Menudo show el que hay montado. Y lo que nos queda por ver. Entramos en los días finales, en la recta final para descubrir quién es el premiado. Llegan esas jornadas en que la artillería pesada saldrá a la palestra pese a que las votaciones están cerradas. Aquí llegan mis pertrechos. Que suene el redoble de tambores. La batalla mediática sitúa en el centro de la ecuación a dos posibles ganadores; Kylian Mbappé y Lamine Yamal.Leer la noticia completa
Menudo show el que hay montado. Y lo que nos queda por ver. Entramos en los días finales, en la recta final para descubrir quién es el premiado. Llegan esas jornadas en que la artillería pesada saldrá a la palestra pese a que las votaciones están cerradas. Aquí llegan mis pertrechos. Que suene el redoble de tambores. La batalla mediática sitúa en el centro de la ecuación a dos posibles ganadores; Kylian Mbappé y Lamine Yamal.
Claro está que son estos dos los jugadores más vistosos y talentosos, y, por supuesto, los que más venden. En todos los sentidos. Pero hay algo de esta lucha de dos que me incomoda e incordia por lo injusta que es. Los criterios para otorgar el tan deseado premio dejan al francés fuera de combate. Objetivamente. Que su rendimiento individual ha sido y es de fuera de serie no hace falta que lo remarquemos; con ver la cantidad de goles marcados se puede intuir su desempeño y maestría en el terreno de juego. Ahora bien, uno de esos criterios centrales que debe tener en cuenta el que vota, es lo decisivo que ha sido un jugador. ¿Cuánto de decisivo ha sido un jugador que no ha ganado absolutamente nada? ¿Cuánto de decisivo ha sido un jugador eliminado en la Copa del Rey por un equipo de segunda división? ¿Cuánto de decisivo ha sido un jugador que ha quedado a ocho puntos del primero en su liga? Y, por último, ¿cuánto de decisivo es un jugador que ha sido vapuleado en las semifinales de la Copa del Mundo? Solo centrándonos en este criterio, principal y primordial según los organizadores, Mbappé no debería estar siquiera en el podio.
Delante de él deberían estar jugadores como Messi o Kane, y, aún más adelante, Lamine, Cubarsí y Rodri. Esta es mi elección de quien debería subirse a él. Si hablamos de actuaciones individuales con su club no hay nadie que supere a Lamine Yamal y Pau Cubarsí, si nos centramos en las selecciones, a estos dos se le suma Rodri. Cubarsí parte de atrás por el simple hecho de ser defensa, pero no ha habido jugador en el mundo más constante en su nivel. Su gran nivel.
Rodri tiene el hándicap de haberse lucido solo en la Copa del Mundo. Y Lamine Yamal… ¡Qué decir de Lamine! Hay jugadores de otro planeta y él es uno de estos. Y todo ello con diecinueve años. Sí, sí, con diecinueve. Es por esto que pienso tozudamente, pero convencido de ir acorde con la realidad, que el podio de este Balón de Oro debe de ser blaugrana y que detrás de ellos deberíamos ver a Leo Messi y Kane. El orden para mí es irrelevante, pero los nombres, si se quiere hacer justicia a este bello deporte, tienen que ser los aquí nombrados. Solo nos queda esperar para ver lo que ocurre en Londres.