La obsesión por alcanzar una cifra diaria de proteína oscurece un factor determinante para la salud cardiovascular: la procedencia de los alimentos. La Dra. Irene Narváez explica qué fuentes priorizar y cuáles limitar
A. I.
09/09/2026 a las 14:15h.
Existe una tendencia en la nutrición actual: contar cada gramo de proteína consumido al día. Sin embargo, priorizar la cantidad sobre la calidad puede ser un error desde el punto de vista cardiovascular y metabólico.
Así lo advierte la Dra. Irene Narváez, cardióloga experta en salud metabólica, quien señala la necesidad de cambiar el foco de atención hacia el origen de los nutrientes que ingerimos.
«Todo el mundo está obsesionado con llegar a sus gramos de proteína, pero no prestan atención a algo igual de importante, ¿de dónde viene esa proteína?», señala la Dra. Narváez.
La evidencia científica sobre la salud cardiovascularEl impacto metabólico de la proteína difiere significativamente según la fuente de la que procede. Según explica la especialista, la ciencia muestra resultados inequívocos respecto a la relación entre la elección del tipo de alimento y la protección del sistema cardiovascular.
«Aumentar la proporción de proteína vegetal respecto a la proteína animal protege frente a enfermedad cardiovascular», afirma de manera tajante la cardióloga.
Por este motivo, la recomendación médica pasa por no evaluar únicamente el cómputo total de gramos en el plato, sino balancear la procedencia de los mismos.
Qué incluir y qué limitar en la cesta de la compraA la hora de estructurar la dieta cotidiana, la Dra. Narváez detalla las opciones más recomendables dentro de ambas categorías y señala de forma explícita qué productos se deben restringir.
Para incrementar la presencia de proteína de origen vegetal, se aconseja priorizar legumbres (lentejas, alubias y garbanzos); derivados de la soja (tofu y edamame); y frutos secos y semillas.
Respecto a las fuentes de proteína animal recomendadas, la selección debe dirigirse hacia opciones no procesadas: pescados y huevos; lácteos (kéfir, yogur natural y queso fresco); aves (pollo y pavo); y carnes no procesadas.
Productos que se deben limitarPor el contrario, la experta advierte sobre el consumo de ciertos productos procesados que conviene reducir drásticamente en la alimentación habitual. Carnes procesadas como embutidos o salchicas están totalmente contrindicadas.
Aumentar el consumo de proteína vegetal no implica adoptar una alimentación estrictamente vegetariana o vegana. La clave reside en la variedad y en el reequilibrio de las proporciones en el menú diario. «Se trata de variar tus fuentes de proteína y conseguir que la proteína vegetal tenga más protagonismo dentro de tu dieta», concluye la Dra. Irene Narváez.