Marta Ortega conoce Londres desde mucho antes de presidir Inditex. Allí estudió International Business, se graduó en 2007 y dio sus primeros pasos en el grupo fundado por su padre desde el lugar más alejado del despacho de la presidencia: una tienda. Trabajó como dependienta de Zara en la capital británica antes de pasar por otros puestos de la compañía. Londres forma parte de su biografía.
Marta Ortega conoce Londres desde mucho antes de presidir Inditex. Allí estudió International Business, se graduó en 2007 y dio sus primeros pasos en el grupo fundado por su padre desde el lugar más alejado del despacho de la presidencia: una tienda. Trabajó como dependienta de Zara en la capital británica antes de pasar por otros puestos de la compañía. Londres forma parte de su biografía.
También de la de su padre, aunque por razones distintas. Amancio Ortega ha convertido la capital británica en su ciudad fetiche para invertir en ladrillo. Es la urbe del mundo donde concentra más inmuebles: una quincena -de los más de doscientos que posee en 40 ciudades- valorados en más de 4.200 millones de euros. Una colección construida durante más de dos décadas a golpe de cientos de millones y que incluye algunos de los edificios más emblemáticos de su imperio inmobiliario.
El último se encuentra en Baker Street, en Marylebone. Pontegadea ha pagado 175 millones por un complejo de apartamentos, que, además, abre una puerta nueva. Después de años de comprar oficinas y grandes superficies comerciales, Ortega entra con esta adquisición en el negocio británico de la vivienda destinada al alquiler.
Baker Street es solo la última parada de una ruta que permite recorrer buena parte del Londres financiero y comercial. Wood Street, Piccadilly, St. James's Square, King Street, John Adam Street o Museum Street aparecen en el mapa inmobiliario del empresario. Y, por encima de todas, se repite un nombre: Oxford Street.

Edificio The Post Building en Londres. / Cedida
La gran arteria comercial londinense ejerce desde hace años como un imán para Pontegadea. En 2011, Ortega compró varios inmuebles en la zona, entre ellos Jubilee House y otros edificios en diferentes tramos de la calle. Un año después incorporó Lumina House. En 2015 volvió a sacar la chequera para desembolsar 552 millones por un gran inmueble comercial situado en la confluencia de Oxford Street y Tottenham Court Road. Su principal inquilino era Primark, uno de los grandes rivales de Zara en la moda.
La conexión tiene otra cara. La relación de Inditex con Londres comenzó mucho antes de que la ciudad se convirtiera en el destinos predilecto de las inversiones inmobiliarias de Amancio Ortega. Zara desembarcó en la capital británica en 1998, con una tienda en Regent Street, dentro de la primera gran etapa de expansión internacional del grupo, iniciada una década antes en Oporto y continuada después en Nueva York y París.
Londres ganó desde entonces peso como escaparate internacional de las marcas de Inditex. Zara Home utilizó la ciudad en 2003 para avanzar en su expansión exterior y Massimo Dutti abrió ese mismo año en Regent Street la que entonces era su mayor tienda del mundo. Oxford Street, la gran arteria comercial londinense, terminó por convertirse en uno de los escenarios emblemáticos del grupo. Allí abrió Zara en diciembre de 2012 la tienda número 6.000 de Inditex en el mundo, un establecimiento de tres plantas y unos 2.500 metros cuadrados.
El negocio que ha hecho multimillonario a Ortega y el destino de parte de esos miles de millones confluyen así en apenas unos cientos de metros de una de las calles comerciales más conocidas del planeta. Londres ya estaba en el mapa de Inditex mucho antes de convertirse en una pieza clave dentro del patrimonio inmobiliario de su fundador.

Exterior del edificio Devonshire House. / Cedida
Sin embargo, las grandes joyas de la colección londinense están en otros puntos de la ciudad. En 2019, Pontegadea pagó 700 millones por The Post Building, un complejo de oficinas de Museum Street donde se encuentra la sede londinense de McKinsey & Company. Un año antes había desembolsado 680 millones por The Adelphi, en John Adam Street, que cuent entre sus inquilinos con The Economist o Spotify.
Y no son casos aislados. Devonshire House, en Piccadilly, costó 536 millones en 2013; Almack House, en King Street, otros 320 en 2016; y en 2021 añadió 21 St. James's Square por 220. Solo The Post Building, The Adelphi, el gran edificio comercial de Oxford Street, y Devonshire House suman 2.468 millones. Cuatro de las diez mayores adquisiciones inmobiliarias que aparecen en el historial de inversiones de Pontegadea están en Londres.
La capital británica ya no alberga, eso sí, la compra más cara en Europa de Ortega. Ese puesto corresponde desde el pasado julio a Capital 8, el complejo de oficinas de París adquirido por algo más de 800 millones, por detrás de los 843 pagados en 2022 por el Royal Bank Plaza, en Toronto. Londres pierde el récord por coste de edificio, pero gana por acumulación.
BrexitNi siquiera el Brexit rompió esa relación. Pontegadea no respondió a la salida de Reino Unido de la Unión Europea con una retirada de inversiones. Todo lo contrario. El grupo mantuvo su cartera y articuló una estructura específica para el negocio británico. Pontegadea UK había sido constituida en 2013 y, años después, Ortega reorganizó sus sociedades vinculadas a los activos del país. En 2020 creó Pontegadea GB 2020, de la que pasaron a depender sociedades británicas del grupo.
Más de veinte años separan la primera compra en Londres (el Abacus House en 2005, vendido una década después) de la reciente operación de Baker Street. Por el camino, Ortega ha gastado miles de millones en la capital británica, ha comprado algunos de sus inmuebles más caros y ha hecho de Oxford Street uno de los epicentros de su patrimonio. Su hija estudió allí, comenzó allí su carrera en Inditex y la compañía convirtió la ciudad en escenario de algunos de sus mayores hitos internacionales.
París tiene desde este verano la mayor compra inmobiliaria europea de Pontegadea. Toronto conserva la joya más cara de la cartera. Seattle, Miami o Nueva York también acumulan inversiones de cientos de millones. Ninguna, sin embargo, reúne tantos inmuebles propiedad del empresario como Londres. Baker Street acaba de unirse a una colección que explica por qué, después de dos décadas de compras, la capital británica se ha ganado el título de ciudad fetiche de Amancio Ortega.
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