La Ibiza JoySail 2026 pudo finalmente levantar el telón con su tradicional vuelta a Formentera, una prueba de 21,43 millas náuticas que reunió a los 19 superyates de la flota en una jornada marcada por unas condiciones meteorológicas cambiantes y un viento que permitió completar el recorrido en menos de tres horas.
La Ibiza JoySail 2026 pudo finalmente levantar el telón con su tradicional vuelta a Formentera, una prueba de 21,43 millas náuticas que reunió a los 19 superyates de la flota en una jornada marcada por unas condiciones meteorológicas cambiantes y un viento que permitió completar el recorrido en menos de tres horas.
La jornada tuvo además un componente especial después de que la alerta naranja obligara el jueves a mantener a toda la flota amarrada en Marina Ibiza. El regreso a la competición estuvo acompañado por un espectacular contraste de luces, con un chubasco al fondo mientras los barcos navegaban bajo un sol brillante, dejando una estampa casi cinematográfica.
La flota, formada por 19 unidades de entre 80 y 147 pies, está dividida en cinco grupos: Performance, Cruising 1, Cruising 2, Cruising 3 y World Cruising. Todas las categorías cuentan además con clasificación Corinthian.
En Performance, el Moat volvió a demostrar por qué es uno de los grandes protagonistas históricos de la Ibiza JoySail. El barco, que ha participado y ganado en más ocasiones que ningún otro en la regata, fue el último en tomar la salida debido al sistema de salida inversa, en el que las embarcaciones parten cada dos minutos en función de su rating.
A pesar de ello, el Moat consiguió recuperar terreno durante las 21,43 millas y fue el primero en cruzar la línea de llegada tanto en tiempo real como en tiempo compensado. Su ventaja sobre el WinWin fue de 1 minuto y 54 segundos, mientras que el Gelliceaux terminó tercero, a 2 minutos y 26 segundos del vencedor.
Chato Domecq, navegante del Moat, destacaba las condiciones de la jornada: “Ha sido un día muy bonito, con un viento que ha ido incrementándose hasta un máximo de unos 12 nudos al principio y de hasta 18 en el tramo de abajo de la isla. Ha sido muy divertido”.
Domecq explicó también la dificultad añadida de salir en último lugar: “Nosotros salimos últimos por ser el barco más rápido y, por tanto, hemos estado muy condicionados por la posición de toda la flota durante todo el tiempo. En el último tramo, sobre todo, ha sido un continuo contar nuestras intenciones a todos los barcos e ir pasando de uno detrás de otro. Afortunadamente, pudimos mantener una línea alta desde el principio y eso nos ha evitado muchos desventes”.
En Cruising 1, el WinWin se coloca como primer líder después de protagonizar un intenso duelo con el Gelliceaux, al que consiguió superar por tan solo 23 segundos. El Inoui completó el podio provisional, a 55 segundos del vencedor.
Mucho más amplia fue la diferencia en Cruising 2, donde el Cervo se impuso con 16 minutos y 23 segundos de ventaja sobre el Bella, segundo clasificado y primer Corinthian de la categoría. El Kiboko ocupa la tercera posición.
“Tenemos que felicitar al Comité de Regatas por haber conseguido que hoy pudiéramos salir a competir. Conseguimos mantenernos por delante de los chubascos y ganamos en nuestra clase. Hay un ambiente fantástico a bordo, todo el mundo está emocionado y es sencillamente increíble estar aquí”, explicaba Josh Swat, miembro del Cervo.
En Cruising 3, el Point Counter Point lidera la clasificación después de aventajar en 2 minutos y 2 segundos al Nefertiti. El Rose es tercero, mientras que el Ocho ocupa la cuarta posición con una tripulación en la que destaca la presencia de numerosos regatistas españoles y Carles Rodríguez a la táctica.
En World Cruising, categoría que reúne a algunos de los barcos más clásicos de la flota, el primer líder es el Aurelius, seguido por el Nostromo y el Atalante.
“Estamos muy felices de volver a la Ibiza JoySail; es nuestra regata favorita. Está muy bien organizada, es preciosa y las condiciones son perfectas. Hoy ha sido una victoria perfecta para nosotros. Los dioses del viento estuvieron un poco de nuestro lado y tuvimos algunos cambios de viento favorables. Ha sido absolutamente maravilloso. ¡Es fantástico poder mirar hacia atrás y ver a toda la flota!”, reconocía Daniel Van Starrenburg, armador del Aurelius.
La Ibiza JoySail afronta ahora un fin de semana en el que las previsiones apuntan a una mayor estabilidad meteorológica, una vez superados los distintos frentes que han afectado a la costa de Baleares. La intención de la organización es aprovechar la mejoría para disputar una nueva jornada de competición a lo largo y ancho de las aguas pitiusas.