La banca europea está subiendo progresivamente el listón para prestar dinero. Lo llamativo es que no lo hace por el aumento de morosidad, pues los últimos datos muestran que la ratio está en mínimos históricos. Las entidades consideran que el entorno geoeconómico es cada vez más incierto, y pasan a adoptar una postura más preventiva ante el futuro. Por lo menos, así lo demuestran dos informes divulgados por el Banco Central Europeo (BCE): la Encuesta sobre el Acceso a Financiación de las Empresas (SAFE) y la Encuesta de Préstamos Bancarios (BLS), ambas con datos de julio de 2026.
La banca europea está subiendo progresivamente el listón para prestar dinero. Lo llamativo es que no lo hace por el aumento de morosidad, pues los últimos datos muestran que la ratio está en mínimos históricos. Las entidades consideran que el entorno geoeconómico es cada vez más incierto, y pasan a adoptar una postura más preventiva ante el futuro. Por lo menos, así lo demuestran dos informes divulgados por el Banco Central Europeo (BCE): la Encuesta sobre el Acceso a Financiación de las Empresas (SAFE) y la Encuesta de Préstamos Bancarios (BLS), ambas con datos de julio de 2026.
“Los riesgos y la menor tolerancia al riesgo de los bancos contribuyeron principalmente al endurecimiento de las condiciones de financiación”, reza el segundo documento. Para Santiago Carbó, catedrático de Economía de CUNEF Universidad, la tesis del BCE no es una exageración. “No hablaría de un cierre de crédito, los bancos siguen prestando, pero analizan con mucho más detalle cada operación”, opina.
El endurecimiento de las condiciones no ha afectado por igual a todas las empresas. El 42% de las compañías encuestadas por el supervisor reconocen que los tipos aplicados a préstamos, comisiones y exigencias de garantías han aumentado (frente al 26% del trimestre anterior). Existe también una diferencia significativa: las pymes cada vez tienen más difícil acceder al crédito, mientras que las grandes firmas perciben cambios positivos. El catedrático admite que las pymes reciben el golpe duramente, porque dependen “casi enteramente de los bancos”, mientras que las grandes firmas tienen otras opciones.
Los dos informes dibujan, por tanto, un mercado de crédito que no se contrae de forma abrupta, pero sí se vuelve más selectivo y costoso: las empresas detectan el encarecimiento y una disponibilidad desigual, mientras los bancos justifican el endurecimiento por el aumento de los riesgos económicos, geopolíticos y energéticos, con especial impacto en el automóvil y las manufacturas intensivas en energía. Además, las entidades prevén nuevas restricciones durante el tercer trimestre, lo que apunta a una presión financiera mayor sobre las pymes.
El efecto TrumpEn esta línea, un artículo publicado en el blog del BCE reconoce la tendencia, y amplía sus ramificaciones. EEUU se ha convertido, desde la llegada de Donald Trump al poder, en un foco de inestabilidad política, y por extensión económica. “La escalada en las tensiones comerciales parece haber desembocado en condiciones de préstamo más duras, especialmente a las exportadoras a EEUU”, sostienen los economistas Anastasia Allayioti, Alessandro Ferrari, Petra Köhler-Ulbrich, Matías Lamas Rodríguez y Wouter Wakker.
No solo las empresas sufren este efecto. Para los bancos, la exposición a EEUU ha resultado ser también una rémora. “Los bancos más expuestos a prestatarios exportadores al país son los que más han reducido su oferta de préstamos desde abril de 2025”, concluyen los expertos, mostrando las ramificaciones de tener lazos comerciales con un país sumido en una bruma de incertidumbre.
Pese a ello, parece que la banca española no comparte del todo la tesis europea. El CEO del Santander, Héctor Grisi, desvinculó la visión de la entidad de lo que dice el BCE. El ejecutivo aseguró no apreciar “signos de una ralentización de préstamos” ni para empresas ni particulares. A su entender, Santander sigue manteniendo “el mismo apetito” por conceder financiación, incluidas las hipotecas.
La visión desde EspañaLa postura de Grisi concuerda parcialmente con los datos pormenorizados de las encuestas del BCE. Según la Encuesta de Préstamos Bancarios (BLS), el crédito corporativo sufrió una sonora contracción en Francia o Alemania, mientras que en España o Italia, dicho fenómeno no se produjo.
Marta Alberni, responsable de Estrategia y Transformación de Banca de Afi, y María Rodríguez, consultora de Afi, consideran que el endurecimiento observado en España responde sobre todo a factores coyunturales, como la incertidumbre derivada de la guerra y el impacto sobre la energía y la inflación, y no a un cambio estructural en la política de riesgo de la banca. Además, subrayan que, en España el mejor comportamiento económico ha amortiguado ese fenómeno.
Fuentes de la banca española cuentan a EL PERIÓDICO una visión muy similar a la que define el CEO del Santander. No perciben por el momento un endurecimiento de las condiciones de crédito. Pese a que la incertidumbre geopolítica y la presión regulatoria son elevadas, siguen confiando en la resiliencia de las empresas españolas, recordando que los análisis son siempre individualizados.
La financiación, bajo vigilanciaAun así, los datos que maneja el Banco de España confirman la tesis de moderación ante el riesgo por parte de las entidades financieras. La institución que preside José Luis Escrivá detectó durante el segundo trimestre un endurecimiento del crédito, tanto por criterios como por condiciones.
Según destacó el organismo, los bancos siguen dispuestos a firmar préstamos, lo que favoreció “una mejoría en el acceso a la financiación bancaria”. Sin embargo, esta se vio parcialmente atenuada “por una percepción negativa sobre las perspectivas económicas generales”.
Olga Cerqueira, economista de BBVA Research, considera que el endurecimiento ha sido más moderado de lo esperado por la banca, y responde más bien a causas coyunturales. “El ajuste está más vinculado al entorno macroeconómico que a un cambio estructural de las entidades”, apunta.
Visto el panorama, ¿qué hace una empresa cuando un banco le niega la financiación? “Depende del tamaño”, categoriza Carbó. “Las grandes recurren a los mercados o fondos de deuda privada. Las pymes suelen tirar más del crédito de proveedores, 'factoring' o 'leasing', que son menos óptimos”, enumera. En el peor de los casos, las empresas se ven obligadas a retrasar o recortar inversión. Y eso se traslada al crecimiento económico.
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