El experto asegura que tener una camada antes de esterilizar a nuestra perra no mejora su salud y retrasar la intervención puede mantener durante más tiempo el riesgo de algunas enfermedades
Existe una creencia que todavía se escucha entre algunos tutores de peludos: que una perra debería tener al menos una camada antes de ser esterilizada. La idea se ha transmitido durante años, incluso como un supuesto beneficio para su bienestar físico o emocional, pero los veterinarios insisten en que no es necesario que una perra sea madre para estar más sana.
El veterinario Israel Pérez ha abordado precisamente esta cuestión en una publicación compartida en su perfil de Instagram. El especialista explica que no existe un beneficio demostrado para la salud de una perra por tener una camada antes de ser esterilizada y advierte que retrasar la intervención únicamente con este objetivo puede tener el efecto contrario al que se pretende.
Una camada no protege frente a las enfermedades
La idea de que una perra necesita tener cachorros antes de ser esterilizada no tiene respaldo desde el punto de vista sanitario. Tal y como explica la Clínica Veterinaria Galán, tener una camada no mejora su equilibrio emocional ni previene enfermedades, por lo que no debería plantearse como una necesidad médica.
Una de las cuestiones que puede aparecer mientras se retrasa la esterilización es la piómetra, una infección del útero que puede llegar a ser grave y requerir una intervención quirúrgica urgente. Israel Pérez recuerda precisamente que, mientras una perra permanece sin esterilizar, sigue existiendo el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
La piómetra es una de las afecciones reproductivas más importantes que pueden sufrir las hembras no esterilizadas, se produce por una infección en el útero y es más frecuente en perras adultas. Habitualmente aparece después del celo, cuando los cambios hormonales pueden favorecer las condiciones para que las bacterias asciendan desde la vagina.
La esterilización, además, puede reducir el riesgo de determinadas enfermedades relacionadas con el aparato reproductor y disminuye la probabilidad de desarrollar tumores mamarios, aunque este efecto depende, entre otros factores, del momento en que se realiza.

Las hormonas sexuales también están relacionadas con el desarrollo de tumores mamarios, otro de los motivos por los que la esterilización puede tener un papel preventivo. Sin embargo, esto no significa que exista una edad universal a la que todas las perras deban pasar por quirófano.
No todas las perras deben esterilizarse a la misma edadEste último punto es importante; que tener una camada antes no aporte un beneficio sanitario no significa que la decisión de esterilizar deba tomarse exactamente igual en todos los animales.
El propio Israel Pérez señala que el momento adecuado depende de factores como la raza o el tamaño de la perra. Desde la Clínica Veterinaria Galán también apuntan a otras circunstancias que pueden valorarse, como la edad, el desarrollo, el entorno y la situación individual del animal.

Por tanto, la cuestión no debería plantearse como una elección entre “tener una camada primero” o “esterilizar inmediatamente”, sino como una decisión veterinaria que debe adaptarse a cada peludo.
El objetivo de la esterilización no es que la perra tenga una camada antes, sino valorar qué opción ofrece un mayor beneficio para su salud y en qué momento. Además de evitar gestaciones no deseadas, la intervención puede prevenir determinadas afecciones del aparato reproductor y eliminar el riesgo de piómetra.
Si tener una camada antes de esterilizar fuera beneficioso para la salud, los veterinarios serían los primeros en recomendarlo. Sin embargo, no es una recomendación sanitaria necesaria. Por eso, ante la duda sobre cuándo esterilizar a una perra, lo más adecuado es consultar con un veterinario que pueda valorar sus características concretas y determinar el momento más apropiado.