La guerra de Oriente Medio está elevando los costes de los supermercados españoles, que acumulan ya más de 130 millones de euros en sobrecostes, según los cálculos difundidos este miércoles por ASEDAS, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. La patronal estima que las empresas del sector soportan entre 20 y 25 millones de euros adicionales al mes por el encarecimiento de la energía, los combustibles y las materias primas utilizadas para fabricar envases. El aviso llega en un contexto de repunte de la inflación. El IPC general alcanzó el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto. Sin embargo, los precios de los alimentos registraron una subida anual del 2,7%, más de dos puntos por debajo de la tasa general.
La guerra de Oriente Medio está elevando los costes de los supermercados españoles, que acumulan ya más de 130 millones de euros en sobrecostes, según los cálculos difundidos este miércoles por ASEDAS, la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados. La patronal estima que las empresas del sector soportan entre 20 y 25 millones de euros adicionales al mes por el encarecimiento de la energía, los combustibles y las materias primas utilizadas para fabricar envases. El aviso llega en un contexto de repunte de la inflación. El IPC general alcanzó el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto. Sin embargo, los precios de los alimentos registraron una subida anual del 2,7%, más de dos puntos por debajo de la tasa general.
ASEDAS identifica tres grandes partidas que están presionando las cuentas de las empresas de distribución. La primera es la electricidad. Los servicios de ajuste eléctrico, según los datos recogidos por la asociación, se han encarecido un 53% respecto a octubre de 2025, lo que repercute directamente en los costes energéticos de las compañías.
La segunda es el transporte. El precio del gasóleo ha aumentado un 35,5% interanual, de acuerdo con las cifras difundidas por la patronal. La subida afecta a los costes logísticos y al traslado de mercancías desde los centros de producción hasta las plataformas de distribución y los establecimientos comerciales.
El tercer factor es el encarecimiento de las materias primas plásticas, que ASEDAS cifra en un 25% durante el último año. Este incremento repercute en la fabricación de envases utilizados en la cadena alimentaria y añade presión a los costes del sector.
La asociación vincula estas subidas al impacto del conflicto en Oriente Medio sobre los mercados energéticos y la industria petroquímica. No obstante, los incrementos corresponden a partidas diferentes y no implican que todas las empresas soporten el mismo sobrecoste.
Los alimentos suben menos que el IPC generalPese a esta presión sobre los costes, ASEDAS destaca que la inflación alimentaria se mantiene por debajo de la general. La patronal atribuye esta diferencia al funcionamiento de la cadena agroalimentaria y a la competencia entre supermercados, que limita la capacidad de trasladar de inmediato todos los incrementos a los precios finales.
La variedad de enseñas, formatos comerciales y productos también permite a los consumidores cambiar de establecimiento o elegir alternativas más económicas para contener el gasto.
Sin embargo, la diferencia entre ambos índices no demuestra por sí sola que los supermercados estén absorbiendo íntegramente los sobrecostes ni permite anticipar cómo evolucionarán los precios. La transmisión dependerá de la evolución de los costes, los proveedores, la demanda y las decisiones comerciales de cada empresa.
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El sector afronta así el reto de contener los precios de venta mientras aumenta el coste de mantener sus establecimientos abastecidos. La evolución de la energía, los combustibles y los envases será clave para determinar si la presión sobre los márgenes continúa durante los próximos meses.
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