El gobierno local del PP admite que tras la reurbanización del espacio los negocios que se ubican podrán poner mesas y sillas en la parte externa, ya que la ordenanza municipal les confiere este derechoEl corazón urbanístico de Sevilla se moderniza aplicándole un baño retro a su Plaza Nueva
El alcalde de Sevilla, José Luis Sanz (PP), se ha encontrado metido en un berenjenal de considerable calibre con una obra que lleva más de un año en marcha, la de la reurbanización de la Plaza Nueva. El detonante ha sido trascender que uno de los espacios más nobles de la capital, a la que se asoma la fachada principal de la casa consistorial, tendrá veladores, lo que ha generado una tormenta ciudaana que este miércoles ha intentado capear argumentando que estas terrazas no ocuparán el espacio central y se ubicarán en los laterales bajo una pérgola.
La Plaza Nueva es de los pocos espacios simbólicos de Sevilla que por ahora se han librado de los veladores, omnipresentes en el paisaje urbano. La revelación de que van a conquistar este enclave ya ha provocado que surja un movimiento que recoge firmas para intentar frenarlo, además de la crítica de la oposición política, lo que ha llevado al regidor a salir el paso para defender que se está acometiendo “la transformación del casco histórico más importante” desde la llegada del tranvía en 2006.
Sanz ha cantado las bonanzas del proyecto, que con una inversión de 4,5 millones de euros hará más grande el espacio central de la plaza (pasará de 88 x 44 metros a 105,7 x 59,4, 10.000 metros cuadrados en total), además de mejorar el arbolado, la solería, el mobiliario y el alumbrado monumental. La Plaza Nueva recupera su esencia, es el mensaje que se lanza machaconamente. En esta zona central, ha insistido, “los niños podrán seguir jugando a la pelota” porque “no habrá ni un solo velador”.
“Tienen derecho” a poner veladores
Pero eso no significa que no los vaya a haber de manera tajante, porque los negocios de la zona (básicamente, los hoteles que se están construyendo) “por ordenanza tienen derecho a pedir licencia de veladores”. El gobierno local del PP, intentando adelantarse a lo que vendrá, regulará lo que se haga con una ordenación singular –una opción que recoge la norma municipal para zonas singulares– y ya avanza que propondrá que las terrazas se ubiquen en una especie de 'L' que abarque el frontal del hotel Inglaterra y una zona junto a la calle Méndez Núñez.
¿Significa esto que el futuro hotel de lujo Four Seasons, que se levantará haciendo esquina con la calle Tetuán, no podrá tener veladores ante su fachada? Pues no, porque le asiste el derecho a ello, otra cosa es que le compense con el espacio que tendrá disponible y los requisitos que se impondrán, básicamente la construcción de una pérgola cuyo coste tendrá que asumir el negocio de turno. Pero con todos estos condicionantes, no se puede descartar que acabe colocando sus mesas y sus sillas (con una estética unificada que impondrá el Ayuntamiento) y por mucho que el regidor reitere que “nadie ha solicitado veladores” hasta la fecha, algo en lo que puede tener mucho que ver que la zona estará levantada hasta antes de Semana Santa.
Sanz considera que la existencia de estos veladores no es ni mucho menos un drama, apelando a que es moneda de uso común en las principales capitales europeas. “No me parece mal, porque no interfiere el espacio central”, ha resumido. Y ha insistido en que no le quitarán espacio al peatón, porque donde se ubicarán “había un bicicletero y un parking de patinetes”, aunque sobre la ubicación exacta de estos elementos se ha producido una cierta confusión.