El piromusical encuentra acomodo, quizás definitivo, en las playas de la ciudad y Collboni anuncia que Ciudad de México será la invitada de les fiestas del 2027
Ni el nivel de crispación alcanzado por las declaraciones de los representantes de los grupos municipales en el arranque de una campaña electoral de ocho meses de duración. Ni la crispación social desencadenada estos días por la crisis de la vivienda. Ni siquiera la perturbadora sucesión de hechos violentos, con armas blancas y de fuego por medio, que padecen diversas ciudades catalanas en los últimos tiempos. Nada de eso, ni tampoco el éxodo de más de medio millón de vehículos del área metropolitana en uno de los puentes estrella del año, han conseguido descarrilar una fiestas de la Mercè que esta noche han despedido otra edición multitudinaria –más de un millón de personas, según las estimaciones a vuela pluma del Ayuntamiento de Barcelona– con un brillante espectáculo piromusical en la playa de la Nova Icària.
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Decenas de miles de personas se han concentrado en las playas de la ciudad para asistir a la traca final de la fiesta mayor, un espectáculo de luz, música y estruendo con la firma de la pirotecnia Igual y la selección musical de Josep Montero, líder de Oques Grasses. El nuevo escenario del piromusical, obligado por las obras contra reloj que han empezado en el recinto ferial de Montjuïc con vistas al centenario de la Exposición Internacional de 1929, quizás carezca del encanto que la avenida Maria Cristina, el Palau Nacional y la Font Màgica de Montjuïc aportan a estas celebraciones, pero facilita la distribución y evacuación de un público tan masivo. Sin obviar los lógicos problemas de movilidad que acarrea cualquier acto de estas dimensiones, el Ayuntamiento de Barcelona se está planteando ya seriamente mantener el arenal de la Nova Icària como sede fija de la despedida de la Mercè.
Estimaciones a vuela pluma cifran en más de un millón de personas la participación en las fiestas de este añoLa ampliación del programa a más barrios de la ciudad –notable debut de la plaza-parque de las Glòrie– no excluye que algunas manifestaciones festivas muy asentadas, como las diades castelleres de la plaza Sant Jaume, el correfoc del paseo de Gràcia, los conciertos de Rac 105 y Estrella Damm en Maria Cristina y la playa del Bogatell, respectivamente, sigan siendo los principales focos de atracción de público durante estos días de sarao.

Con tanta gente en la calle y tantos puntos de reunión simultáneos no es de extrañar que las autoridades locales observaran con cierta preocupación la posibilidad de que pudieran reproducirse actos violentos como en anteriores ediciones de la Mercè. Y respiraron tranquilos cada mañana, desde el jueves y hasta el domingo, al comprobar que el parte policial de incidencias de la noche anterior no incluía sucesos excepcionales. A ello ha contribuido el mantenimiento por parte de la Guardia Urbana de los dispositivos de detección de armas blancas y el refuerzo y las innovaciones introducidas en los puntos lila de prevención y denuncia de violencias machistas y agresiones homófobas.

La Mercè 2006 marcó tendencia ya desde el inicio, con un pregón a cargo de los bodegueros Antoni y Meritxell Falgueras que, como también ha sucedido con el cartel de las fiestas, no mereció reprobación alguna. Insólito. Si acaso la única polémica, muy menor, es la que provocó –más en las redes sociales que entre el público asistente– la visión de la nueva Porta de l’Infern del correfoc con su impactante representación de fragmentos mutilados de cuerpos humanos, una interpretación muy realista, todo sea dicho, de un lugar que, caso de existir, debe de estar poblado por diablos y otros personajes más bien desagradables. El presidente del grupo popular, Daniel Sirera, se ha agarrado a esta puerta infernal para censurarla por su “provocación y mal gusto” y exige al alcalde Collboni que rinda cuentas del coste de una estructura que volverá a instalarse dentro de un año.

La relativa placidez de estos días festivos hizo incluso que el alcalde, la noche del sábado en Betevé, anunciara ya –no es costumbre hacerlo tan pronto– cuál será la ciudad invitada de la Mercè 2027. Ciudad de México tomará el relevo de Shanghái. Las razones esgrimidas por Collboni: su “rica y espectacular cultura” y los muchos lazos que unen a México con Catalunya. Será la quinta metrópoli latinoamericana, tras Medellín, Quito, Buenos Aires y La Habana, que ostenta esta distinción.

Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia