Cuando era chico, en los años sesenta, en la Riera de Sant Miquel, número 49, entre la antigua fábrica Mañach (que producía cerrojos y sistemas de seguridad, Mañach fue el primer marchante de Picasso) y el bar Roure, había una tienda de decoración con piezas de hierro y de cobre de fantasía. Me lo ha recordado la exposición comisariada por Rossend Casanova y Gemma Rovirosa en el Museu del Disseny, Tècniques del ferro: del treball artesanal a la producció industrial , que contenía algunas piezas como las que se vendían en aquella tienda: siluetas de varilla de hierro, de la Virgen María, fabricadas en Barcelona por Forjados Vidal Diné, en los años cincuenta (hierro industrial curvado, aguzado, soldado y pintado) que en la exposición aparecían junto a un pez que parecía salido de Mon Oncle de Jacques Tati y de un bisonte. En los años cincuenta y sesenta la decoración rupestre estuvo muy de moda y no era raro encontrar bisontes y pinturas levantinas por las casas. El fotógrafo Toni Vidal tiene una fotografía fantástica del prehistoriador LluÍs Pericot en su estudio con un sofá cubierto con una colcha que luce un estampado de ciervos y señores con lanza que les persiguen. Qué gusto encontrar gente divertida por el mundo.


Cerca de la tienda de hierros había una filatelia y una tienda de minerales y fósiles, por lo que –niño del Poblenou– aquellas calles de Gràcia me parecían el país de Cucaña. ¿Dónde podían colocarse en casa aquellos hierros curvados y cobres repujados que veía en la tienda de la Riera de Sant Miquel en la que, dicho sea de paso, no recuerdo haber visto entrar a ningún cliente? En casas de señores y, cuando las casas de señores se modernizaron un poco, en casas de playa. Construías un chalé o te comprabas un pisito en la costa, con una o dos paredes de piedra vista, y en uno de los paños pintados de blanco colocabas unas letras de reenganche con el nombre. Debían presentarse al señor forjador: “escríbame La Felicidad , me pasa una mano de minio, que estoy frente al mar, y después lo tapa con pintura plateada.” ¿Cuántos quilómetros de letra cursiva se colgaron en las paredes de las casas de playa de los años cincuenta y sesenta?
En los años cincuenta y sesenta la decoración rupestre estuvo muy de modaAhora pasas por delante de todas aquellas casas y producen un efecto rarísimo. Una se llama “Els tres pins”, y los tres pinos, pobres míos, hace años que murieron de sed. Otra “Els estanys”, porque cuando construyeron la casa había allí unas charcas. Otra, “Flor de mar”: debían crecer los narcisos de playa. “Les gavines”: no se ve ni una. “Les palmiers”: queda el tronco pelado de una palmera, devorada por las crías voraces del picudo rojo.
Lee también
Los que más atinaron fueron los se refugiaron en valores seguros: “Voramar”, “Altamar”, “Maremar”. La mer, la mer, toujours recommencée , que dijo aquel.
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Bailando con fuego | 0 | 10 | 26-09-2026 |
| 2 | Verano con gaseosa | 0 | 7.9 | 26-08-2026 |
| 3 | España conserva el apetito | 0 | 10 | 26-09-2026 |
| 4 | España conserva el apetito | 0 | 10 | 26-09-2026 |
| 5 | Miéntenos un poco, Lamine | 0 | 10 | 27-09-2026 |
| 6 | Puntas de bufalaga | 0 | 10 | 14-02-2026 |
| 7 | Consejos para escritores | 0 | 10 | 29-09-2026 |
| 8 | Ese Raval de las gomas y lavajes | 0 | 10 | 28-09-2026 |
| 9 | Hastiada… y desbocada | 0 | 10 | 22-09-2026 |
| 10 | 0 | 0 | 01-01-1970 |