Todo empezó en la semifinal ante Francia. Durante todo el partido, saldado con 2-1 a favor de España, se escucharon pitos hacia Marc Cucurella, una de las notas más positivas del torneo.
Todo empezó en la semifinal ante Francia. Durante todo el partido, saldado con 2-1 a favor de España, se escucharon pitos hacia Marc Cucurella, una de las notas más positivas del torneo.
¿La razón? Su mano involuntaria dentro del área en cuartos de final ante Alemania, antes del del definitivo 2-1 de Mikel Merino. Los germanos, apeados de su Eurocopa por los de Luis de la Fuente, no le perdonaron dicha acción a Cucurella, pitado tres días después desde la grada del Allianz Arena cada vez que tocaba el balón.
Una impertinente costumbre que los aficionados germanos han alargado en la finalísima contra Inglaterra que ha arrancado a las 21.00 horas en el Olympiastadion de Berlín, donde España busca la cuarta Eurocopa de su historia.
Hay que recordar que la mano de Cucurella fue totalmente involuntaria y que, pese a tenerla separada del cuerpo, la escasa distancia del golpeo le imposibilitó reaccionar. Así lo percibió desde el primer momento el colegiado Anthony Taylor.