Tras las lecciones aprendidas en la avalancha migratoria sobre Ceuta de los últimos días de julio, el Gobierno ha decidido que el famoso espigón de El Tarajal, en la frontera de la ciudad autónoma con Marruecos, será 115 metros más largo en un futuro cercano. Al menos sobre el papel, han comenzado las obras para hacer más largo el famoso espigón. Se trata de una obra largamente exigida por guardias civiles y policías, y que el Ministerio del Interior ha anunciado esta tarde con un breve comunicado.Seguir leyendo....
Tras las lecciones aprendidas en la avalancha migratoria sobre Ceuta de los últimos días de julio, el Gobierno ha decidido que el famoso espigón de El Tarajal, en la frontera de la ciudad autónoma con Marruecos, será 115 metros más largo en un futuro cercano. Al menos sobre el papel, han comenzado las obras para hacer más largo el famoso espigón. Se trata de una obra largamente exigida por guardias civiles y policías, y que el Ministerio del Interior ha anunciado esta tarde con un breve comunicado.
Interior ha iniciado "los trámites necesarios" para el inicio de las obras. El objetivo de esos trabajos, según el Ministerio que encabeza Fernando Grande-Marlaska, es "reforzar la condición fronteriza con Marruecos de esta construcción", o, lo que es lo mismo, adoptar esa barrera física a las exigencias de la sentencia del Tribunal Supremo dada a conocer el pasado 8 de julio, que es uno de los orígenes de la avalancha migratoria que a finales de ese mes sufrió Ceuta, al proscribir las devoluciones en caliente de los migrantes que llegaran a territorio español por mar, al no violentar ninguna barrera.
El Ministerio se plantea que, en una primera fase, el espigón se haga 15 metros más largo, prolongándose mar adentro en tres tramos cimentados con pilotes. En la parte aflorada sobre la superficie del agua, la nueva construcción llevará una de las llamadas "mallas antitrepa", que en su costado superior tienen un peine invertido que impide a quien se suba pasar al otro lado.
La malla antitrepa y los peines invertidos fueron algunas de las soluciones humanitarias adoptadas por Interior para sustituir los viejos alambres militares de concertina, armados con afiladas cuchillas, que provocaban sangrientas lesiones a los migrantes cuando trataban de encaramarse a las fronteras físicas.
100 metros másEn otra fase de la obra, el espigón será alargado 100 metros más con un dique vertical. Interior calcula el coste de la obra en siete millones de euros.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, contó en una comparecencia en el Congreso que una buena parte de los miles de migrantes que entraron ilegalmente en Ceuta los días 30 y 31 de julio lo hicieron no nadando, sino trepando y rodeando el espigón.
Además de la barrera de hormigón y alambre, esa línea fronteriza tendrá un "sistema de balizamiento flotante" del que colgará una malla, una red que llegue hasta el fondo marino que impedirá que se pueda pasar el obstáculo buceando. Esa barrera flotante y su complemento sumergido amplían el presupuesto en otros dos millones de euros. Con esta instalación, Interior prevé sustituir la actual línea de boyas que instaló tras la avalancha migratoria, el pasado 1 de agosto, con ayuda de la Armada, y que Interior considera una instalación provisional, máxime cuando ya está dañada.
Ha contado este martes Interior en su comunicado que el trabajo previo de este proyecto comenzó en la primera semana de agosto, con "un estudio técnico-económico para el recrecimiento y la prolongación del espigón" y otro informe técnico "de viabilidad para la instalación del balizamiento permanente". Del gobierno de Ceuta -que tiene prácticamente en suspenso las relaciones políticas con la administración central en medio de una fuerte tensión política- depende ahora la emisión de un informe favorable a las obras. También ha de dar su opinión técnica la Dirección General de Costas y Mar, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica.
Suscríbete para seguir leyendo