Fuentes socialistas aseguran que la fórmula se estudia en varias provincias andaluzas y del Levante, así como en el norte, aunque todavía no concretan cuáles. El margen se agota: el plazo para registrar coaliciones vence este viernes a las 23.59 horas.
Con el reloj ya en tiempo de descuento, el PSOE y los partidos a su izquierda aceleran un acuerdo para concurrir juntos al Senado en varias provincias. La alianza busca concentrar el voto progresista y arrebatar al PP los escaños necesarios para dejarlo sin mayoría absoluta en la Cámara Alta. El mismo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejó la puerta abierta este jueves desde Bruselas: "Todas las opciones están encima de la mesa", incluida la de presentarse junto a otras fuerzas de izquierdas. Al cierre de esta edición, las fuentes de ambos lados de la negociación coincidían en que las conversaciones avanzaban y transmitían buenas sensaciones sobre la posibilidad de que el pacto llegue a buen puerto.
La apuesta tiene una consecuencia política de peso: el PP arrancó la legislatura con 143 senadores y ha utilizado esa mayoría como palanca de oposición al Ejecutivo. Los cálculos socialistas apuntan a que una candidatura común podría cambiar el equilibrio de la Cámara Alta y dejar a los populares por debajo de los 134 escaños que marcan la mayoría absoluta. Algunos senadores socialistas apuntan a que podría quedar una composición muy parecida a la de 2019, es decir, con el PSOE con más senadores que el PP, aunque sin mayoría absoluta.
La fórmula responde a cómo se elige buena parte de los senadores. En las circunscripciones provinciales se reparten, por regla general, cuatro puestos y cada elector puede votar a tres candidatos. La lista más votada suele obtener tres escaños y la segunda, uno. Pero las demás pueden quedarse sin representación. Una candidatura conjunta permitiría reunir votos en los mismos nombres y disputar al PP esos puestos, que la izquierda podría perder si concurre dividida.
Distintas fuentes socialistas aseguran que el acuerdo está "encarrilado". Desde la izquierda hablan de "sensaciones positivas" y de conversaciones que avanzan. "Parece que todo marcha", añade una fuente al tanto de las negociaciones. Sánchez, por su parte, también abrió la vía de esta opción en público, aunque las conversaciones siguen en marcha y la fórmula dependerá de cada circunscripción.
La fórmula se estudia desde hace días "provincia a provincia", aunque estos últimos días la negociación con las formaciones de la izquierda se coordina ya desde la dirección federal del PSOE, mientras que desde Frente Amplio también se han centralizado. Los acuerdos dependen de cada territorio, tanto por los resultados electorales como por las fuerzas con las que podría pactarse. Fuentes conocedoras de los contactos sitúan entre las opciones varias provincias del norte —Asturias, Álava y Navarra—, las tres de la Comunidad Valenciana, Extremadura y Baleares, con posibilidades en Mallorca y Menorca, además de varias circunscripciones andaluzas, entre ellas Cádiz. En todo caso, el resultado final se conocerá en las próximas horas.
El PSOE y el Frente Amplio se reunieron el pasado domingo para explorar la posibilidad de concurrir juntos y en esta última semana ha habido más reuniones. Este jueves la negociación parece haberse desencallado. En la Comunidad Valenciana, fuentes socialistas aseguran que la opción lleva días estudiándose seriamente; en Andalucía también se ha tanteado desde el principio, aunque con la duda de qué haría Adelante Andalucía, que finalmente sí presentará en el Senado. Aunque las conversaciones son por federación en el caso del PSOE y están centralizadas en el caso de Frente Amplio, el pacto no tiene por qué alcanzar todas las provincias de una misma comunidad, y esto es lo que se está estudiando en las últimas horas.
La urgencia viene marcada por el calendario: los partidos tienen hasta las 23.59 horas de este viernes 16 de octubre para comunicar las coaliciones electorales. Las candidaturas con los nombres de quienes concurrirán se presentarán entre el 21 y el 26 de octubre, por lo que aún no tienen que cerrar las listas con las que lo harán.
La disputa tiene también una derivada institucional. Está pendiente la renovación de cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuyos mandatos caducaron en diciembre de 2025. El Senado elige a esos miembros entre candidatos propuestos por los parlamentos autonómicos, pero cada uno necesita el respaldo de tres quintos de la Cámara. Perder la mayoría absoluta no daría automáticamente a la izquierda el control del Senado ni permitiría nombrar a los magistrados sin acuerdo, pero sí cambiaría los números y la capacidad de cada bloque para negociar la renovación.