al recordar lo sucedido. «Mucha gente pensó que había sido algo bueno. Decían: “Sí, ¿no fue genial?”. Pero yo sigo sintiendo vergüenza», explica en la entrevista.
La docuserie también examina cómo cambió su vida cuando conoció a D’Amato, que descubrió sus aptitudes para el boxeo cuando Tyson tenía 13 años y estaba internado en un centro de detención juvenil. El entrenador se convirtió en su tutor legal y le ofreció un entorno en el que desarrollar su talento. «Me dio confianza. Me dio carácter. Me hizo creer en mí mismo y en lo que podía hacer», recuerda el exdeportista, que atribuye a aquella relación una parte fundamental de su desarrollo.
Tyson asegura que el apoyo de su mentor le ayudó a abandonar el camino de la delincuencia y concentrarse en el deporte. «Dar confianza a un niño es algo muy importante. Le hace saber que es bueno, que está bien tal como es», sostiene. También recuerda la insistencia de D’Amato en que mantuviera su identidad: «Si intentaba ser otra persona, me llamaba farsante». Tras la muerte del entrenador en 1985, Tyson considera que perdió a la persona que mejor podía protegerlo frente a quienes, según explica, se aprovecharon de él durante su carrera. «Yo no era una persona: era un producto», afirma.
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A pesar de las experiencias dolorosas y de las decisiones que han generado polémica, Tyson asegura que no cambiaría su pasado. El boxeador afirma que lleva diez años sin consumir cocaína ni beber alcohol, aunque reconoce que fuma marihuana, una situación que describe como estar «sobrio al estilo de California». Actualmente, dice valorar especialmente el tiempo con su familia y atribuye a las dificultades vividas parte de su evolución personal. «Estoy muy agradecido por todo, porque me ha convertido en una persona mejor. Estoy agradecido por todo lo malo que me ha pasado», concluye.