En tres meses, la vida MotoGP de Maverick Viñales ha cambiado radicalmente. Se cronificó la lesión en el hombro izquierdo que arrastra desde su caída en Sachsenring en 2025 y que le obligó a pasar dos veces por el quirófano. Y desde su vuelta a casa tras abandonar en Sachsenring, se ha centrado en su recuperación. Pero mientras disfrutaba de su familia en Roses en un verano inédito para él, seguía con la mosca tras la oreja por su relación con KTM deteriorada desde que se quedó sin asiento para 2027. Y así lo ha plasmado al micrófono de Borja González en DAZN.
En tres meses, la vida MotoGP de Maverick Viñales ha cambiado radicalmente. Se cronificó la lesión en el hombro izquierdo que arrastra desde su caída en Sachsenring en 2025 y que le obligó a pasar dos veces por el quirófano. Y desde su vuelta a casa tras abandonar en Sachsenring, se ha centrado en su recuperación. Pero mientras disfrutaba de su familia en Roses en un verano inédito para él, seguía con la mosca tras la oreja por su relación con KTM deteriorada desde que se quedó sin asiento para 2027. Y así lo ha plasmado al micrófono de Borja González en DAZN.
Aunque desde el primer GP que causó baja, Gran Bretaña, la versión oficial a través de los comunicados previos era que el equipo esperaba el regreso de Maverick, el gerundense no se la tragaba: "Esa versión es de 'queda bien'. No creo que fuera la versión que a mí me daba la sensación. Yo ya tenía claro que no iba a volver. De hecho, no lo tenía ni en la mente. O sea, no toqué ni una moto desde que me fui de Sachsenring. Primero, para no inflamar el brazo y, luego, porque tampoco tenía mucho sentido. Entonces, ya cuando me dijeron: “No, se puede hacer el test de Austria”... Entonces ya me empecé a poner otra vez en modo. Las ganas volvieron muy rápido".
Más que expectativas en este primer GP en tres meses: lo que tiene es curiosidad: "No tengo expectativas. Mi expectativa es terminar la carrera. Ese es mi objetivo. Llevo mucho tiempo sin pilotar una moto. Hice una pequeña prueba y, en realidad, fue bien. Me sentí bien. Pero fueron solo unas pocas vueltas. Es cierto que hice una simulación de carrera al sprint y estuvo bien, pero Austria creo que no es tan exigente como Japón. Así que ya veremos. Tengo curiosidad por entender cómo estoy".
La relación de Maverick Viñales con KTM entró en una espiral de desconfianza en cuanto se enteró de que esa moto que le habían prometido en invierno en el equipo oficial para 2027 pasaba a manos de Alex Márquez y de Fabio di Giannantonio, que serían la nueva alineación. Luego la renovación con el KTM Tech3 se atascó y la posible operación del hombro volvió a distanciarlos.
"Es que la primera información que tuve después de Sachsenring era operarme. Yo dije: “Yo no me quiero operar”. Llevo dos operaciones en el brazo y otra vez estar seis meses para recuperar un brazo, cuando el año que viene me habéis dejado sin sitio... Dije: “No me opero; ni de broma me opero”. Además, puedo hacer una vida normal, estoy bien; con el tiempo se va a recuperar. No era una opción para mí"-
"Y buscamos tratamientos alternativos. Es un tratamiento que se llama PRP y funciona bastante bien. Va mejorando el brazo. Es decir, el brazo mejora siempre, pero claro, mejora muy poco a poco, y cuando lo castigo es cuando vuelvo para atrás. Entonces, para mí era muy importante entender en Austria si era un castigo para el brazo. Lo aceptaba y lo aceptó bien. No es este circuito; este circuito cansa bastante más. Pero bueno, lo he ido entrenando más".
Y ha verbalizado que creía que el GP de Alemania iba a ser su último en MotoGP, que KTM lo bajaría de la moto definitivamente: "Me había hecho a la idea de que no volvería a competir este año. Ya me había puesto realmente en la cabeza qué es lo que había. Y también dependía mucho del equipo, no solo de mí. Si por mí fuera, yo hubiera intentado correr ya después del verano. Pero no solo dependía de mí; dependía también del equipo. No sé si por compromisos, no tengo ni idea. Pero para mí ya estaba hecho que yo no corría más y ya me había hecho la idea. Y ahora tengo que volver a la 'overseas'. Obviamente, me da mucha pena por mi familia porque, como ya me había hecho la vida para estar en casa, ahora tengo que volver a ponerme a tope, ir al límite. No es fácil hacer este cambio, pero lo voy a hacer. Ya te digo: a la vez que me monté en la 1000, ahí en un circuito, y la empujé a tope, me volvieron las ganas".