En situaciones de emergencia como catástrofes naturales, atentados, accidentes o crisis sanitarias todo pasa demasiado rápido y la incertidumbre, el miedo o las ganas de ayudar pueden convertir un mensaje con buenas intenciones en desinformación. Estas son algunas claves para que no te la cuelen:
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No compartas si no estás seguro (y si lo haces, adviértelo): quien ha enviado algo "no confirmado" puede tener su mejor intención; puede que se haya equivocado, no necesariamente está intentando "colarte un bulo" sino ayudar.Las fuentes oficiales en situaciones de emergencia son básicas, pero no todas valen lo mismo: debes hacer una diferencia entre la información que ofrece protección civil, emergencias o cuerpos y FFSS y la que ofrecen dirigentes o gabinetes políticos. Cada uno cumple un papel distinto y tiene intereses, tiempos y objetivos diferentes.La falta de datos no implica que te estén ocultando algo: piensa también que en situaciones de emergencia no siempre es posible dar datos ni tener conclusiones inmediatas y las fuentes oficiales pueden no tenerlos. Eso no significa que estén ocultando algo. Las investigaciones llevan tiempo y quizá no se sepa nada seguro. Si una publicación o un contenido que te envían tiene cifras que no está dando ninguna fuente oficial ni medios de comunicación, sospecha. Un comunicado o respuesta oficial no es una verdad absoluta: lo que dice un gabinete de prensa de un ministerio o una consejería no lo convierte en incuestionable. Mide la credibilidad que le das, y transmítelo así, con contexto.El periodismo puede contradecir a una fuente oficial y no es desinformar: una investigación periodística que contradiga a una fuente oficial no tiene por qué ser un bulo y en muchas ocasiones son esas investigaciones las que desmienten a fuentes oficiales interesadas. Antes de dar algo por falso sólo porque contradice a una fuente oficial, conviene fijarse en cómo se ha obtenido esa información y qué fuentes la respaldan.
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Publicado el Jan 14, 2020, 8:52:13 PM
Actualizado el Jul 10, 2026, 10:44:00 AM
En situaciones de emergencia como catástrofes naturales, atentados, accidentes o crisis sanitarias todo pasa demasiado rápido y la incertidumbre, el miedo o las ganas de ayudar pueden convertir un mensaje con buenas intenciones en desinformación. Estas son algunas claves para que no te la cuelen:
No compartas si no estás seguro (y si lo haces, adviértelo): quien ha enviado algo "no confirmado" puede tener su mejor intención; puede que se haya equivocado, no necesariamente está intentando "colarte un bulo" sino ayudar.
Las fuentes oficiales en situaciones de emergencia son básicas, pero no todas valen lo mismo: debes hacer una diferencia entre la información que ofrece protección civil, emergencias o cuerpos y FFSS y la que ofrecen dirigentes o gabinetes políticos. Cada uno cumple un papel distinto y tiene intereses, tiempos y objetivos diferentes.
La falta de datos no implica que te estén ocultando algo: piensa también que en situaciones de emergencia no siempre es posible dar datos ni tener conclusiones inmediatas y las fuentes oficiales pueden no tenerlos. Eso no significa que estén ocultando algo. Las investigaciones llevan tiempo y quizá no se sepa nada seguro. Si una publicación o un contenido que te envían tiene cifras que no está dando ninguna fuente oficial ni medios de comunicación, sospecha.
Un comunicado o respuesta oficial no es una verdad absoluta: lo que dice un gabinete de prensa de un ministerio o una consejería no lo convierte en incuestionable. Mide la credibilidad que le das, y transmítelo así, con contexto.
El periodismo puede contradecir a una fuente oficial y no es desinformar: una investigación periodística que contradiga a una fuente oficial no tiene por qué ser un bulo y en muchas ocasiones son esas investigaciones las que desmienten a fuentes oficiales interesadas. Antes de dar algo por falso sólo porque contradice a una fuente oficial, conviene fijarse en cómo se ha obtenido esa información y qué fuentes la respaldan.
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