La bisnieta de Mirtha Legrand despide a su abuelo paterno. El vínculo entre dos familias del espectáculo nació del romance de hace más de veinte años.
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La hija mayor de Juana creció con una decisión de sus padres: preservar su intimidad. Sus apariciones y las imágenes que comparte de su vida familiar fueron, por eso, limitadas. En abril de este año abrió una ventana a ese mundo al saludar a su mamá por su cumpleaños con fotos de ambas. El álbum mostró una complicidad que suele quedar fuera de las cámaras.

A los 23 años, Ámbar también construye su recorrido en el universo audiovisual. Trabaja como asistente de producción en StoryLab, la empresa de su tío Nacho Viale, y participa en los ciclos La noche de Mirtha y Almorzando con Juana. Su lugar detrás de escena la mantiene cerca de una tradición televisiva que atraviesa a varias generaciones de su familia.
En 2020, Ámbar compartió un estudio con Mirtha Legrand, Marcela Tinayre y Juana: cuatro generaciones reunidas en televisión. La imagen retrató su pertenencia a la familia conocida por el público, mientras su rama paterna la unía a la música.
Del lado paterno, esa herencia tiene otro sonido. Nacido en Italia en 1945 y radicado en la Argentina desde la infancia, Piero construyó una carrera de seis décadas. Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo y Soy pan, soy paz, soy más forman parte de un repertorio que combinó sensibilidad y compromiso social. Su figura pública convivía con ese lugar más íntimo: el de padre y abuelo.

El artista pasó sus últimos días internado en el Hospital Italiano. La familia confirmó su muerte con un mensaje que destacó el legado de su voz, sus canciones y su prédica de paz. Para Ámbar, la pérdida suma a la despedida de un referente de la música argentina la de su abuelo. Entre los Viale y los De Benedictis, su historia permite ver el lazo familiar que permanece más allá de una pareja y de los apellidos famosos.
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